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lunes, 6 de agosto de 2018

El Tío Che (Barcelona)

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (XXXVII)


El Poblenou es un barrio de Barcelona de los de toda la vida al que hay que ir antes que los apartamentos turísticos expulsen a sus vecinos. Además de una agradable rambla y un popular mercado el Poblenou posee una escultura que no por menos conocida merece ser menos fotografiada que la estatua de Colón o la gamba gigante de Mariscal. Frente a la horchatería del Tío Che hay una escultura del fundador del local y que dio nombre al mismo. Una estatua a un horchatero, si esto no es muestra del "seny" catalán que baje Dios y lo vea. 

La historia de esta centenaria horchatería comienza en 1912 cuando los nucieros Joan y Josefa llegan a Barcelona con la intención de “hacer las Américas”. Mientras esperan un barco con destino a Argentina venden horchata para salir adelante. Joan capta la atención de los viandantes con la interjección valenciana “che” que se hace muy popular entre los clientes que no tardan en referirse a él cariñosamente como “el Tío Che”. Sobra decir que cuando el barco parte a Argentina lo hace sin ellos. Desde entonces esta horchatería ha tenido diferentes ubicaciones desde las que han sobrevivido a vaivenes políticos, crisis económicas, a la llegada de la Coca-Cola e incluso a una bomba en la guerra civil que la hizo volar por los aires. Cinco generaciones después el Tío Che sigue en pie sirviendo leche merengada, granizados, helados, turrones y por supuesto auténtica horchata con D.O.

Como yo no soy persona hasta que me tomo una horchata por la mañana me dispongo a entrar al local a degustar mi zumito fresco de chufa no sin antes hacerme un selfie con tan gran personaje. Pudiendo uno posar junto al tío Ché ¿quién quiere una foto con una Kardashian?

Pero ya no está ahí… me informan que su escultura ha sido retirada por el Ayuntamiento por “ocupación indebida del espacio público”. Un argumento valido si se aplicase también con igual determinación en el Puerto, las Ramblas y otros puntos de la ciudad donde los peatones tenemos que hacer eslalon para poder circular. Este modesto blog horchatero reclama un indulto para este símbolo de los horchateros pero también del barrio.   

Una horchata en Poblenou

El Tío Che

Interior del establecimiento

Rambla del Poblenou 44-46
08005 Barcelona

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Noticia de Última Hora


El Ayuntamiento anunció a las 12 horas que rectifica su decisión ¡El Tío Che regresa a casa!

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa


lunes, 19 de marzo de 2018

Cerdos felices loncheados


La barcelonesa “El Tío Che” además de horchata también sirve buenos bocatas pero si hacemos caso a este cartel el de jamón tiene que ser fenomenal: “Nuestros cerdos comen bellotas, escuchan a Mozart y beben horchata”. Tras analizar el mensaje manejamos tres posibles hipótesis:
  • Primera: nos encontramos ante el primer caso de lo que podríamos llamar “pig confort” al estilo de otras explotaciones ganaderas como la láctea “Priégola” de vacas felices que duermen en camas individuales de agua y escuchan música clásica. Salvo que los discos sean de Luis Cobos puedo asegurar que he trabajado en empresas con peores condiciones laborales.
  • Segunda: esto no es más que un nuevo fraude que no tardará en destapar Gloria Serra en “Equipo de Investigación”: “Entramos en la explotación ganadera. Nadie escucha a Mozart. Ni rastro de altavoces en el recinto. Vemos que los cerdos comen pienso ¿dónde están las bellotas? Intentamos hablar con el jefe de la explotación pero rehúsa atendernos. No tarda en ponerse nervioso ¿Qué esconde?”.
  • Tercera: los del Tío Che son unos guasones. Conociendo el establecimiento y el buen humor que destilan otros carteles del local no me sorprendería en absoluto. 

La duda se despeja con la aclaración que acompaña a la anterior frase: “La empresa no asegura que realmente escuchen a Mozart y beban horchata”. Confirmado, éstos del Tío Che son unos cachondos. El cartel pasa a formar parte de nuestra sección de establecimientos con sentido del humor.

