martes, 11 de junio de 2024

Forn Alandete (Gandía)

Mis guías gastronómicas más fiables son mi pierna izquierda y mi derecha. Pierdo la cuenta del número de confiterías, bares y colmados descubiertos paseando sin rumbo fijo fuera de los planos marcados, asaltando con preguntas a un lugareño o dejándome arrastrar por un aroma. Sistema empleado, sin ir más lejos, por nuestros padres para descubrir esa casa de comidas que aún tenemos grabada con cariño en nuestra frágil memoria y que nunca obtendrá una certificación de Tripadvisor. Un viejo método, de prueba y error, que no tiene cabida en una sociedad con la imperante necesidad de “elegir siempre bien” aunque sea a costa de limitarnos a la exigua oferta seleccionada por robots que condenan a la invisibilidad a todo el que carece de un buen posicionamiento en Internet.

Al arcaico método le debo el descubrimiento del local que nos ocupa. Para ello es necesario un plus de curiosidad. Para empezar no dispone de cartelería. Entro en el local sin identificar, pregunto al dependiente, vacila, “nos conocen por la Panadería de Alandete o Santi”. “Santi” es una señora de más de noventa años que estuvo hasta hace poco al frente del negocio. “La próxima semana ella recogerá un premio del Ayuntamiento por los cien años del negocio”, afirman con orgullo, a la vez que resaltan que ya son la cuarta generación. No hace falta más para ganarme. Pido entre otros artículos un bizcocho, empanadillas (tomate, espinacas y guisantes) y unos bollos rellenos con tableta de chocolate que me devuelven a mi infancia, todo ello con sabor a obrador de siempre. Cargado de bolsas regreso a Gandía Playa con la satisfacción del que sale a por nada y regresa con todo. Una parada obligada desde entonces. 


Bizcocho clásico
 
Empanadillas variadas

Fachada de incógnito

Forn Alandete (Gandía)
Plaça de la Duquessa María Enríquez,2
46701 Gandía

martes, 28 de mayo de 2024

Helados La Ibense Gisbert (Sant Joan d'Alacant)

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (LX)

Visito San Juan de Alicante. Un municipio vecino de Alicante que tiene el reto de no convertirse en otro barrio dormitorio de la capital indistinguible del resto. No hace tanto tiempo fue una población agrícola como aún hoy se puede apreciar en las inmediaciones de su centro urbano en forma de bonitas fincas y villas de labranza que bien merece una ruta. Wikipedia destaca la presencia en la ciudad de buen helado y refrescos veraniegos motivo más que suficiente para hacer una parada.

La Ibense Gisbert es una heladería fundada en 1910 en la que trabaja actualmente la cuarta generación. Tiene el obrador en el Polígono Industrial Pla de la Vallonga y una segunda tienda en Alicante. Esta empresa emplea dos de mis productos favoritos: el turrón de Jijona y la chufa, ambas con sus respectivas D.O., que transforma en helado y horchata, respectivamente con los que esta heladería ha obtenido varios reconocimientos por no hablar además de mi más sincera felicitación. Horchata y turrón son, a mi entender, los mejores motivos por los que una localidad debe ser puesta en el mapa.

Su horchata
 
Detalle
 
Terraza
 

Helados La Ibense Gisbert

Avinguda de la Diagonal, 13
03550 Sant Joan d'Alacant (Alicante)

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

viernes, 24 de mayo de 2024

De Grado al cielo: Ruta no cardiosaludable por sus obradores de tocinillo de cielo

El estudio publicado sobre "Epidemiología de la obesidad en España" sitúa a Asturias como la comunidad autónoma con más obesos de país. Enseguida salieron los “mente triste” de siempre manejado datos que señalaban como principal culpable el empobrecimiento de las familias asturianas tras la crisis en una región que aún no ha recuperado el PIB de 2008. En ningún momento estos analistas valoraron la incidencia del auge de los concursos de cachopos... Yo prefiero pensar que los asturianos están más lustrosos que la media sencillamente porque pueden permitírselo.

Mi fuente para esta afirmación no son los fríos datos del INI sino el cruel veredicto de la báscula de mi baño repuntando de lo lindo cada vez que regreso de Asturias. Resulta difícil no “fartucar” pudiendo elegir entre tanta buena vianda, en raciones tan generosas y a precios impensables en Madrid. Un menú clásico asturiano de 13 euros compuesto de fabada, escalopines al cabrales y arroz con leche, aporta felicidad y unas tres mil calorías, que viene a representar las necesidades calóricas diarias de un opositor a Putin picando piedra en gulag.

