viernes, 12 de junio de 2026

Ruta de horchatas por Alicante

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (LXIII)

En “Me chifla la chufa” no podía faltar una visita a la ciudad de Alicante por la que hice una ruta visitando varios de sus numerosos locales en los que elaboran horchata. No están todas las que son pero si hay suficientes como para comenzar la ruta por la mañana y empalmar con el tardeo. El listado original incluía un par más que echaron el cierre antes de mi última visita, las horchaterías “Carmen” y “Espí”; la primera abierta en 2014 y la segunda con 65 años y tres generaciones a su espalda. Una lástima. A estas alturas me encuentro a un viaje de completar el listado completo de horchaterías pero ante el temor de que cierre alguna de las que ya conozco publico este avance no vaya a ser que jubilaciones, la falta de relevo generacional o la subida de los alquileres acaben con alguna de ellas antes de probarlas todas.

Consejo de profesional: recomiendo ayuno previo para poder enfrentarse con media docena de horchatas alicantinas y más si son acompañadas de sus respectivos fartons. Y por supuesto: cobardes, abstenerse.

Heladería Turronería A. Sirvent

9:30 horas

La primera parada es en Benalúa, muy cerca de la estación de tren. Este barrio popular fue fundado a finales del siglo XIX por la sociedad “Los diez amigos de Benalúa” porque como eran emprendedores montaron un barrio con 160 casas de dos alturas y tú, como eres un fracasado organizas pachangas de futbito con tus amiguetes los fines de semana. Francisco Pérez Medina era uno de esos diez amigos de Benalúa y en la calle del barrio que lleva su nombre encuentro la “Heladería A. Sirvent”. El local abrió en 1970 y conserva el mostrador con los azulejos originales que son tan entrañables como los que podrías encontrar en la cocina de tus abuelos. Ofrece en invierno turrón y en verano horchata, además de limón y café granizado, agua de cebada o leche preparada. Puedes tomarlas allí o llevarlas a casa en formato de litro.

No disponible en una franquicia
 
Sabor a "Cuéntame cómo pasó"
 

Heladería y Turronería E. Candela Espí

11:00 horas

Enfilo las avenidas de la Estación y Alfonso El Sabio hacia las inmediaciones del Mercado Central, epicentro horchatero alicantino y hago parada en “E. Candela Espí” turroneros desde 1890 y con fábrica en Xixona. Me cuentan en la empresa que la relación con la ciudad de Alicante y el Mercado Central se inicia con la inauguración de este en 1921 con un puesto de turrones que en 1926 pasaría a ser kiosco. En los años cuarenta añadieron a la oferta horchata y granizados también elaborados en Xixona. Tras varios traslados (obras del mercado, hundimiento de la acera, etc.) el kiosko cerró definitivamente y en la actualidad cuentan con un local muy cerca del Mercado Central en la Avenida de la Constitución donde siguen vendiendo sus turrones y horchatas.

Mercado y antiguo kiosko (2025)
 
En el antiguo kiosko (2020)
 

Helados La Ibense Gisbert

12:30 horas

La siguiente heladería es vecina de la anterior, en la misma Avenida de la Constitución: “La Ibense Gisbert” fundada en 1910 y en la que actualmente trabaja ya la cuarta generación. Tiene el obrador en el Polígono Industrial Pla de la Vallonga y una segunda tienda en Sant Joan de d'Alacant que tuve la oportunidad de descubrir en 2022. Esta empresa trabaja dos de mis productos favoritos: el turrón de Jijona y la chufa (ambas con denominación de origen) con los que elaboran su helado de turrón y su horchata y con los que esta heladería ha obtenido varios reconocimientos por no hablar, además, de mi más sincera felicitación. También tienen horchata de almendra, pero por qué elegir una si se pueden probar las dos. Al igual que la anterior dispone de terraza.

Horchata de chufa
 
Su letrero en Alicante ciudad
  

Horchatería Azul

14:00 horas

Hay horchaterías que conozco antes de pisar la ciudad. Locales míticos como “Santa Catalina” en Valencia, “Sirvent” en Barcelona o “Casa Mira” en Málaga. En mi primer viaje a Alicante me apresuré a dejar la maleta en el hotel, cruzar la Avenida Alfonso El Sabio y adentrarme en Calderón de la Barca para llegar a “Horchatería Azul”. Una familia que lleva cuatro generaciones sirviendo horchatas con tanta raigambre en Alicante que hasta ha tenido su “ninot”. Lugar de encuentro para vecinos y turistas, de todas las nacionalidades, conocedores también estos últimos de su fama, con todo lo bueno que eso tiene y también los riesgos asociados. Horchata de chufa, también disponible de almendra o avellana, acompañado de un bollo de helado porque ya va siendo hora de almorzar.