Los clientes del Tío Che que apostaban por la opción B sólo por conocer a Gloria Serra en persona no desesperéis. Cualquier día aparece por el bar para refrescarse el gaznate con una horchata mientras investiga las condiciones laborales de los mimos de las Ramblas y su repercusión en las arcas municipales. ¡Tiembla Colau!


Rambla del Poblenou, 44-46
08005 Barcelona

jueves, 30 de noviembre de 2017

Ricardo Gelats (Castellón de la Plana)


Esta sección se me va de las manos… tras una treintena de entradas chuferas observo con estupor que tengo en la reserva al menos otras tantas pendientes de publicar. ¡Y ya estamos en noviembre! Pero como este absurdo invierno con temperaturas primaverales y ausencia total de lluvias todavía invita a sentarse en un local o incluso en una terracita a sorber una refrescante horchata me permito a estas alturas hablaros de unas cuantas más. Como aún me quedan bastantes en el tintero se me ocurrió que la única manera de darles salida sería contratar becarios a los que maltratar pero resulta que todos trabajan para Pedrerol y este no les permite hablar con desconocidos ni salir de su cubículo hasta la extinción de su “contrato”. La única solución que se me ocurre para aligerar alforjas es agrupar los establecimientos pendientes por salir en “Me chifla la chufa” por ciudades.

Comienzo por Castellón de la Plana. Planifico la ruta de horchatas a seguir y trazo mi elaborado plan de ataque: me aseguro de acudir un día en que todas abran, la disponibilidad del preciado líquido y una vez hechos los deberes compro los billetes del tren. La primera parada de la ruta tendría que haber sido la mítica “Horchatería Ima” y cuál es mi sorpresa cuando veo que está cerrada por descanso ¡Pero si TripAdvisor aseguraba que abría hoy lunes! ¡Mi plan se va al carajo, horas de sesudos planeamientos tirados a la basura! Como pille al búho de TripAdvisor le arranco el albornoz y lo desplumo.

La que sí abría era “Ricardo Gelats” que no es poca cosa. Este establecimiento pertenece a la época dorada de la horchata en esta ciudad, cuando se vendía en quioscos de parques y se servía en carritos. Este local fue fundado en 1950 pero esta horchatería ya tenía experiencia en la elaboración horchatera pues desde hacía cuatro décadas ya disponían de su carrito en Castellón de la Plana. Su actual dueño, que lo recibió en traspaso hace quince años, elabora en el obrador del mismo establecimiento en la céntrica Avenida Rey don Jaime además de horchatas, helados y granizados artesanos.

Me relajo sorbiendo una buena horchata en su terraza mientras me planteo seriamente cancelar mi suscripción a GREFA.

 Una horchata en Castellón de la Plana

Heladería Ricardo

Detalle del establecimiento

Ricardo Gelats

Avenida Rey Don Jaime, 108
12001 Castellón de la Plana 

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa


viernes, 14 de julio de 2017

Horchaterías Los Valencianos (Albacete)

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (XXVIII)

La historia de “Los Valencianos” es la de tantos horchateros y heladeros. Damián Francés Albero y Josefa Gimeno Sánchez llegan a Albacete en 1941 desde Gandía para probar suerte en su popular feria y la buena acogida les anima a establecerse al año siguiente. Sus carritos compitieron con los de “Helados José Quesada”, “El Buen Gusto Hnos. Rueda”, “Helados Pepe Gómez” y “Helados La Estrella”. Damián y Josefa llegaron a tener siete carros en Albacete. Por aquel entonces bien se podría haber popularizado la frase: “Albacete, una horchata y vete” pero parece que la rima no cuajó y tomó la actual deriva escatológica.

La segunda generación, José Francés Gimeno y Teresa Ferre Blanquer trasladan en 1990 el obrador de la calle Feria esquina con Doctor Ferrán al Polígono Industrial de Campollano y se funda FRANFER, que como es natural es el acrónimo de sus apellidos. En la actualidad al frente del negocio se encuentra la tercera generación que cuenta con cinco tiendas en Albacete y desde 2014 un "Museo del Helado" único en Castilla-La Mancha donde se pueden contemplar viejas heladeras a mano, moldes de polos y una de las bicicletas que se empleada para el reparto.