Uno de los imprescindibles hipercalóricos de la gastronomía asturiana que nunca falta en mis visitas al Principado es el tocinillo de cielo. Hay que precisar que este postre elaborado con yema y azúcar no es de origen asturiano. Las monjas del Convento del Espíritu Santo de Jerez de la Frontera crearon la fórmula hace casi setecientos años aprovechando las yemas de los huevos que se desechaban ya que para clarificar el vino solo se necesitaban las claras. El tocinillo de cielo se hizo muy popular en Asturias durante el siglo XX. Hoy se encuentra en confiterías de toda la región, pero ninguno tan famoso como el del municipio de Grado.

Así que allí me dirijo para rendir un homenaje a su tocinillo y darme otro a mí mismo. La idea es visitar todos los obradores que elaboran esta delicia. No aparece el de Palper porque aunque desde 2013 tiene fábrica en el polígono El Fabar-La Tejera no dispone de venta directa al público pero si no quieres irte de Grado sin probarlo puedes pedirlo en la Confitería Pastur y disfrutarlo en su salón. También disponen de mesas para tomar su propio tocinillo de cielo las confiterías Jonuar y Josmay. La Confitería Tejeiro por su parte lo vende sólo para llevar. Apuntar que tanto Palper como Tejeiro distribuyen fuera de Grado sus productos.


Confitería Jonuar

Grado es el final de la primera etapa del Camino de Santiago Primitivo que parte de Oviedo. Fue precisamente la necesidad de contar con esta parada la causa de su fundación por Alfonso X El Sabio en el siglo XIII. Hoy muchos de los visitantes de la villa son peregrinos que llegan a la villa tras veinticinco kilómetros de continuo sube y baja. Confitería Jonuar ofrece a la entrada del pueblo combustible sin pretensiones a estos exhaustos caminantes: platos combinados, repostería y panadería.

En mi visita coincido en la terraza con unos peregrinos norteamericanos que acompañan un plato de arroz con leche con Coca-Cola. Ni en año jubilar la indulgencia plenaria debería perdonar semejante pecado. Mientras me invade un sentimiento tan cristiano como desear que la ira de Dios caiga sus cabezas pido el primer tocinillo de cielo de la jornada. El resultado de esta primera cata es positivo. La suavidad de su textura atempera mi ánimo. Un buen inicio que anima a continuar con la ruta. 

De primero
 
Terraza de Jonuar

Confitería Jonuar
Calle Flórez Estrada, 11
33820 Grado (Asturias)

Confitería Josmay

Muy frecuentada por los “moscones”. Que nadie imagine un ejército de molestos dípteros rezumbando en su interior. “Moscón” es el gentilicio de los naturales de la villa. Su origen es incierto: algunos dicen que se refiere a una antigua familia bien del lugar, los Mosca; para otros al pitido provocado por los disparos en una refriega contra los “franchutes”. Sea como fuere los de Grado están orgullosos del gentilicio y no les supone ofensa alguna, como tampoco a uno de León llamarle “cazurro”, a excepción, en este caso, que salga de boca de un pucelano.

Josmay es una confitería con muy buena aspecto. Abierta en 1963 además del tocinillo de cielo una de sus especialidades son los “carajitos”. Unas pastas de avellana muy famosas en el municipio de Salas, que puedes encontrar en todo el Principado y que bordan con el nombre de “avellanitos” en la Confitería Raysa de Cudillero, a la que ya le dedicamos en este blog un artículo en su momento. Las mantecadas que compré le encantaron a mi madre que es toda una experta. Su contundente tocinillo es sencillamente perfecto.

De segundo
 
Terraza de Josmay

Calle la Magdalena, 16
33820 Grado (Asturias)

Confitería Tejeiro

Aquí comenzó todo. Parece que la receta del tocinillo de cielo llegó a Grado a finales del siglo XIX de manos del indiano Toribio Tejeiro. La historia tiene sentido si tenemos en cuenta que este dulce, como ya hemos dicho, es un dulce conventual, que desembarcó posiblemente de mano de las monjas en Hispanoamérica y es un postre aún hoy muy popular en Cuba. Fue su hijo Pepe Tejeiro quien lo dio a conocer y su elaboración no tardó en extenderse por toda la región hasta convertirse en uno de los postres favoritos de los asturianos.

Para visitar esta confitería mítica acudo a su tienda en la llamada Casa de Tejeiro, un estupendo inmueble de 1798 situado en la plaza principal de la villa. Si te gustan estas casonas asturianas Grado tiene una buena colección de ellas, algunas de origen indiano, que estaba dispuesto a descubrir. Antes entro en Confitería Tejeiro donde encuentro sus tocinillos envasados para llevar en multitud de tamaños. Los mismos formatos que puedes adquirir en El Corte Inglés. Compro uno para asegurarme de no desfallecer en mi ruta de casas de indianos aunque para quemar sus calorías tendría que ir y volver a América a nado.


