jueves, 27 de junio de 2019

Ruta de horchatas por Tarragona


Regreso a Tarragona para beber horchata. Tras degustar años anteriores la de “Gelats i Torrons Xixona” en Reus, “Cal Xixonenc” en Montblanc y “Los Jijonencos” en Valls me dirijo ahora a la capital en busca de auténtica horchata artesana. Dedico todo mi tiempo a este cometido aprovechando que la temporada de la horchata no coincide con mi otra gran pasión que son los calçots. Una suerte para los catalanes que se ahorran la lamentable imagen de verme mojar calçots en horchata. Un espectáculo tan provocador e innecesario como esa paella con cebolla que elaboró el grupo “Love of Lesbian” para un anuncio de Estrella Damm.

La mayoría de establecimientos de helado de Tarragona son hijos de la emigración. El fruto de dos pioneros, José y Davide. Dos familias, los Sirvent y los Olivier, que echarían raíces en la ciudad de acogida, fueron fieles a la tradición y con el tiempo abrirían nuevas sucursales sin olvidar las recetas de sus fundadores. Y de dos regiones heladeras, la alicantina y la italiana. Dos historias de riesgo, trabajo y éxito que dan un valor añadido si cabe a esas ricas horchatas artesanas que recomiendo tomar en sus establecimientos repartidos por toda la ciudad.

 Sirvent

Horchata Sirvent

El primero en llegar fue José Sirvent, de la mítica extirpe de turroneros de Jijona que recorrieron el país. Comenzó a vender turrones en Tarragona en 1860. Su nombre ya apareció en el blog al hablar de “Gelats i Torrons Xixona”, José que ya estaba instalado en Tarragona convenció a Antonio Plá Ferrándiz para trabajar en Reus. Los actuales Sirvent son la quinta generación, el obrador está en el Polígono Industrial Riuclar y despachan sus productos en seis tiendas. Mi favorita la de Canyetes donde compro horchata antes de entrar al cercano mercado.

Raffa Gelati

Horchata de Raffa Gelati

Por su parte, Davide Olivier, natural de Codissago, pueblecito del Veneto, llega a Tarragona procedente de la convulsa Argelia. Aquí abrirá junto a Marcella en 1962 la heladería “La Italiana”, origen de toda una red de heladerías en la ciudad. En la actualidad sus tres hijos mantienen la tradición heladera con negocios independientes: Gabri (Gabri Olivier), Raffa (Raffa Gelati) y Armando (Olivier). Solo puedo recomendar las horchatas de los dos primeros que son las que he tenido la oportunidad de probar.

Gabri Olivier

Horchata de Gabri Olivier


Rambla Vella, 27-29
Rambla Nova, 5
Plaça de la Font, 12
Portalet, 5
43003 Tarragona

Canyelles, 9
43001 Tarragona

Trafalgar, 7
43004 Tarragona


Rambla Nova, 6
Trafalgar, 33
43004 Tarragona

Plaça Jacint Verdaguer, 1
43003 Tarragona


Rambla Nova, 54
43004 Tarragona

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

jueves, 20 de junio de 2019

Límite 24 horas en Cracovia

Cracovia es la segunda ciudad más importante y más poblada de Polonia. Un hermoso centro histórico, las minas de sal, la difícil pero obligada visita al corazón del horror que es Austwich, son buenas razones para acercarse a esta zona de Europa. Puedes hacerlo en verano cuando el tiempo te acompaña a ti y a las hordas de turistas con las que compartirás la ciudad o en invierno donde conocerás el “calor local” bajo varias capas de ropa y de nieve. ¿Adivinas cuándo fuimos nosotros? Efectivamente, a Capitán Triglicérido le van las emociones fuertes.

Si buscas información turística en la web sobre Cracovia habrás descubierto páginas que por su diseño pueden llevarte a pensar que son oficiales pero que en realidad están ligadas a una empresa privada que organiza rutas por la ciudad. No están exentas de esta práctica reseñas en blogs firmadas por supuestos viajeros que tras unos iniciales consejos gratuitos acaban por recomendarte avanzado el artículo que la mejor manera de conocer Cracovia es contratar los servicios con alguna de esas empresas. Pues nosotros no somos una de esas páginas. Si por casualidad has llegado hasta aquí debes saber que “Las aventuras del Capitán Triglicérido” es un blog donde no nos mueve el afán de lucro (no tenemos publicidad) y donde lo único que nos motiva es compartir nuestras experiencias gastronómicas y nuestra humilde opinión sobre las mismas. Si nuestro precio es tener menos visitas que un blog sobre la cría del carpincho en cautividad lo pagaremos con gusto. ¡Estamos acostumbrados!