A pesar del haber pasado del obrador a la fábrica la horchata que ofrece “Los Valencianos” en sus tiendas es fresca y natural. En su elaboración no interviene ningún proceso de pasteurización y no emplean conservantes. Se fabrica sólo con chufas “Oro de Alboraya”, agua, azúcar y canela. También ofrecen horchata congelada que sigue el mismo proceso de fabricación que la horchata normal y que tienen dos años de caducidad. Desde aquí propongo que se añadan unas cuantas dosis de estas al equipaje de los primeros colonos a Marte. Seguro que una puesta de sol desde el planeta rojo sorbiendo una horchata hace que el hecho de no regresar a la Tierra se haga mucho más llevadero. ¡Démosles una alegría!

Horchata de Los Valencianos
  
Recuerdos en su interior
  
Uno de los locales de Los Valencianos
  
Horchaterías Los Valencianos-FRANFER

Horchaterías
Calle Feria, 35
Plaza de Benjamín Palencia, 1
Calle Francisco Pizarro, 65
C.C. Vialia (Estación de Albacete-Los Llanos)
Plaza del Altozano, 6

Obrador
Parque Empresarial Campollano, c/E, 62

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Cremeria di Vaniglia (Córdoba)


Iniciamos una nueva temporada horchatera… ¡por fin! Dejamos atrás un invierno duro no sólo por la escasez de este manjar debido el fresquito sino porque estos meses algunos gurús nos han bombardeado con las supuestas propiedades dermatológicas de la chufa. Tiene un pase encontrarse chufas en chocolates, patés, licores o aliños pero mi postura sobre desaprovechar tan preciado y escaso producto en cosméticos parafraseando a un ilustre valenciano es: “¡No, hija no!”. ¿Qué  exagero? Piensa en la reacción de un gallego si descubre que parte de la captura de centollos se emplea en fabricar crema exfoliante o de uno de Santoña si supiera que las delicadas anchoas cantábricas se usan como solución a las callosidades de los pies.

Nuestra primera parada de este año es Córdoba. Me traslado a la ciudad del califato a pasar el día con unas amigas. Si mi información no es incorrecta hay tres establecimientos que elaboran horchata de chufa de verdad: Cremeria di Vaniglia, La Flor de Levante y Helados Porras. Al llegar lo primero que hago es situar los hitos en el plano como si fuera el mismísimo general MacArthur horas antes de ocupar Japón. Cuando me dispongo a iniciar la ruta horchatera mis compañeras de viaje me intentan convencer para aprovechar parte de la mañana en conocer la ciudad: la Mezquita, el Alcázar, la Sinagoga… esas cosas. Con la tarde ya encima y sus billetes en mi mochila amenazo con dejarlas en tierra si no tomamos al menos una horchata. ¡Si no, para qué salgo yo de Madrid!

No había tiempo para visitar las tres heladerías así que nos decidimos por Cremeria di Vaniglia. A pesar de la referencia italiana su propietario es natural de la localidad alicantina de Ibi. Pregunto por qué ese nombre y me contesta que la idea era fusionar sabores y recetas tradicionales ibenses con las innovadoras apuestas italianas. La heladería abrió en abril de 2012 aunque su historia se remonta al grupo La Ibense desde 1947. El obrador de Denia elabora el 80 por ciento de sus productos. Además de horchata disponen de helados con homenajes a sabores andaluces como el de tocino de cielo, el pastelón montillano o el pionono. Con ese vaso de horchata recuperé mi carácter bondadoso y mis amigas sus billetes de vuelta. Eso sí, la próxima vez viajo solo o llevo la “Chufamix”.

Una horchata en Córdoba
  
Terraza y local de "Cremeria di Vaniglia"
  
Tan larga espera sin horchata provoca extrañas visiones...
  
Calle José Cruz Conde, 1
14008 Córdoba

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viernes, 18 de noviembre de 2016

Orxateria La Valenciana (Barcelona)


La historia de esta horchatería comienza en 1902 cuando la jijonenca María Planelles viaja a Barcelona con una maleta llena de turrones (¡ahora entiendo por qué todavía hoy roban tantas maletas en Sants!) Sus primeros puestos callejeros de turrón fueron sustituidos primero por un local en Carrer d´Aribau esquina con Gran Vía, y desde el 2000 por el puesto actual del número dieciséis de la misma calle. Desde entonces cuatro generaciones de la familia Cortés han mantenido viva la tradición del turrón y extendido el negocio familiar a la horchata, los helados, la bollería y los frutos secos.