  De postre
   
Terraza de Tejeiro

Plaza General Ponte, 4
Calle El Bolado, 10
33820 Grado (Asturias)

Con un “Danacol” en la mano doy por finalizada la ruta por la ciudad de los tocinillos de cielo.

martes, 14 de mayo de 2024

Obradores de chocolate que no son un marrón

Hace décadas no había ciudad en España sin uno o varios obradores de chocolate artesano. Hoy, a falta de bosques, una ardilla podría atravesar la Península Ibérica saltando sobre las ruinas de estos negocios. Los pocos obradores que han llegado a nuestros días deben competir en desigualdad con las onzas de grasas vegetales aderezadas con cacao que pueblan los supermercados, los productos gourmet avalados por el “chef” de moda metido a chocolatero después de su buena experiencia promocionando sartenes de teflón y el imparable avance de los despachos de franquicias del chocolate industrial. Este artículo es un homenaje a los obradores que tantos bocados de felicidad me han dado y tanta endorfinas me han hecho segregar. El listado está abierto a nuevas incorporaciones de nuestros lectores para entre todos los amantes del chocolate confeccionar un listado de obradores tradicionales.


Chocolates Subiza (Pamplona)

En la desquiciada ruleta informativa donde un mismo producto pasa de superalimento a enemigo de la civilización, el chocolate está en su mejor momento. En la actualidad se le atribuyen infinitas propiedades entre las que destacan su poder antioxidante, la reducción del colesterol, la protección de la piel del sol y beneficios para quien práctica deporte. En mi casa se ha comido chocolate siempre, al igual que nunca ha faltado el aceite de oliva y el pescado azul, incluso cuando consumir estos productos estaba peor visto que descorchar en público una botella de cava por la muerte de Chanquete.

No sé si el chocolate es tan bueno como ahora se dice pero descarto que sea malo si nos fijamos en el chocolatero Jesús Subiza que a sus 98 años todavía visita a diario su obrador y está pendiente de todo el proceso. Si tienes la fortuna de charlar con él podrás comprobar cómo lo hace con una envidiable lucidez. Los orígenes del negocio familiar se remontan a 1841 y Jesús comenzó en el negocio familiar con 17 años tras movilizar el ejército a sus hermanos en la guerra. En 1958 se trasladó de Erro a Pamplona con su hermano mayor Gerardo. Su obrador-tienda de la calle Amaya es una visita imprescindible en Pamplona. Si no se tiene posibilidad de acercarse a Pamplona se pueden encontrar sus chocolates en alguna tienda de Madrid.

Tienda y obrador de Subiza

Calle Amaya

Calle de Amaya, 30
31004 Pamplona

Bombonería Pons (Barcelona)

Me chifla lo industrial. Y no me refiero a pasear por un polígono de extrarradio plagado de insulsas naves cuadradas hasta más de allá de donde alcanza la vista sino a la arquitectura industrial del siglo pasado, hoy casi arqueología, con sus viejas fábricas de metal y ladrillo, sus imponentes chimeneas y su adusta y a la vez elegante estética utilitarista. Si eres de los míos en tu próxima visita a Barcelona no olvides visitar Sants.

El barrio de la “La España Industrial”, “Can Batlló” y el “Vapor Vell” conserva orgulloso numerosos restos de su pasado obrero. Además de por todo esto, la visita merece la pena para conocer otra Barcelona y sus gentes, un vecindario con fuerte sentimiento de pertenencia al barrio, con una fama de reivindicativo que viene de lejos y que ahora se resiste a ser devorado por cafeterías cuquis con paredes blancas, sillas estudiadamente desparejadas y camareros barbudos y tatuados.

Entre todas las fábricas que puedes visitar no olvides hacerlo a una muy especial. Pons es una fábrica de “bombones, chocolates y turrones” como indica su fachada. Abierta por Urzisina Serrano en 1960 este negocio es cien por cien Sants: sus propietarios son en parte hijos de la emigración (extremeña y aragonesa). Dentro se trabaja duro porque dispone de obrador propio y muchos de sus clientes son vecinos. Por origen, compromiso y calidad Pons es de esos negocios que tanto necesitan y dignifican nuestros barrios.

 Obrador en Sants

Tableta de chocolate negro de Pons

Calle Orzinelles, 78
08014 Barcelona

Genescà Xocolates (Sabadell)

Si el barrio de Sants tiene pasado industrial qué decir del “Manchester catalán”. Sabadell es cuna de “Vapor Buxeda”, “Vapor Codina” y “Vapor Badia”. La palabra vapor que ahora se identifica solo con el fugaz negocio del cigarrillo electrónico entonces estaba unida a innovación, progreso y riqueza. Las fábricas del Vallés fueron tan prosperas que los padres de entonces aspiraban desposar a su hija con un “rico industrial del textil catalán”, algo que yo jamás exigiría a un hijo si puedo colocarlo antes en una familia de maestros chocolateros, horchateros o pasteleros y logro por esa gestión acceso ilimitado a sus productos.