Después de estas consideraciones previas iniciamos nuestra ruta por Cracovia.

“Bares de leche” o “bar mleczny”

Tras este peculiar nombre se esconde mi recomendación para comer en Polonia. Aunque fueron creadas con anterioridad estas tascas vivieron su época dorada durante la presidencia del comunista Gomulka. Durante su mandato el Estado fomentó su apertura para dar servicio de comidas a aquellos trabajadores, funcionarios y estudiantes que no disponían de comedores en sus centros para que funcionaran a modo de cantina colectiva para el proletariado. (Ya se sabe: trabajador alimentado, camarada feliz.) Como su nombre indica en ellos se servían productos lácteos pero también frutas y verduras. En cambio no había lugar en su carta para la carne, debido a su escasez, ni para el alcohol al tratarse de centros subvencionados. (Ya se sabe: camarada sobrio, trabajador productivo.) El resultado de esta intervención fueron tascas con precios para todos los bolsillos con una oferta que hoy pasaría por saludable. Tras la instauración democrática en 1989 muchos predijeron que los “bares de leche” no tardarían en desaparecer del mismo modo que lo harían las estaturas de Lenin, las calles con nomenclatura de líderes del régimen y ese “one-hit-wonder” del comunismo que fue “La Internacional”.

Tres décadas después del fin de la dictadura existen todavía una treintena de “bares de leche” en Polonia. Cracovia con una veintena de ellos es un lugar perfecto para descubrirlos. Son una institución querida y valorada por los vecinos que reclaman el aumento de las subvenciones destinados a ellos. Su éxito radica en ofrecer comida barata y casera sin productos precocinados ni, como antaño, alcohol. Los únicos cambios reseñables son la introducción de la carne y, ante mi incomprensión, los refrescos comerciales nada saludables. Entre los valores que conservan: la estética modesta sin concesiones decorativas y lo más fascinante, un interclasismo radical reflejado en las mesas compartidas por trabajadores, estudiantes, funcionarios o vagabundos que siguen acudiendo a estos locales. Son un lugar magnífico para observar todo el crisol de la sociedad local y descubrir al mismo tiempo esos platos de abuela polaca para aquellos que quieren prescindir de los restaurantes modernillos para turistas.

Instrucciones, información y consideraciones para triunfar en un “bar de leche”:

  • Consulta el letrero de la pared con todos los platos. Los “bares de leche” más auténticos tienen esa información sólo en polaco. Un traductor en el móvil puede facilitar la tarea. En algunos locales disponen en el mostrador de carta resumida en inglés aunque lo desaconsejo porque limita la elección. También dispones de menú del día que resulta aún más barato que elegir platos sueltos. 

  • Entre las especialidades culinarias que podrás encontrar hay una gran variedad de sopas (zupy), platos de pasta similares a raviolis (pierogi) y gnocchi (kopytka), carne de cerdo en chuletas (kotlet schabowy) o estofado (gulasz), la típica bebida de manzana especiada (kompot) y de postre tartas de queso (sernik krakowski) y manzana (szarlotka).


  • Recuerda a la hora de tomar nota que no sirven alcohol. Las cogorzas no están subvencionadas.


  • Una vez elegidos tus platos y a no ser que sepas polaco apunta el pedido en una libreta. Si los pides de viva voz pueden servirte algo muy diferente a tu elección. (Nota filológica: en polaco las palabras no se leen como se escriben así que por mucha intención que le pongas a tu comanda puedes acabar tomando de postre un pollo.)


  • Dirígete al mostrador, coge una bandeja, respeta la cola (nota para españoles: cola es cuando hay una fila ordenada de personas delante de ti y solo puedes avanzar a medida que la gente del principio de la misma sea atendida). Cuando llegue tu turno muestra la libreta con tu pedido al personal del mostrador. El servicio es muy rápido. Prepara la cartera porque se cobra en el momento.


  • Una vez recibido el pedido siéntate en una mesa. Si no la hay libre no es infrecuente compartirla con otros comensales. Las mesas solo se ocupan el tiempo que tarda uno en comer así que no suele haber problema para encontrar sitio. Abstenerse de sobremesas largas comentando la jornada y viendo las quinientas fotos tomadas con tu nueva cámara digital para no obstruir el flujo de comensales. 


