El estudio publicado
sobre "Epidemiología de la obesidad en España" sitúa a
Asturias como la comunidad autónoma con más obesos de país.
Enseguida salieron los “mente triste” de siempre manejado datos
que señalaban como principal culpable el empobrecimiento de las
familias asturianas tras la crisis en una región que aún no ha
recuperado el PIB de 2008. En ningún momento estos analistas
valoraron la incidencia del auge de los concursos de cachopos... Yo
prefiero pensar que los asturianos están más lustrosos que la media
sencillamente porque pueden permitírselo.
Mi fuente para esta
afirmación no son los fríos datos del INI sino el cruel veredicto
de la báscula de mi baño repuntando de lo lindo cada vez que
regreso de Asturias. Resulta difícil no “fartucar” pudiendo
elegir entre tanta buena vianda, en raciones tan generosas y a
precios impensables en Madrid. Un menú clásico asturiano de 13
euros compuesto de fabada, escalopines al cabrales y arroz con leche,
aporta felicidad y unas tres mil calorías, que viene a representar
las necesidades calóricas diarias de un opositor a Putin picando
piedra en gulag.
Uno de los
imprescindibles hipercalóricos de la gastronomía asturiana que
nunca falta en mis visitas al Principado es el tocinillo de cielo.
Hay que precisar que este postre elaborado con yema y azúcar no es
de origen asturiano. Las monjas del Convento del Espíritu Santo de
Jerez de la Frontera crearon la fórmula hace casi setecientos años
aprovechando las yemas de los huevos que se desechaban ya que para
clarificar el vino solo se necesitaban las claras. El tocinillo de
cielo se hizo muy popular en Asturias durante el siglo XX. Hoy se
encuentra en confiterías de toda la región, pero ninguno tan famoso
como el del municipio de Grado.
Así que allí me
dirijo para rendir un homenaje a su tocinillo y darme otro a mí
mismo. La idea es visitar todos los obradores que elaboran esta
delicia. No aparece el de Palper porque aunque desde 2013 tiene
fábrica en el polígono El Fabar-La Tejera no dispone de venta
directa al público pero si no quieres irte de Grado sin probarlo
puedes pedirlo en la Confitería Pastur y disfrutarlo en su salón.
También disponen de mesas para tomar su propio tocinillo de cielo
las confiterías Jonuar y Josmay. La Confitería Tejeiro por su parte
lo vende sólo para llevar. Apuntar que tanto Palper como Tejeiro
distribuyen fuera de Grado sus productos.
Confitería Jonuar
Grado es el final de
la primera etapa del Camino de Santiago Primitivo que parte de
Oviedo. Fue precisamente la necesidad de contar con esta parada la
causa de su fundación por Alfonso X El Sabio en el siglo XIII. Hoy
muchos de los visitantes de la villa son peregrinos que llegan a la
villa tras veinticinco kilómetros de continuo sube y baja.
Confitería Jonuar ofrece a la entrada del pueblo combustible sin
pretensiones a estos exhaustos caminantes: platos combinados,
repostería y panadería.
En mi visita
coincido en la terraza con unos peregrinos norteamericanos que
acompañan un plato de arroz con leche con Coca-Cola. Ni en año
jubilar la indulgencia plenaria debería perdonar semejante pecado.
Mientras me invade un sentimiento tan cristiano como desear que la
ira de Dios caiga sus cabezas pido el primer tocinillo de cielo de la
jornada. El resultado de esta primera cata es positivo. La suavidad
de su textura atempera mi ánimo. Un buen inicio que anima a
continuar con la ruta.
De primero
Terraza de Jonuar
Confitería Josmay
Muy frecuentada por
los “moscones”. Que nadie imagine un ejército de molestos
dípteros rezumbando en su interior. “Moscón” es el gentilicio
de los naturales de la villa. Su origen es incierto: algunos dicen
que se refiere a una antigua familia bien del lugar, los Mosca; para
otros al pitido provocado por los disparos en una refriega contra los
“franchutes”. Sea como fuere los de Grado están orgullosos del
gentilicio y no les supone ofensa alguna, como tampoco a uno de León
llamarle “cazurro”, a excepción, en este caso, que salga de boca
de un pucelano.
Josmay es una
confitería con muy buena aspecto. Abierta en 1963 además del
tocinillo de cielo una de sus especialidades son los “carajitos”.
Unas pastas de avellana muy famosas en el municipio de Salas, que
puedes encontrar en todo el Principado y que bordan con el nombre de
“avellanitos” en la Confitería Raysa de Cudillero, a la que ya
le dedicamos en este blog un artículo en su momento. Las
mantecadas que compré le encantaron a mi madre que es toda una
experta. Su contundente tocinillo es sencillamente perfecto.
De segundo
Terraza de Josmay
Calle la Magdalena, 16
33820 Grado (Asturias)
Confitería Tejeiro
Aquí comenzó todo.
Parece que la receta del tocinillo de cielo llegó a Grado a finales
del siglo XIX de manos del indiano Toribio Tejeiro. La historia tiene
sentido si tenemos en cuenta que este dulce, como ya hemos dicho, es
un dulce conventual, que desembarcó posiblemente de mano de las
monjas en Hispanoamérica y es un postre aún hoy muy popular en
Cuba. Fue su hijo Pepe Tejeiro quien lo dio a conocer y su
elaboración no tardó en extenderse por toda la región hasta
convertirse en uno de los postres favoritos de los asturianos.
Para visitar esta
confitería mítica acudo a su tienda en la llamada Casa de
Tejeiro, un estupendo inmueble de 1798 situado en la plaza principal
de la villa. Si te gustan estas casonas asturianas Grado tiene una
buena colección de ellas, algunas de origen indiano, que estaba
dispuesto a descubrir. Antes entro en Confitería Tejeiro donde
encuentro sus tocinillos envasados para llevar en multitud de
tamaños. Los mismos formatos que puedes adquirir en El Corte Inglés.
Compro uno para asegurarme de no desfallecer en mi ruta de casas de
indianos aunque para quemar sus calorías tendría que ir y volver a
América a nado.
Terraza de Tejeiro
Plaza General Ponte, 4Calle El Bolado, 10
33820 Grado (Asturias)
Con un “Danacol”
en la mano doy por finalizada la ruta por la ciudad de los tocinillos
de cielo.