En Sabadell el chocolate lleva el apellido Genescà. Joaquim Genescà abrió el negocio como pastelería en la Rambla de Sabadell en 1928. Fue el creador de las “belgues”, láminas elaboradas con harina, nata, mantequilla y azúcar por la que son famosos y que hoy es el dulce típico de la ciudad. En 1992 el negocio pasa a especializarse en el chocolate. Genescà produce en el obrador “belgues”, pasteles, “panellets”, cocas y roscones en temporada. Entre los productos de chocolate destacan bombones, tabletas, tejas y rocas, entre otros muchos productos, que puedes elegir en su tienda. Llaman la atención sus números y letras de chocolate para celebraciones.

 Interior de Genescà

Mi "chuche" por Sabadell

Rambla, 152
08201 Sabadell

Chocolate San Lázaro (Rascafría)

Cuando salgo de ruta por la sierra de Madrid la tradición es hacerlo con un bocata de aceitunas con anchoa, una tartera con queso y membrillo y un buen puñado de frutos secos. La dieta no está aprobada por la Federación Madrileña de Montañismo pero tampoco la típica combinación de paella y sangría parece lo más conveniente para un día en la playa y veo los chiringuitos repletos de bañistas. Si por el camino necesito un extra de energía sustituyo las sobrevaloradas e insulsas barritas energéticas por la alternativa natural del turrón de Alicante o el chocolate negro.

Si el destino es el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama hago parada en Rascafría para comprar vituallas en “Chocolate San Lázaro”. Esta chocolatería comienza su historia cuando Carlos San Lázaro se introduce en el mundo del chocolate en los años ochenta. Más tarde se le uniría su mujer Feli incorporando la bombonería. En la actualidad son los sus tres hijos los que llevan el negocio. Este obrador trabaja con cooperativas de productores, el proceso de elaboración es artesanal y no incorporan grasas vegetales ni animales. El resultado es una producción limitada que sólo puede adquirirse en la propia fábrica.

 Sede de Chocolate San Lázaro

Su obrador

Chocolate San Lázaro
Avenida del Paular, 35
28740 Rascafría (Comunidad de Madrid)

Bombones Peñalba (Oviedo)

En la película de Woody Allen “El dormilón” su protagonista, tras ser congelado por un error médico despierta en el año 2174 en un mundo donde descubre que toda la comida que en los setenta evitaba por ser perjudicial en realidad era de lo más saludable. El chocolate era uno de los alimentos indultados por la ciencia en ese futuro distópico.

Puede que, además de por ser un genio cinematográfico, Oviedo tenga una escultura del cineasta justo frente a una bombonería. Bombones Peñalba endulza el buen paladar ovetense mucho antes de que a Woody Allen le pisotearan las gafas en Brooklyn por vez primera. La descubrí gracias a la Teniente Transaminasa que tiene contactos en Vetusta y que por ello cuenta con un suministro de dulces de esta maravillosa ciudad. Gracias a la generosidad de mi amiga conozco maravillas como las “nuglass” de Camilo de Blas o las “canelas” de Diego Verdú Monerris. Ella siempre se refería con pasión a los bombones de Peñalba pero yo siempre llegaba tarde para catarlos porque caían más deprisa que un Playboy a la salida de un instituto. En el último paquete fui mucho más rápido y pude finalmente catarlos. Y sí, como ella misma afirmaba, son definitivamente los mejores bombones que he probado.

 Fachada de Peñalba

Causa de más placer que el "orgamastrón"

Calle Milicias Nacionales, 4
33003 Oviedo

Chocolatier Peñín (La Bañeza)

Los veranos de mi infancia transcurrieron en casa de mis abuelos en un pueblo minero leonés. Cuando bajaba a la despensa además de botillo, empanada y queso de cabra no faltaban onzas de chocolate de la tierra. Cuando evoco los sabores de aquellos años uno de ellos es el del chocolate a la taza elaborado en aquella vieja cocina de carbón. En la actualidad en León se sigue fabricando buen chocolate y aunque mi familia conserva la casa y con ella su antigua cocina, la reconversión minera impide que tenga con qué encenderla como no sea el carbón dulce que reciben los niños por Reyes.

Una de las fábricas de chocolate de la provincia es la de “Chocolatier Peñín”. Los defensores del dialecto leonés hubieran preferido que se hubiera llamado “Chiculareru Peñín” pero las cosas como son, en francés suena mucho mejor y tampoco es que engañen ya que su fundador, Jacinto Peñín, natural de Herreros de Jamuz, se formó y trabajó en París donde obtuvo el título oficial de Maestro Pastelero Chocolatero. En 1984 abrió tienda en La Bañeza y cuatro años después otra en Astorga. El obrador de la marca está situado desde 2003 en Valderrey.