Fachada de la horchatería en 2020
 
Horchata de chufa
  

Heladería Verdú

15:30 horas

Subo al barrio de Las Carolinas que como el de Benalúa data también de finales del siglo XIX. Parece que su nombre surgió a raíz del conflicto de Las Carolinas, unas islas que enfrentaron entonces a España y Alemania. Hoy en día es un barrio popular cerca del centro. Esta heladería nació en 1960 y en sus comienzos solo disponía de un sabor: el de mantecado. En la actualidad cuenta con una amplia variedad y está regentado por la tercera generación que ofrece horchatas, helados y bollería recién salida del horno.

La bollería en mi estómago
  
Jugando con los espejos
  

El Xixonenc

17:00 horas

Cerramos esta ruta a lo grande en Las Carolinas Altas bajo el blanco y rojo de “El Xixonenc”, el color que en el pasado lucieron sus carritos de helados. Los dueños me comentan que esta empresa la fundaron Concha y Antonio en 1964. En la actualidad cuenta con varios puntos de venta y un obrador propio del que salen su demandadas horchatas y coyotes. Visito el de la Calle Pinoso que fue abierto en 1978 y es toda una institución en el barrio. La temporada estival en “El Xixonenc” comienza a finales de abril y dura hasta finales de septiembre. Desde mediados de noviembre y hasta el día de Navidad la mítica heladería pasa el testigo a sus turrones artesanos de elaboración propia. Si sumamos la amabilidad del personal la experiencia es insuperable.

Fachada
  
Horchata en El Xixonenc
  

Finalizo esta ruta con un gran sabor de boca y con la sensación del deber cumplido. Si piensan que una vez cumplimentado este reto ya no hay razones para regresar a la ciudad están muy equivocados. Es tan sencillo como volver a los mismos establecimientos este invierno sustituyendo horchatas y helados por turrones y mazapanes. Porque para los amantes del dulce Alicante no tiene temporada baja y yo, por el momento, unas analíticas razonablemente buenas como para plantearme un nuevo desafío.


La ruta de horchatas alicantinas:

1- Heladería Turronería A. Sirvent
Carrer Pérez Medina, 8
03007 Alicante

Av. de la Constitución, 3
03002 Alicante

Av. de la Constitución, 7
03002 Alicante

Carrer Calderón de la Barca, 38
03004 Alicante

C. de Sant Mateu, 5
03012 Alicante

C. Pinoso, 7
03012 Alicante

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

martes, 2 de junio de 2026

Obradores de chocolate que no son un marrón

Hace décadas no había ciudad en España sin uno o varios obradores de chocolate artesano. Hoy, a falta de bosques, una ardilla podría atravesar la Península Ibérica saltando sobre las ruinas de estos negocios. Los pocos obradores que han llegado a nuestros días deben competir en desigualdad con las onzas de grasas vegetales aderezadas con cacao que pueblan los supermercados, los productos gourmet avalados por el “chef” de moda metido a chocolatero después de su buena experiencia promocionando sartenes de teflón y el imparable avance de los despachos de franquicias del chocolate industrial. Este artículo es un homenaje a los obradores que tantos bocados de felicidad me han dado y tanta endorfinas me han hecho segregar. El listado está abierto a nuevas incorporaciones de nuestros lectores para entre todos los amantes del chocolate confeccionar un listado de obradores tradicionales.


Chocolates Subiza (Pamplona)

En la desquiciada ruleta informativa donde un mismo producto pasa de superalimento a enemigo de la civilización, el chocolate está en su mejor momento. En la actualidad se le atribuyen infinitas propiedades entre las que destacan su poder antioxidante, la reducción del colesterol, la protección de la piel del sol y beneficios para quien práctica deporte. En mi casa se ha comido chocolate siempre, al igual que nunca ha faltado el aceite de oliva y el pescado azul, incluso cuando consumir estos productos estaba peor visto que descorchar en público una botella de cava por la muerte de Chanquete.

No sé si el chocolate es tan bueno como ahora se dice pero descarto que sea malo si nos fijamos en el chocolatero Jesús Subiza que a sus 98 años todavía visita a diario su obrador y está pendiente de todo el proceso. Si tienes la fortuna de charlar con él podrás comprobar cómo lo hace con una envidiable lucidez. Los orígenes del negocio familiar se remontan a 1841 y Jesús comenzó en el negocio familiar con 17 años tras movilizar el ejército a sus hermanos en la guerra. En 1958 se trasladó de Erro a Pamplona con su hermano mayor Gerardo. Su obrador-tienda de la calle Amaya es una visita imprescindible en Pamplona. Si no se tiene posibilidad de acercarse a Pamplona se pueden encontrar sus chocolates en alguna tienda de Madrid.