  • Te sorprenderá el silencio de los comedores aun completos. Los polacos son increíblemente respetuosos con el silencio de los demás y aún no han tenido que implantar “vagones en silencio” ni “hoteles sin niños”. Deja tu ADN en la puerta e intenta no dar la nota.


  • Tras la comida deja tu bandeja en el lugar destinado para ello.


A continuación sugiero algunos “bares de leche” que me gustan. El orden es aleatorio.

Nuestra ruta de "bares de leche"

Desayuno. Bar Mleczny Targowy

El primer “bar de leche” de la ruta es el “Targowy”, que en castellano significa mercado. Está cercano a la plaza del mismo nombre donde se ubica un mercadillo muy humilde al aire libre especializado en productos agrícolas. Una vez en el “bar de leche” consulta los desayunos del cartel situado a la izquierda de la ventana donde se recogen las bandejas. Si tu primer encuentro con el polaco es demasiado impactante como mal menor pide a su amable servicio una carta resumida en inglés.

En el cartel hay tres grandes apartados: sándwiches (kanapki), platos con huevo (potrawy z jajez) y bebidas (napoje). Los sándwiches son ligeros, naturales, sanos y suelen estar a la vista por lo que puedes hacerte entender con un socorrido dedo políglota. Si eres más de huevos puedes optar por ejemplo por los revueltos con mantequilla (jajecznica na masle). Entre las bebidas los clásicos cacao, café o té, entre otros. Si prefieres desayunos más contundentes elige comenzar el día con una sopa (zupy) como observarás que hacen muchos de sus clientes habituales antes de entrar al curro.

Sencillo interior

Jajecznica na masle

Ignacego Daszyńskiego 19
31-538 Cracovia

Almuerzo. Bar Mleczny Krakus

En el barrio de Podgorze, que fuera gueto durante la época nazi, recomiendo el “Krakus”, nombre que homenajea a este príncipe ligado al origen de Cracovia y que quería establecer una ciudad en la colina donde hoy se encuentra el castillo. Pero para ello antes tenía que expropiar al dragón que moraba en ella. Como enviarle notificaciones no era provechoso Krakus ideó dejarle a la entrada de su cueva un cordero relleno de sustancias ponzoñosas. La historia seguro que te suena y es que con diferentes nombres y pequeñas variaciones existen relatos similares en otras ciudades, algunas españolas, como es el caso de Jaén. (Si es que en el fondo o no somos tan diferentes o tenemos poca imaginación)

Una vez discurrida la estratagema para acabar con el dragón el príncipe, que los tenía muy bien puestos, decidió ir él mismo a entregar el pedido en vez de mandar a un repartidor de Deliveroo, que podía hacerlo más deprisa y sin contrato, porque en aquellos tiempos dominados por la barbarie era el líder el que tenía que ocupar la primera línea de batalla. Todo acaba con Krakus triunfante entronizado como héroe nacional, el dragón en el exilio con reflujo gastroesofágico crónico y el enclave liberado preparado para levantar la actual Cracovia.

En el “Krakus” tú podrás coronar tu estupendo almuerzo con una “nalésniki”. Este plato polaco similar a la crepe lo descubrí en este local cuando me lo sirvieron en vez de lo que yo creía que había pedido. Pero en este caso el error supuso un acierto. Puedes encontrar la “nalésniki” dulce o salada dependiendo del acompañamiento, espectacular si es con requesón (nalésniki z serem). Puedes elegirla con manzana, espinaca o brócoli, entre otras opciones. Vuelve a la barra, pide una y como tarda un poco en prepararse aprovecha la espera a un lado para ver los platos que salen y la muy heterogénea clientela que los recibe. Tras unos minutos disfrutarás de un postre digno de reyes.

Exterior

Nalésniki z serem

Limanowskiego 16
30-534 Cracovia

Cena. Bar Mleczny Pod Temida

Elijo este restaurante para terminar al ser el más céntrico entre los propuestos y el que cierra más tarde. Cenar antes de las ocho nos puede parecer temprano en un país donde “La Voz Kids” coincide con la franja horaria del porno en el resto de Europa. No hay de qué preocuparse, si tienes en cuenta que en Polonia anochece antes, que probablemente hayas estado pateando todo el santo día Cracovia y que, si es invierno, hayas además soportando temperaturas bajo cero, creo muy probable que tengas apetitito a esta temprana hora para una “merienda-cena”. En este local, al encontrarse en una zona mucho más céntrica y turística podrás encontrar también la carta en inglés. Por lo demás tiente las mismas características que los demás bares de leche mencionados.