 Despacho en La Bañeza

Algunas marcas de chocolate leonés

Si quieres saber más sobre el chocolate leonés visita el siguiente enlace.

Chocolatier Peñín
Calle el Reloj, 5
24750 La Bañeza (León)

La Carballinesa (O Carballiño)

Si eres de esos que aseguran rememorar episodios de su infancia con pelos y señales no estoy en tu equipo. La mayoría de mis recuerdos son confusos, reconstruidos o alterados, como por otro lado, siento decirte, asegura la ciencia que nos ocurre a todos. Uno de los primeros recuerdos que evoca mi memoria fue el descubrimiento de una enorme pastilla de chocolate a la taza en la despensa de mi abuela, mis infructuosos intentos por partir con mis endebles manos una onza y, cuando la frustración se apoderó de mí, la fatal decisión de recurrir a mis dientes de leche. Hoy soy incapaz de recordar la marca de aquella tableta pero siempre que viajo a León no pierdo la ocasión de buscarla y a veces hasta creo haberme reencontrado con ella. Como Proust pero con chocolate.

Hace unos días acudí O Carballiño en Ourense a una cita con el pulpo. En el municipio descubrí por casualidad “La carballinesa”, fábrica de chocolate y tostadero de café desde 1955. En su interior una vieja cafetera Elektra Micro Casa que antaño funcionó en el local nos traslada a los años sesenta. En esta empresa siguen elaborando el chocolate a la taza como se hacía en el pasado en tantos pueblos del noroeste de España. Una tradición que sucumbió a la moda de la inmediatez representada en los chocolates solubles y manufacturados que hoy arrasan en los supermercados. Mi aportación a la supervivencia de estos negocios y de mis recuerdos fue adquirir una tableta de chocolate a la taza que esta vez logré no devorar a mordiscos. Un ejercicio de contención debería pasar a los anales de la historia.

Cartel

Elektra Micro Casa

La Carballinesa
Rúa de Uruguai, 6
32500 O Carballiño (Ourense)

Trufas Martínez (Valencia)

En mi etapa en el instituto yo no solía quedar con los compañeros fuera de clase. La relación con ellos era cordial pero no teníamos nada en común. Justo lo contrario que le ocurre a Ciudadanos y Vox. Recuerdo un viernes en el que me propusieron otro plan para el “finde” que yo ya iba a rechazar hasta que oí algo que me obligó a pasar a escucha activa: “Amigo, no digas sábado, di Chocolate ¿te vienes a Valencia?” Sonaba fenómeno y tenía sentido: Sueca, Torrent o la misma Valencia eran famosas por sus obradores de chocolate. Mi espíritu misántropo se vio superado por mi naturaleza golosa. Era mi oportunidad para conectar haciendo algo que me gustaba con esa pandilla de adolescentes con los que, salvo por la edad, no compartía nada. Estaba a punto de aceptar la oferta cuando puntualizaron que “Chocolate” era en realidad el nombre de una famosa discoteca de la Ruta del Bakalao. No pudo ser. Tuvimos que esperar un año más para por fin hacer todos algo juntos: examinarnos de la Selectividad.

Hoy la discoteca “Chocolate” es un centro de desintoxicación y algunos de aquellos obradores de chocolate están cerrados. Por fortuna la valenciana Trufas Martínez sigue en pie. A diferencia de los nuevos locales pijos que se anuncian como “obrador” sólo por fundir gotas de chocolate Valrhona o Cacao Barry, en este establecimiento elaboran su propio chocolate con recetas de antaño. Esta casa fundada en 1931 es conocida por su “cubanitos”, tabletas y láminas de chocolate, pero por encima de todo por las trufas, que elaboran desde los años cincuenta y que hoy les da nombre. Destaco el delicioso relleno de sus trufas clásicas que resulta adictivo para un amante como yo de la almendra y la avellana. Le pregunto a Teresa cuántas trufas elaboran y su respuesta es que su número es variable porque se elaboran a diario y bajo demanda. Una apuesta por la frescura del producto que marca la diferencia. ¡Para chuparse los dedos!


 Interior de Trufas Martínez
   
Mini tabletas de chocolate

Trufas Martínez

Calle Ruzafa, 12
46004 Valencia

Calle San Ignacio de Loyola, 20
46008 Valencia

Publicado en 2019 y actualizado.

martes, 9 de abril de 2024

Mercat de la Independència (Terrassa)

Visito el Vallès para descubrir al Gaudí de Tarrassa. Esta animada ciudad obrera cuenta con varias obras de Lluís Muncunill, arquitecto que compartía con las Kardashian una idea: la recta no es bella. La fachada del Ayuntamiento, el Almacén Farnés o la impresionante Vapor Aymerich, Amat y Jover son ejemplos de las formas vivas que generaría la naturaleza si trabajara solo con ladrillo y hierro.