La Valenciana elabora todos sus productos artesanalmente pero sin dar la espalda a la innovación. En 1947 adquiere la primera “Frigidaire” que llega a España en la que fue la mayor apuesta patria en I+D hasta que Montoro presentó los Presupuestos en pen drive. Para el que no conozca la marca de Detroit ésta fue la primera en fabricar refrigeradores eléctricos de forma masiva. Si aquel arcón-congelador para la horchata salió tan bueno como la nevera de la misma marca de mi madre fue una gran compra porque la nuestra tiene cuarenta años y enfría más que la taza del váter de un esquimal.

Para elaborar la horchata emplean chufa D.O. de La Alboraya. También puedes pedirla ahora en invierno porque se elabora todo el año. No quiero leer excusas del tipo “con el frío no apetece” porque seguro que en la estación invernal no dejas de pimplarte refrescos, cervezas o cubatas y me da a mí que no los pides templados. Coge mesa en su amplio salón y como un hombre pide una horchata. La puedes acompañar con bollería (fartons caseros), bocadillos y aperitivos salados. En Carrer de la Diputació disponen de una tienda donde puedes comprar productos de la casa y otras delicias.

 Un vaso de horchata en Barcelona
  
 Interior de la horchatería
  
 Fachada de Orxateria La Valenciana
  
La Valenciana 
Carrer d´Aribau, 16
08011 Barcelona
 
Parami
Carrer de la Diputació, 202
08011 Barcelona

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jueves, 22 de septiembre de 2016

Heladería Isabelo (Aranjuez)


Hay una leyenda muy extendida que relaciona la horchata con la realeza. Al parecer una aldeana ofrece horchata a Jaime I de Aragón, el rey la pregunta “¿Qué es aixo?” (¿Qué es esto?). Contesta la mujer a su majestad que leche de chufa y éste tras probarla exclama ¡Aixo no es llet, aixo es OR, XATA! (¡esto no es leche, es oro, chata!) y de ahí el origen del nombre del refresco. Una historia apócrifa y digna de un insigne valenciano (de dónde si no) como Berlanga y que éste podría haber llevado al cine  con Arturo Fernández en el papel del rey. Aunque hay que reconocer que la leyenda resulta aún menos verosímil que aquel mito urbano que aseguraba que Isabel II había llegado virgen al matrimonio.

La realidad es que muy probablemente la horchata no llegara a la Corona hasta el siglo XVIII coincidiendo con su popularización. El primer “horchatero” de “sangre azul” documentado del que tengo constancia, ya metidos en el XIX, fue la infanta Isabel de Borbón y Borbón, hija de Isabel II y conocida como “la Chata” infanta muy querida en la ciudad de Madrid. La bebía en el segoviano café La Suiza y una placa en la Horchatería Santa Catalina de Valencia conmemora una visita suya. Su afición a la horchata se recoge incluso en una poesía de Rafael Duyos que pone de manifiesto que el trato directo con el pueblo, el carácter campechano y salir de Palacio sin dinero eran ya costumbre entre los Borbones:

En Glorieta de Bilbao, al pasar piden horchata
en un puesto en que se le antoja beber ¡No pueden pagarlo!
No llevan ni un perro chico. ¡Apuros de la Azafata!
La Infanta y el Horchatero, ¡ríen de muy buena gana!
—”Ya te pagaré otro día “— ¿Pagarme? ¡Esta convidada!
Yo estoy “pagao” con solo verla a Vd. en mi casa
y con poner un letrero ”Proveedor de la Infanta”—
Palmoteos, sombrerazos, el coche sigue su marcha.
¡Fijaos, la Infanta Isabel, mirad, mirad, si es “la Chata”!