Tienda y obrador de Subiza

Calle Amaya

Calle de Amaya, 30
31004 Pamplona

Bombonería Pons (Barcelona)

Me chifla lo industrial. Y no me refiero a pasear por un polígono de extrarradio plagado de insulsas naves cuadradas hasta más de allá de donde alcanza la vista sino a la arquitectura industrial del siglo pasado, hoy casi arqueología, con sus viejas fábricas de metal y ladrillo, sus imponentes chimeneas y su adusta y a la vez elegante estética utilitarista. Si eres de los míos en tu próxima visita a Barcelona no olvides visitar Sants.

El barrio de la “La España Industrial”, “Can Batlló” y el “Vapor Vell” conserva orgulloso numerosos restos de su pasado obrero. Además de por todo esto, la visita merece la pena para conocer otra Barcelona y sus gentes, un vecindario con fuerte sentimiento de pertenencia al barrio, con una fama de reivindicativo que viene de lejos y que ahora se resiste a ser devorado por cafeterías cuquis con paredes blancas, sillas estudiadamente desparejadas y camareros barbudos y tatuados.

Entre todas las fábricas que puedes visitar no olvides hacerlo a una muy especial. Pons es una fábrica de “bombones, chocolates y turrones” como indica su fachada. Abierta por Urzisina Serrano en 1960 este negocio es cien por cien Sants: sus propietarios son en parte hijos de la emigración (extremeña y aragonesa). Dentro se trabaja duro porque dispone de obrador propio y muchos de sus clientes son vecinos. Por origen, compromiso y calidad Pons es de esos negocios que tanto necesitan y dignifican nuestros barrios.

 Obrador en Sants

Tableta de chocolate negro de Pons

Calle Orzinelles, 78
08014 Barcelona

Genescà Xocolates (Sabadell)

Si el barrio de Sants tiene pasado industrial qué decir del “Manchester catalán”. Sabadell es cuna de “Vapor Buxeda”, “Vapor Codina” y “Vapor Badia”. La palabra vapor que ahora se identifica solo con el fugaz negocio del cigarrillo electrónico entonces estaba unida a innovación, progreso y riqueza. Las fábricas del Vallés fueron tan prosperas que los padres de entonces aspiraban desposar a su hija con un “rico industrial del textil catalán”, algo que yo jamás exigiría a un hijo si puedo colocarlo antes en una familia de maestros chocolateros, horchateros o pasteleros y logro por esa gestión acceso ilimitado a sus productos.

En Sabadell el chocolate lleva el apellido Genescà. Joaquim Genescà abrió el negocio como pastelería en la Rambla de Sabadell en 1928. Fue el creador de las “belgues”, láminas elaboradas con harina, nata, mantequilla y azúcar por la que son famosos y que hoy es el dulce típico de la ciudad. En 1992 el negocio pasa a especializarse en el chocolate. Genescà produce en el obrador “belgues”, pasteles, “panellets”, cocas y roscones en temporada. Entre los productos de chocolate destacan bombones, tabletas, tejas y rocas, entre otros muchos productos, que puedes elegir en su tienda. Llaman la atención sus números y letras de chocolate para celebraciones.

 Interior de Genescà

Mi "chuche" por Sabadell

Rambla, 152
08201 Sabadell

Chocolate San Lázaro (Rascafría)

Cuando salgo de ruta por la sierra de Madrid la tradición es hacerlo con un bocata de aceitunas con anchoa, una tartera con queso y membrillo y un buen puñado de frutos secos. La dieta no está aprobada por la Federación Madrileña de Montañismo pero tampoco la típica combinación de paella y sangría parece lo más conveniente para un día en la playa y veo los chiringuitos repletos de bañistas. Si por el camino necesito un extra de energía sustituyo las sobrevaloradas e insulsas barritas energéticas por la alternativa natural del turrón de Alicante o el chocolate negro.

Si el destino es el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama hago parada en Rascafría para comprar vituallas en “Chocolate San Lázaro”. Esta chocolatería comienza su historia cuando Carlos San Lázaro se introduce en el mundo del chocolate en los años ochenta. Más tarde se le uniría su mujer Feli incorporando la bombonería. En la actualidad son los sus tres hijos los que llevan el negocio. Este obrador trabaja con cooperativas de productores, el proceso de elaboración es artesanal y no incorporan grasas vegetales ni animales. El resultado es una producción limitada que sólo puede adquirirse en la propia fábrica.