El fastuoso mercado de la ciudad no es obra de Muncunill sino de sus sucesores en el cargo como arquitectos municipales, primero Antoni Pascual, y a continuación, Melcior Viñals. Tiene planta de tres naves dispuestas como los dedos de un emú, la puerta cuenta con bonitos detalles modernistas y una vez dentro la cubierta (una enorme estructura de hierro sostenida por 50 columnas) atrapa toda tu atención.

A diferencia de otros mercados centenarios el de Terrassa tiene continente pero también contenido. Muchos puestos abiertos, con una gran oferta y productos de la comarca del Vallès. Entre las sugerencias locales: la judía del ganxet, el requesón de Ullastrell o el garbanzo ”menut”, producto este último que no conocía, pequeño y mantecoso, que puedes adquirir tanto en crudo como preparado.

Exterior
  
Interior
  
Aviso: Zona vigilada por cérvido


Raval de Montserrat 41
08221 Terrassa (Barcelona)

martes, 2 de abril de 2024

Orxateria Sol i Mar (Valencia)

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (LIX)

El mi última visita a Valencia realicé el itinerario oficial de Blasco Ibáñez. Mi relación con el escritor valenciano comienza en mis tiempos de estudiante cuando acudía a las librerías de Cuesta de Moyano a la caza de gangas de clásicos de la literatura. En los apartados de libros de ocasión nunca faltaban ejemplares de una vieja colección dedicada al escritor publicada por Plaza y Janés. Esas novelas permitieron a un chaval que solo había salido de Madrid para ir al pueblo recorrer los estrechos callejones de Toledo en “La Catedral”, sumarse a las manifestaciones de los mineros en el Bilbao de “El intruso” y sentir en su rostro la brisa del “Mare Nostrum” en cualquiera de sus libros valencianos. A la ruta, que consta de 33 paradas, y que finaliza en la Malvarrosa, le añadí por mi cuenta una parada final en una horchatería cercana a su Casa Museo.

La Orxateria Sol i Mar es un negocio abierto en 1977 que ofrece horchata desde enero a finales de octubre, aparece en el listado del Consejo Regulador Chufa de Valencia como “Elaborador de Horchata de Chufa de Valencia Natural (No envasadores)”. Emplean chufa D.O. Valencia. En su taller que está en el propio local no añaden espesantes, leche o colorantes por lo que es apta para veganos, intolerantes a la lactosa y celíacos. La ofrecen también sin azúcar, sin ningún edulcorante añadido, para gente con diabetes o que la prefieren menos dulce, eso sí, en este caso líquida, porque al no tener azúcar la horchata no graniza. 

Si tu paladar está entre la horchata normal y la sin azúcar existe la opción de servirte mitad y mitad. Y, como no podía ser de otra forma, homenajeo al insigne valenciano pidiendo una de las meriendas favoritas de don Vicente: horchata con rosquilletas. Con esta dulce despedida doy esta mejorada ruta de Blasco Ibáñez.

Horchata con sello de los Poblados Marítimos
 
Mi idea de tardeo
 
Fachada de Sol i Mar

Calle de Mendizábal, 23
46011 Valencia

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

jueves, 29 de febrero de 2024

San Sebastián: pastelerías y sus especialidades

Para mí la Bella Easo es sinónimo de dulce y no me refiero a las magdalenas industriales del mismo nombre sino a la excelente pastelería de San Sebastián. La afición por la confitería en toda la costa guipuzcoana, las excelentes materias primas locales, la influencia de la cercana repostería francesa, la protección del pequeño comercio de la ciudad y la histórica predilección de donostiarras y visitantes ilustres por la producción artesanal de calidad se alinearon para convertir a San Sebastián en un referente y visita obligada para cualquier goloso.

Paso a destacar mis confiterías favoritas y mi recomendación en cada una de ellas. Una advertencia previa, al igual que ocurre con las famosas tapas la excelente confitería donostiarra hay que pagarla. Aquí se trabaja con mantequilla y los mejores productos. Avisado quedas si esperas encontrar ofertas de tres cruasanes por 1,50 o un 3x2 en berlinas rellenas de crema. Si eres de los que racaneas para comer pero luego haces algo tan absurdo como pagar por ver el fútbol propongo que canceles un mes de suscripción para invertirlo en hacer esta dulce ruta de fin de semana o bien, que no continúes leyendo. Ahora bien, si lo haces lo agradecerá tu estómago, tu cerebro y tu índice glucémico.


Pastelería Otaegui y sus pantxinetas

El colmo de una pastelería es crear el dulce típico de su ciudad. A Otaegui le debemos la invención de la pantxineta: pastel de hojaldre relleno de crema pastelera cubierto de almendrado. Hoy este dulce puede encontrarse en la mayoría de las pastelerías donostiarras pero el de Otaegui es el original.