Así que cuando descubrí una heladería en la actualidad que elaboraba horchata en el Real Sitio de Aranjuez con el nombre de “Isabelo” pensé si podría tener alguna relación con nuestra “infanta horchatera”, pero no. Los fundadores de esta heladería, Isabelo y Pepita, nada tenían que ver con la monarquía, eran lo que hoy llamaríamos dos emprendedores, una pareja de curritos que trabajaron duro para sobrevivir en los difíciles años de la posguerra y que instalaron en 1944 un quiosco para vender helado, leche helada, mantecado y horchata en la Plaza de la Constitución de Aranjuez.

Hoy Helados Isabelo sigue abierto, tanto en el renovado quiosco como en su tienda y obrador de la calle Moreras, donde se elabora de forma artesanal la horchata y los granizados. El origen de la heladería no será regio pero puedo asegurarte que si te sientas en su agradable, tranquila y sombreada terraza de la Plaza de la Constitución con una rica horchata en la mano nadie te impedirá sentirte como todo un rey. Ahora bien, no te metas demasiado en el papel y no olvides la cartera porque probablemente no salgas lo suficiente en el ¡Hola! (medio monárquico en "papel cuché") como para permitirte un “simpa” sin sufrir las consecuencias.

Horchata digna de una princesa alemana

Kiosco y terraza en la Plaza de la Constitución
 
Obrador y tienda en la calle Moreras

Heladería Isabelo
Calle Moreras, 8 (tienda y obrador)
Plaza de la Constitución, s/n (kiosco)

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viernes, 8 de julio de 2016

Heladería La Ibense (Guadalajara)


Un buen amigo mío (que por razones obvias mantendré en el anonimato) asegura que entre los 8114 municipios de España tiene la mala suerte de poseer casa familiar en el único al que no le importaría no haber ido jamás. De hecho, podría crearse una asociación del tipo: “damnificados por veranear en el pueblo de tus padres”. Mientras una minoría con potra pasaba los veranos en casa de los abuelos en Luarca, Sóller o Cadaqués la mayoría repetían todos los años destino en áridos pueblos del interior sin playa, montaña o cualquier otro accidente geográfico donde guarecerse de la canícula o escapar del hastío.

En nuestra memoria esos niños, extranjeros en su propio pueblo, obligados por sus padres a salir con los atroces hijos de sus vecinos que solo por estar en la casa de al lado se tenían que convertir en los mejores amigos del mundo. Esos niños, hoy padres, preferirían enviar a sus hijos a un campamento de verano en Pionyang antes que a ese mismo pueblo donde ellos sufrieron los maratones familiares del Gran Prix como la mayor diversión del verano. En este triste grupo demográfico no se encuentran, en absoluto, los afortunados niños que pasan sus vacaciones en el municipio de Ibi.

Esta localidad alicantina representa al helado lo que Alboraya a la horchata o Jijona al turrón. Para cualquier niño sano veranear en un pueblo lleno de heladeros debe ser como tener barra libre en la Fábrica de chocolate de Willy Wonka sin los desafortunados efectos secundarios. Pueblo tradicionalmente emigrante, los heladeros ibenses están repartidos por todo el mundo. Si en cualquiera de tus viajes encuentras un rótulo comercial que ponga La Ibense puedes estar seguro que se trata de una heladería.

Uno de estos heladeros de Ibi fue Esteban Moltó que en 1910 llegó por primera vez cargado con su heladera a Guadalajara. Esteban,  que fue el primer heladero de la ciudad, tenía que desplazarse para conseguir hielo a un pozo de nieve hasta que en 1927 se abriera la primera fábrica de hielo en la ciudad. La heladera con el tiempo fue reemplazada por el carrito y el nombre de Los Valencianos, por el que eran conocidos, sustituido por La Flor de Valencia, en honor a sus queridas hijas.

Esta dulce historia tiene un trágico punto y aparte cuando Esteban cae en el frente de Teruel por “fuego amigo” durante la Guerra Civil. Su viuda se hace cargo del negocio, pero la difícil situación en la ciudad y la escasez hace que se traslade a Ibi de nuevo al calor de la nueva industria juguetera que despega con fuerza en la región alicantina, y abandona la venta de helados en 1945. Después de  un primer intento sin suerte en los ochenta habrá que esperar a julio de 1990 para el regreso de esta familia y de sus helados a Guadalajara, esta vez bajo el nombre de La Ibense con el que actualmente es conocida.