En el “Pod Temida” preparan varios platos con setas, un producto típico de Polonia y muy presente en su gastronomía. Puedes optar por pedir primero algo tan polaco como una sopa, en este caso de champiñones (zupy grzybowa z lazankami) y opta como segundo plato una especie de tortitas de patata y cebolla fritos llamadas “placki” acompañadas también con champiñones (placki ziemniaczane z pieczarkami) y tan adictivas que repetí en cada visita a este “bar de leche” durante mi estancia en Cracovia.

Fachada

Placki ziemniaczane z pieczarkami

Grodzka 43
31-001 Cracovia


Espero que si emprendes algún día un viaje a Cracovia además de la ciudad puedas también disfrutar de su gastronomía. Smacznego!


PD. Consciente de la dificultad de encontrar en Internet información turística fiable y confiable dejo a continuación dos enlaces de organismos públicos oficiales con todo lo que hay que saber antes de desplazarse a Cracovia:

Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Cracovia (disponible en español)


Oficina de Turismo de la Embajada de Polonia en España (en español)

lunes, 17 de junio de 2019

Heladería Bonastre (Barcelona)

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (XL)

¡Y con ésta ya van cuarenta entradas chuferas!

La Avinguda de Mistral es la principal vía del barrio Sant Antoni en Barcelona, pero su trazado con diferentes denominaciones y usos puede rastrearse desde el origen de la ciudad. Histórica entrada sur de la ciudad, ha sido en todo este tiempo, entre otras cosas, camino romano, antigua vía morisca, carretera de Madrid, asentamiento de barracas, bulevar de la Exposición de 1929, entrada de tropas franquistas en la guerra y desde los años noventa, paseo peatonal.

En la actualidad esta avenida cumple una doble función urbana: atajo para aquellos barceloneses que quieren atravesar la cuadrícula de Sant Antoni y refugio arbolado para los vecinos que buscan un respiro en uno de los barrios con más asfalto de la ciudad. Espero que su próximo uso no sea pista para segways, patinetes y otros artilugios  que a modo de urbanos velociraptores están transformando la movilidad a costa de atemorizar a los resignados peatones.

En este barrio Antoni y Margarita abrieron en 1960 la “Pastelería Bonastre”. Veinte años después su hijo Xavier funda una heladería con el mismo nombre en la Avinguda de Mistral. En la “Heladería Bonastre” se elaboran helados, sorbetes, granizados, leche merengada y por supuesto, horchata con denominación de origen. Puedes consumirla en su agradable terraza junto a los Jardinets de l´Alguer  muy frecuentada por los vecinos y que es desde hace tiempo una estampa clásica del barrio.


Una horchata en Sant Antoni

Interior del local

Su agradable terraza

Heladería Bonastre
Avinguda de Mistral, 10
08015 Barcelona

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

lunes, 6 de mayo de 2019

Obradores de chocolate que no son un marrón

Hace décadas no había ciudad en España sin uno o varios obradores de chocolate artesano. Hoy, a falta de bosques, una ardilla podría atravesar la Península Ibérica saltando sobre las ruinas de estos negocios. Los pocos obradores que han llegado a nuestros días deben competir en desigualdad con las onzas de grasas vegetales aderezadas con cacao que pueblan los supermercados, los productos gourmet avalados por el “chef” de moda metido a chocolatero después de su buena experiencia promocionando sartenes de teflón y el imparable avance de los despachos de franquicias del chocolate industrial. Este artículo es un homenaje a los obradores que tantos bocados de felicidad me han dado y tanta endorfinas me han hecho segregar. El listado está abierto a nuevas incorporaciones de nuestros lectores para entre todos los amantes del chocolate confeccionar un listado de obradores tradicionales.