Este postre está fuertemente arraigado en la ciudad y es motivo de un dulce debate sobre si debe servirse frío o caliente para apreciar mejor su estupenda crema. Por fortuna para Ciudadanos esta discusión todavía no se ha politizado porque sin encuestas publicadas sobre el tema no tendrían manera de posicionarse oficialmente. 

El origen de esta pastelería se remonta a 1886 cuando Pedro Otaegui y Emilia Malcorra montaron este negocio coincidiendo con el traslado de la corte veraniega a San Sebastián. Pronto se convirtieron en proveedores de la Casa Real. Hoy tiene el honor de ser la pastelería más antigua de la ciudad.

En la actualidad Otaegui tiene problemas financieros que amenazan su supervivencia. Si eres donostiarra desde mi punto de vista tienes dos opciones: puedes esperar al cierre para retuitear indignado que la ciudad pierde otro negocio tradicional o tener una actitud activa y convertirte en cliente, porque solo de palabras no sobrevive el comercio. 


 Pantxineta

Funciona con pesetas

Calle de Narrica, 15
200003 San Sebastián/Donostia
Dispone de otras sucursales en la ciudad

Pastelería Izar y sus herraduras

Abierta en San Sebastián por Hortensia Izar de la Fuente en 1949. En la actualidad el obrador se encuentra en un polígono del barrio de Martutene donde los hermanos Martín sacan el producto que se expone profusamente en su tienda de toda la vida de la céntrica calle Mayor. Un escaparate que es una delicia contemplativa para cualquier goloso y a buen seguro si el Monte Igueldo reabriera el viejo zoo apuesto que sus osos se liberarían de sus jaulas para asaltarlo a zarpazos.

Izar es conocida por sus hojaldres de mantequilla y pasteles de crema cocida. Destaco la alpargata donostiarra (sólo hojaldre), el gorbea (milhojas de hojaldre, crema y nata), el milhojas de merengue (bloque de hojaldre cubierto de merengue), el pastel vasco (bizcocho de almendra relleno con crema cocida), el príncipe (canutillo de teja relleno de trufa) y la especialidad de la casa, la herradura, una delicia de hojaldre de mantequilla, crema cocida y almendra picada con la forma que le da nombre.

 Herradura

La perdición de un goloso

Pastelería Izar
Calle Mayor, 2
20003 San Sebastián/Donostia

CERRADO EN 2019

Pastelería Oiartzun y sus cruasanes de chocolate

Fundada en 1972 por Manuel Martín en el pueblo del mismo nombre. Antes de abrir su propio negocio Manolo fue encargado de la Cafetería Dover en la calle Loyola de San Sebastián. No fue hasta 1987 cuando volvió a la capital con “Pastelería Oiartzun” y con ella sus afamadas trufas y cruasanes. Con esa especialidad a nadie le debería sorprender que su fuerte sea el cruasán de chocolate: espectacular hojaldrado de mantequilla, relleno con una barrita sólida de chocolate negro “Valrhona” y en el exterior baño del mismo chocolate sobre las puntas. Después de descubrir lo que es un cruasán de verdad abrirás una petición en “Change.org” para que llamen de otra forma al de Granier porque definitivamente bajo el mismo nombre no pueden coexistir dos productos tan diferentes.


 Con Santa María de fondo

Cruasán de chocolate

Calle de Igentea, 2
20003 San Sebastián/Donostia
Dispone también de una heladería

Pastelería Barrenetxe y sus txintxorros

En la concurrida Plaza de Guipúzcoa un reloj floral y otro grabado en mármol recuerdan a los transeúntes que salvo que te llames Jordi Hurtado el tiempo se nos escapa y que aparte de las letras de la hipoteca sólo perviven las tradiciones. Héctor y Rosa debieron de pensar lo mismo cuando eligieron esta plaza el verano de 1993 como el lugar idóneo para que una familia pastelera como Barrenetxe, que se remonta a 1699 en la localidad navarra de Zugarramurdi, abriera su nuevo negocio en la capital. 

Esta pastelería que muestra orgullosa un cartel en el que renuncia al uso de conservantes y grasa de palma tiene como especialidad el txintxorro. Este bizcocho de almendra con naranja adornado con almendra crocante debe su nombre a su forma de barca. Si tu médico, dietista o gurú energético boicotea la ingesta del tirón de medio kilo de esta contundente delicia puedes pedir el formato individual con aspecto de magdalena o seguir un sabio consejo: saborea la vida porque es breve pero puede ser muy dulce.