 Sede de Chocolate San Lázaro

Su obrador

Chocolate San Lázaro
Avenida del Paular, 35
28740 Rascafría (Comunidad de Madrid)

Bombones Peñalba (Oviedo)

En la película de Woody Allen “El dormilón” su protagonista, tras ser congelado por un error médico despierta en el año 2174 en un mundo donde descubre que toda la comida que en los setenta evitaba por ser perjudicial en realidad era de lo más saludable. El chocolate era uno de los alimentos indultados por la ciencia en ese futuro distópico.

Puede que, además de por ser un genio cinematográfico, Oviedo tenga una escultura del cineasta justo frente a una bombonería. Bombones Peñalba endulza el buen paladar ovetense mucho antes de que a Woody Allen le pisotearan las gafas en Brooklyn por vez primera. La descubrí gracias a la Teniente Transaminasa que tiene contactos en Vetusta y que por ello cuenta con un suministro de dulces de esta maravillosa ciudad. Gracias a la generosidad de mi amiga conozco maravillas como las “nuglass” de Camilo de Blas o las “canelas” de Diego Verdú Monerris. Ella siempre se refería con pasión a los bombones de Peñalba pero yo siempre llegaba tarde para catarlos porque caían más deprisa que un Playboy a la salida de un instituto. En el último paquete fui mucho más rápido y pude finalmente catarlos. Y sí, como ella misma afirmaba, son definitivamente los mejores bombones que he probado.

 Fachada de Peñalba

Causa de más placer que el "orgamastrón"

Calle Milicias Nacionales, 4
33003 Oviedo

Chocolatier Peñín (La Bañeza)

Los veranos de mi infancia transcurrieron en casa de mis abuelos en un pueblo minero leonés. Cuando bajaba a la despensa además de botillo, empanada y queso de cabra no faltaban onzas de chocolate de la tierra. Cuando evoco los sabores de aquellos años uno de ellos es el del chocolate a la taza elaborado en aquella vieja cocina de carbón. En la actualidad en León se sigue fabricando buen chocolate y aunque mi familia conserva la casa y con ella su antigua cocina, la reconversión minera impide que tenga con qué encenderla como no sea el carbón dulce que reciben los niños por Reyes.

Una de las fábricas de chocolate de la provincia es la de “Chocolatier Peñín”. Los defensores del dialecto leonés hubieran preferido que se hubiera llamado “Chiculareru Peñín” pero las cosas como son, en francés suena mucho mejor y tampoco es que engañen ya que su fundador, Jacinto Peñín, natural de Herreros de Jamuz, se formó y trabajó en París donde obtuvo el título oficial de Maestro Pastelero Chocolatero. En 1984 abrió tienda en La Bañeza y cuatro años después otra en Astorga. El obrador de la marca está situado desde 2003 en Valderrey.

 Despacho en La Bañeza

Algunas marcas de chocolate leonés

Chocolatier Peñín
Calle el Reloj, 5
24750 La Bañeza (León)

La Carballinesa (O Carballiño)

Si eres de esos que aseguran rememorar episodios de su infancia con pelos y señales no estoy en tu equipo. La mayoría de mis recuerdos son confusos, reconstruidos o alterados, como por otro lado, siento decirte, asegura la ciencia que nos ocurre a todos. Uno de los primeros recuerdos que evoca mi memoria fue el descubrimiento de una enorme pastilla de chocolate a la taza en la despensa de mi abuela, mis infructuosos intentos por partir con mis endebles manos una onza y, cuando la frustración se apoderó de mí, la fatal decisión de recurrir a mis dientes de leche. Hoy soy incapaz de recordar la marca de aquella tableta pero siempre que viajo a León no pierdo la ocasión de buscarla y a veces hasta creo haberme reencontrado con ella. Como Proust pero con chocolate.

Hace unos días acudí O Carballiño en Ourense a una cita con el pulpo. En el municipio descubrí por casualidad “La carballinesa”, fábrica de chocolate y tostadero de café desde 1955. En su interior una vieja cafetera Elektra Micro Casa que antaño funcionó en el local nos traslada a los años sesenta. En esta empresa siguen elaborando el chocolate a la taza como se hacía en el pasado en tantos pueblos del noroeste de España. Una tradición que sucumbió a la moda de la inmediatez representada en los chocolates solubles y manufacturados que hoy arrasan en los supermercados. Mi aportación a la supervivencia de estos negocios y de mis recuerdos fue adquirir una tableta de chocolate a la taza que esta vez logré no devorar a mordiscos. Un ejercicio de contención debería pasar a los anales de la historia.

