Cuando en una cafetería me siento en una mesa de mármol mi primer gesto es pasear la mano por su reverso, un movimiento que no suele pasar desapercibido para mi confundido acompañante que no sabe qué diantres estoy palpando debajo de la mesa y cuya aclaración a posteriori puede ser aún más traumática. Intento averiguar si el tablero de la mesa en la que remuevo mi café con leche fue en otra vida una antigua lápida como contaba en “La Colmena” Camilo José Cela en la piel de aquel marmolista que sustraía material del cementerio para reutilizarlo como tableros de mesa. Aún no he localizado ninguna pero no pierdo la fe.
La “Horchatería Rin” tiene mesas de mármol pero sus inscripciones están en el anverso: “Rin Horchatería/ Casa Fundada/ 5 agosto 1980/ Carmelo, Lola/ e/ hijos”. Esta familia que cultiva su propia chufa en L’Horta Nord y la transforma en rica horchata que ofrece en su local de Benimaclet. Además de horchata normal la puedes tomarla con limón (valenciana), cebada (mulata), helado (cubano) o café (brasileña). Pero por encima de su magnífica horchata y combinaciones destaco su ambiente de horchatería clásica de barrio, vibrante, bulliciosa e intergeneracional por muchos años que pesen sobre sus mesas de mármol.
Horchata