 Caja metálica para regalo

Txintxorro

Pastelería Barrenetxe
Plaza de Guipúzcoa, 9
20004 San Sebastián/Donostia
Dispone de varias tiendas en la ciudad

CERRADO EN 2019

Pastelería Aguirre y sus brioches

Una de las últimas en llegar a la ciudad pero no por ello carente de historia, tradición y especialidades. Esta pastelería la fundó Ángel Aguirre y su mujer en 1940. Cuando se jubiló sin descendencia legó la misma a su discípulo Luis Iriarte que trabajó en el obrador con él desde niño. Hoy la familia Iriarte sigue al frente de esta pastelería que aseguran frecuentaba el célebre cantante y actor irundarra Luis Mariano. Desde 2010 cuenta con un despacho de venta en el exclusivo Boulevard de San Sebastián.

Entre sus productos destacamos milhojas, pastas, pasteles y las “opilas”, un dulce al estilo de las monas de Pascua que las madrinas regalan a sus ahijados el 25 de abril. Su gran especialidad sin embargo son sus maravillosos brioches, que venden por raciones y también enteros de tres, cuatro y hasta cinco picos. Son tan buenos que si María Antonieta hubiera ofrecido éstos a falta de pan al hambriento pueblo francés a buen seguro hubiera conservado la cabeza sobre sus hombros.


Brioche de tres picos
 
Tarjeta de Pastelería Aguirre

Calle Garibai, 1
20004 San Sebastián/Donostia

Pastelería Pariés y sus pasteles vascos

Los caminos del Señor son inescrutables. Jacques Damestoy era un joven destinado a ser agricultor hasta que unas fiebres tifoideas le dejaron demasiado perjudicado para las duras tareas del campo. Encaminó entonces sus pasos al noble trabajo de encender farolas hasta que se descalabró cayendo desde lo alto de la escalera. Pero quiso la suerte que aquella caída fuera a los pies de la dueña de una chocolatería que se apiadó de aquel joven al que parecía haber mirado un tuerto ofreciéndole trabajo en su obrador y enseñándole un nuevo y más dulce oficio en su local, germen de la actual Pastelería Pariès.

Mi descubrimiento de la Pastelería Pariès no fue tan accidentado como la vida de Jacques pero sí fruto de la misma casualidad que le llevó hasta ella ya que en mi visita a Donostia me alojé junto a la sucursal que tienen en esta ciudad. No tuve necesidad de ir a la sede de Bayona para probar sus especialidades: kanougas (caramelos blandos ideados por Jacques), mouchou (bocado de almendra creación de la casa) y, por supuesto, el famoso pastel vasco, una masa quebrada de mantequilla con relleno, que en la parte francesa prefieren de cereza y a este lado gusta más con crema.

Pastel vasco de Pariès

No se pierdan el cruasán de almendra

Plaza de Euskadi, 1
20002 San Sebastián/Donostia

Pastelería Geltoki y su tarta ondarreta

Acudo a la modernista Casa Bautista Uranga ubicada en el 61 de la Calle Easo para testar otro clásico dulce donostiarra. Una entrada coronada por hojas de acanto y ramos de girasoles me introduce en el jardín de las delicias. En su interior la pastelería de Carmen Echave y José María Pikabea, dos reposteros procedentes de la desaparecida Panadería Echave que abandonaron el nido en 1988 para abrir la Pastelería Geltoki, primero en el 63, y desde 1997 en el número actual. Su especialidad: la tarta ondarreta, un bizcocho de mantequilla y harina de almendra que deja en muy mal lugar al que haces en casa con medidas de un recipiente de yogur. Mi opción favorita para recabar energía cuando me subo al "topo" de Amara para hacer la procesión hasta Bilbao.

Su chaflán modernista
 
Tarta Ondarreta

Calle Easo, 61
28006 San Sebastián/Donostia

Casa Aramendia y sus inglesitos

Casa Aramendia nace con el nuevo siglo en Rentería. En 2013 adquiere seis locales de Pastelerías Rich en Donosti así como la receta de sus ingleses. Estos tienen su origen en el asedio anglo-portugués de 1813 cuando la carestía obligó al donostiarra a elaborar dulces con pan duro. No sabemos si esto es una leyenda, pero sí está documentado que Rich los producía y al menos en su inicio usaba restos de bollería. Tras su cierre la nueva propiedad mantuvo el producto a la venta con el nuevo nombre de inglesitos.

Para elaborar los actuales emplean un bollo específico para la receta (la legislación no permite usar restos) que amasan con almíbar y harina de almendra, luego cortan en porciones y cubren con azúcar antes de hornear. Los clientes habituales que conocieron los ingleses de Rich debaten sobre si el sabor de los actuales es fiel al original. No sé cómo serían aquellos pero los inglesitos de Casa Aramendia tienen mucho de dulce antiguo, como salidos de un recetario escrito a pluma sobre hojas amarillentas. Patrimonio de Donosti no apto para los paladares más finolis.

Inglesitos

Rich fue pionero en la distribución

Once tiendas en la ciudad


¡Mosquis! Por fin una ruta hecha a mi medida...

Publicado en 2018 y actualizado.