Chocolates Subiza (Pamplona)

En la desquiciada ruleta informativa donde un mismo producto pasa de superalimento a enemigo de la civilización, el chocolate está en su mejor momento. En la actualidad se le atribuyen infinitas propiedades entre las que destacan su poder antioxidante, la reducción del colesterol, la protección de la piel del sol y beneficios para quien práctica deporte. En mi casa se ha comido chocolate siempre, al igual que nunca ha faltado el aceite de oliva y el pescado azul, incluso cuando consumir estos productos estaba peor visto que descorchar en público una botella de cava por la muerte de Chanquete.

No sé si el chocolate es tan bueno como ahora se dice pero descarto que sea malo si nos fijamos en el chocolatero Jesús Subiza que a sus 98 años todavía visita a diario su obrador y está pendiente de todo el proceso. Si tienes la fortuna de charlar con él podrás comprobar cómo lo hace con una envidiable lucidez. Los orígenes del negocio familiar se remontan a 1841 y Jesús comenzó en el negocio familiar con 17 años tras movilizar el ejército a sus hermanos en la guerra. En 1958 se trasladó de Erro a Pamplona con su hermano mayor Gerardo. Su obrador-tienda de la calle Amaya es una visita imprescindible en Pamplona. Si no se tiene posibilidad de acercarse a Pamplona se pueden encontrar sus chocolates en alguna tienda de Madrid.

Tienda y obrador de Subiza

Calle Amaya

Calle de Amaya, 30
31004 Pamplona

Bombonería Pons (Barcelona)

Me chifla lo industrial. Y no me refiero a pasear por un polígono de extrarradio plagado de insulsas naves cuadradas hasta más de allá de donde alcanza la vista sino a la arquitectura industrial del siglo pasado, hoy casi arqueología, con sus viejas fábricas de metal y ladrillo, sus imponentes chimeneas y su adusta y a la vez elegante estética utilitarista. Si eres de los míos en tu próxima visita a Barcelona no olvides visitar Sants.

El barrio de la “La España Industrial”, “Can Batlló” y el “Vapor Vell” conserva orgulloso numerosos restos de su pasado obrero. Además de por todo esto, la visita merece la pena para conocer otra Barcelona y sus gentes, un vecindario con fuerte sentimiento de pertenencia al barrio, con una fama de reivindicativo que viene de lejos y que ahora se resiste a ser devorado por cafeterías cuquis con paredes blancas, sillas estudiadamente desparejadas y camareros barbudos y tatuados.

Entre todas las fábricas que puedes visitar no olvides hacerlo a una muy especial. Pons es una fábrica de “bombones, chocolates y turrones” como indica su fachada. Abierta por Urzisina Serrano en 1960 este negocio es cien por cien Sants: sus propietarios son en parte hijos de la emigración (extremeña y aragonesa). Dentro se trabaja duro porque dispone de obrador propio y muchos de sus clientes son vecinos. Por origen, compromiso y calidad Pons es de esos negocios que tanto necesitan y dignifican nuestros barrios.

 Obrador en Sants

Tableta de chocolate negro de Pons

Calle Orzinelles, 78
08014 Barcelona

Genescà Xocolates (Sabadell)

Si el barrio de Sants tiene pasado industrial qué decir del “Manchester catalán”. Sabadell es cuna de “Vapor Buxeda”, “Vapor Codina” y “Vapor Badia”. La palabra vapor que ahora se identifica solo con el fugaz negocio del cigarrillo electrónico entonces estaba unida a innovación, progreso y riqueza. Las fábricas del Vallés fueron tan prosperas que los padres de entonces aspiraban desposar a su hija con un “rico industrial del textil catalán”, algo que yo jamás exigiría a un hijo si puedo colocarlo antes en una familia de maestros chocolateros, horchateros o pasteleros y logro por esa gestión acceso ilimitado a sus productos.

En Sabadell el chocolate lleva el apellido Genescà. Joaquim Genescà abrió el negocio como pastelería en la Rambla de Sabadell en 1928. Fue el creador de las “belgues”, láminas elaboradas con harina, nata, mantequilla y azúcar por la que son famosos y que hoy es el dulce típico de la ciudad. En 1992 el negocio pasa a especializarse en el chocolate. Genescà produce en el obrador “belgues”, pasteles, “panellets”, cocas y roscones en temporada. Entre los productos de chocolate destacan bombones, tabletas, tejas y rocas, entre otros muchos productos, que puedes elegir en su tienda. Llaman la atención sus números y letras de chocolate para celebraciones.