Hoy La Ibense es la única heladería artesana de Guadalajara. Sus helados, elaborados en el obrador situado en la misma tienda con productos naturales y sin insuflar aire (todo lo que comes es helado al 100 %) son los favoritos de los guadalajareños, en especial los de chocolate, que aquí se elabora con el cacao de la marca belga Valrhona. Su recién remozado establecimiento próximo al parque de la Concordia y a las piscinas municipales es parada obligatoria para todos aquellos aficionados al helado.

Pero, por supuesto, si nos ocupamos de esta heladería en esta sección es porque también elaboran horchata natural. La bebida, que por razones inexplicables que denotan cierta falta de criterio, cuenta con poca aceptación en la ciudad por lo que se elabora en pequeñas cantidades, durante el verano y generalmente solo los fines de semana de primavera, para priorizar la frescura y calidad del producto. Una excelente opción para soportar la exigente canícula de la capital alcarreña.

Esperemos la heladería pueda permanecer en la ciudad al menos otras tres generaciones.

Horchata de La Ibense
 
 Elaborando horchata en el obrador

El fundador de la heladería
 
Calle de San Roque, 26 
19002 Guadalajara 

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viernes, 17 de junio de 2016

Los Valencianos (San Lorenzo de El Escorial)

 
Cuentan las crónicas que la presencia de Felipe II imponía tanto a sus interlocutores que al comenzar una audiencia con el monarca este solía comenzar con un: “sosegaos, sosegaos…”. Quizás por eso cuando uno visita una población tan vinculada al rey prudente como San Lorenzo de El Escorial esperaría encontrar en las laderas del monte Abantos valeriana, melisa, hierbaluisa u otras plantas relajantes procedentes de las antiguas posesiones de Ultramar pero nunca una plantación de chufa. Ante tamaña ausencia Los Valencianos son los encargados de servir desde 1942 horchata y de altura, en concreto a más de mil metros de altitud, en esta ciudad situada en la cuenca del río Guadarrama.

La historia de Los Valencianos comienza cuando aparecen Lázaro y Teresa con su carrito. Desde entonces Los Valencianos no han faltado a su cita. Hoy los nietos de aquellos pioneros siguen regresando desde Jijona cada año para vender helados, horchatas y granizados desde Domingo de Ramos a finales de septiembre y turrones desde el puente de la Constitución hasta el 23 de diciembre. La horchata se elabora en el viejo obrador de la calle Duque de Medinaceli y para disfrutarla nada mejor que su agradable terraza en la peatonal Juan de Leyva aspirando por la nariz el saludable aire de la sierra madrileña y por la pajita el maravilloso zumo de la chufa.

Viejo cartel de Los Valencianos
 
Terraza en la calle Juan de Leyva
 
 Horchata pequeña por 1,50 euros

Calle Duque de Medinaceli, 8 (obrador)
Calle Juan de Leyva, 1 (terraza)
28200 San Lorenzo de El Escorial (Madrid) 

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martes, 31 de mayo de 2016

Horchatería Fabián (Valencia)


Esta horchatería del barrio del Ensanche tiene 35 años a sus espaldas aunque por su decoración y tradición se podría afirmar que lleva unos cuantos años más, cuando no existía ni la Gürtel. Además de por su horchata, que elaboran todo el año, es famosa por sus buñuelos de calabaza, dulce típico en Valencia al que el gran Vicente Blasco Ibáñez en su novela “Arroz y tartana” se refirió como el “manjar de las fiestas”. Los buñuelos los fríe una señora con delantal a la entrada del establecimiento, detalle que deberías tener muy en cuenta si eres aficionado a hacer un “sinpa” porque en este caso corres el riesgo de ser alcanzado en tu cabeza por un proyectil de masa ardiente y recién frita. Por el contrario, si eres un tipo legal, horchatero y te gustan los comercios cargados de tipismo (estas tres cosas suelen ir unidas) este muy bien podría ser tu lugar.

 Detalle de Horchatería Fabián

 Horchata de chufas

Decoración tradicional

Horchatería Fabián
Carrer de Ciscar, 5
46005 Valencia

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