Cartel

Elektra Micro Casa

La Carballinesa
Rúa de Uruguai, 6
32500 O Carballiño (Ourense)

Trufas Martínez (Valencia)

En mi etapa en el instituto yo no solía quedar con los compañeros fuera de clase. La relación con ellos era cordial pero no teníamos nada en común. Justo lo contrario que le ocurre a Ciudadanos y Vox. Recuerdo un viernes en el que me propusieron otro plan para el “finde” que yo ya iba a rechazar hasta que oí algo que me obligó a pasar a escucha activa: “Amigo, no digas sábado, di Chocolate ¿te vienes a Valencia?” Sonaba fenómeno y tenía sentido: Sueca, Torrent o la misma Valencia eran famosas por sus obradores de chocolate. Mi espíritu misántropo se vio superado por mi naturaleza golosa. Era mi oportunidad para conectar haciendo algo que me gustaba con esa pandilla de adolescentes con los que, salvo por la edad, no compartía nada. Estaba a punto de aceptar la oferta cuando puntualizaron que “Chocolate” era en realidad el nombre de una famosa discoteca de la Ruta del Bakalao. No pudo ser. Tuvimos que esperar un año más para por fin hacer todos algo juntos: examinarnos de la Selectividad.

Hoy la discoteca “Chocolate” es un centro de desintoxicación y algunos de aquellos obradores de chocolate están cerrados. Por fortuna la valenciana Trufas Martínez sigue en pie. A diferencia de los nuevos locales pijos que se anuncian como “obrador” sólo por fundir gotas de chocolate Valrhona o Cacao Barry, en este establecimiento elaboran su propio chocolate con recetas de antaño. Esta casa fundada en 1931 es conocida por su “cubanitos”, tabletas y láminas de chocolate, pero por encima de todo por las trufas, que elaboran desde los años cincuenta y que hoy les da nombre. Destaco el delicioso relleno de sus trufas clásicas que resulta adictivo para un amante como yo de la almendra y la avellana. Le pregunto a Teresa cuántas trufas elaboran y su respuesta es que su número es variable porque se elaboran a diario y bajo demanda. Una apuesta por la frescura del producto que marca la diferencia. ¡Para chuparse los dedos!

 Interior de Trufas Martínez
   
Mini tabletas de chocolate

Trufas Martínez

Calle Ruzafa, 12
46004 Valencia

Calle San Ignacio de Loyola, 20
46008 Valencia

Chocolatería La Cepedana (Astorga)

Visito una León empapelada con carteles sobre la exposición retrospectiva de Yoko Ono en el MUSAC. No seré yo el que critique la calidad artística de esta señora pues yo de estas cosas no entiendo; yo entiendo del arte de llenar el estómago y de disfrutar de la gastronomía local, talento que me empeño en perfeccionar a base de trabajo y esfuerzo como el que me lleva hasta Astorga para visitar el Museo del Chocolate y las tiendas que todavía lo elaboran.


Hay testimonios de la presencia del chocolate en Astorga al menos desde el siglo XVIII. La introducción del cacao en la ciudad puede estar relacionada con los famosos arrieros maragatos que trasportaban el pescado desde los puertos de Galicia y Asturias hasta Madrid. En Astorga llegaron a trabajar más de cuarenta fábricas de chocolate, una cifra superior a las que llegaron a funcionar por ejemplo en la también chocolatera Villajoyosa y que convierte a Astorga en una de las grandes capitales españolas del chocolate.


Una de las paradas en las tiendas de chocolate de esta ciudad fue en “La Cepedana”. En 1903 Lorenzo Cabezas, de Sueros de Cepeda, hizo su primer chocolate a la piedra. Más tarde se trasladó con su oficio a Astorga y tres generaciones después son un referente del chocolate astorgano. La tienda cuenta además con un interesante Centro de Interpretación con estupenda maquinaria original. Además de comprar unas cuantas onzas no debes irte sin tomarte un chocolate a la taza, buque insignia del chocolate astorgano, y si además lo acompañas de un par de mantecadas sentirás el tacto del cielo en la punta de tus dedos. 


Chocolate a la taza con dos mantecadas de Astorga

Centro de Interpretación en la tienda

Calle Padres Redentoristas, 16
24700 Astorga (León)

Publicado en 2019 y actualizado.