 Interior de Genescà

Mi "chuche" por Sabadell

Rambla, 152
08201 Sabadell

Chocolate San Lázaro (Rascafría)

Cuando salgo de ruta por la sierra de Madrid la tradición es hacerlo con un bocata de aceitunas con anchoa, una tartera con queso y membrillo y un buen puñado de frutos secos. La dieta no está aprobada por la Federación Madrileña de Montañismo pero tampoco la típica combinación de paella y sangría parece lo más conveniente para un día en la playa y veo los chiringuitos repletos de bañistas. Si por el camino necesito un extra de energía sustituyo las sobrevaloradas e insulsas barritas energéticas por la alternativa natural del turrón de Alicante o el chocolate negro.

Si el destino es el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama hago parada en Rascafría para comprar vituallas en “Chocolate San Lázaro”. Esta chocolatería comienza su historia cuando Carlos San Lázaro se introduce en el mundo del chocolate en los años ochenta. Más tarde se le uniría su mujer Feli incorporando la bombonería. En la actualidad son los sus tres hijos los que llevan el negocio. Este obrador trabaja con cooperativas de productores, el proceso de elaboración es artesanal y no incorporan grasas vegetales ni animales. El resultado es una producción limitada que sólo puede adquirirse en la propia fábrica.

 Sede de Chocolate San Lázaro

Su obrador

Chocolate San Lázaro
Avenida del Paular, 35
28740 Rascafría (Comunidad de Madrid)

Bombones Peñalba (Oviedo)

En la película de Woody Allen “El dormilón” su protagonista, tras ser congelado por un error médico despierta en el año 2174 en un mundo donde descubre que toda la comida que en los setenta evitaba por ser perjudicial en realidad era de lo más saludable. El chocolate era uno de los alimentos indultados por la ciencia en ese futuro distópico.

Puede que, además de por ser un genio cinematográfico, Oviedo tenga una escultura del cineasta justo frente a una bombonería. Bombones Peñalba endulza el buen paladar ovetense mucho antes de que a Woody Allen le pisotearan las gafas en Brooklyn por vez primera. La descubrí gracias a la Teniente Transaminasa que tiene contactos en Vetusta y que por ello cuenta con un suministro de dulces de esta maravillosa ciudad. Gracias a la generosidad de mi amiga conozco maravillas como las “nuglass” de Camilo de Blas o las “canelas” de Diego Verdú Monerris. Ella siempre se refería con pasión a los bombones de Peñalba pero yo siempre llegaba tarde para catarlos porque caían más deprisa que un Playboy a la salida de un instituto. En el último paquete fui mucho más rápido y pude finalmente catarlos. Y sí, como ella misma afirmaba, son definitivamente los mejores bombones que he probado.

 Fachada de Peñalba

Causa de más placer que el "orgamastrón"

Calle Milicias Nacionales, 4
33003 Oviedo

Chocolatier Peñín (La Bañeza)

Los veranos de mi infancia transcurrieron en casa de mis abuelos en un pueblo minero leonés. Cuando bajaba a la despensa además de botillo, empanada y queso de cabra no faltaban onzas de chocolate de la tierra. Cuando evoco los sabores de aquellos años uno de ellos es el del chocolate a la taza elaborado en aquella vieja cocina de carbón. En la actualidad en León se sigue fabricando buen chocolate y aunque mi familia conserva la casa y con ella su antigua cocina, la reconversión minera impide que tenga con qué encenderla como no sea el carbón dulce que reciben los niños por Reyes.

Una de las fábricas de chocolate de la provincia es la de “Chocolatier Peñín”. Los defensores del dialecto leonés hubieran preferido que se hubiera llamado “Chiculareru Peñín” pero las cosas como son, en francés suena mucho mejor y tampoco es que engañen ya que su fundador, Jacinto Peñín, natural de Herreros de Jamuz, se formó y trabajó en París donde obtuvo el título oficial de Maestro Pastelero Chocolatero. En 1984 abrió tienda en La Bañeza y cuatro años después otra en Astorga. El obrador de la marca está situado desde 2003 en Valderrey.

 Despacho en La Bañeza

Algunas marcas de chocolate leonés

Si quieres saber más sobre el chocolate leonés visita el siguiente enlace.

Chocolatier Peñín
Calle el Reloj, 5
24750 La Bañeza (León)

viernes, 29 de marzo de 2019

Kiosko de Horchata Miguel y José (Madrid)

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (XXXIX)

Comenzamos la temporada chufera 2019.

Hace un siglo en Madrid no se frecuentaban terrazas sino aguaduchos. Los aguaduchos eran humildes kioskos donde los transeúntes refrescaban el gaznate con un buen refrigerio. Uno de ellos fue el instalado la segunda década del siglo pasado por los crevillentinos Francisca Segura y Francisco Guilabert. Su primera ubicación estuvo en la calle Cedaceros esquina Arlabán. Su hija María y su pareja Manuel lo trasladan más tarde a la plaza de las Cortes donde permanecieron hasta iniciada la Guerra Civil. Tras la finalización del conflicto vuelve el kiosko a Madrid con un puesto en la plaza del Carmen. En 1944 se mueven hasta la calle Narváez, primero en el número 7 y dos años más tarde en su actual ubicación en la acera de enfrente.

Un siglo después los biznietos de Francisca y Francisco continúan abriendo cada temporada el que en la actualidad es el último aguaducho de Madrid. Sirven al día ochenta litros de horchata, cuarenta de limón granizado y algo menos de agua de cebada que salen del pequeño obrador familiar que tienen en la zona de Francos Rodríguez. Al frente, los veteranos Miguel y José Manuel, una foto fija del barrio y cronistas de todos los cambios sufridos en las últimas décadas, en especial de la paulatina desaparición en éste del comercio tradicional debido al impacto del fin de las rentas antiguas, la falta de relevo generacional, la desaparición de la clase media y los nuevos hábitos de consumo.

Cada año acudo al último kiosko de horchata madrileño y lo hago por gusto pero también por solidaridad porque pertenezco al grupo de consumidores convencidos de que los negocios singulares no se mantienen de halagos, fotografías y “likes” sino de las ventas. El problema es quien los relevará en el futuro. Los propietarios me dicen que los jóvenes beben cada vez menos horchata y no porque no les guste sino porque los refrescos industriales son más baratos. Los de mi quinta, que ya peinamos canas, debimos ser los últimos en ser alimentados entre olla exprés y puchero pero me da a mí que el producto freso y artesano no casa bien con una generación criada a los pechos de los 3x2 a golpe de ratón.

Intentando alejar de mi mente un futuro distópico sojuzgado por la inteligencia artificial y sin horchata me permito disfrutar de este pedazo de historia matritense.
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Actualización 29/04/2019

El kiosko está instalado en Narváez desde el 29 de abril.

Una horchata en Narváez

 Historia viva de Madrid
Una estampa del barrio
Calle Narváez, 8
28009 Madrid

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa
 

viernes, 1 de febrero de 2019

Café Bar Gran Vía (Murcia)

Antaño muchas ciudades disponían de una gran avenida arbolada algo apartada que era frecuentada por los jóvenes para el cortejo, costumbre que ha evolucionado hasta el botellón de nuestros días. En mi ciudad esa función correspondía al madrileño paseo del Prado entonces jalonado por cinco grandes pinos muy alejados entre sí, a medida que superaban estos mojones naturales los enamorados se alejaban de miradas inquisidoras hasta llegar al lejano quinto pino. De ahí la conocida expresión.

En Murcia ese papel estaba asignado a la avenida Alfonso X también conocida por el “Tontodromo” porque allí “tonteaban” las parejas. Perdido el uso que tuvo antiguamente hoy sigue siendo popular. No puedo añadir nada más sobre esta vía al haber sido incapaz de superar el número uno de la calle. El campo de fuerza que me impide avanzar es el Café Bar Gran Vía, conocido por “El Cafeto” o “La Pecera” situado al comienzo de la misma. Este bar abierto en 1967 es famoso por su plato estrella: la marinera. Una rosquilla de pan en forma de barca cubierta de excelente ensaladilla rusa y coronada  por una anchoa. Me gustó tanto la combinación cuando la probé por vez primera que no pude irme de Murcia sin comprar en el mercado unas cuantas bolsas de estas rosquillas típicas. Podría en mi próxima visita a Murcia recorrer por fin entera la avenida Alfonso X pero como conozco mis debilidades sé que me quedaré apalancado en El Cafeto mientras conozco el resto de la calle a golpe de “Street View”.

Una "marinera" en el Gran Vía
 
 Terraza y fachada principal
 
 
 Tarjeta del Café Bar Gran Vía

Café Bar Gran Vía
Gran Vía Alfonso X el Sabio,  1
30008 Murcia