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viernes, 10 de julio de 2026

Límite 24 horas en León

Este artículo es un reto para esta sección porque cuando viajo a León es imposible salir sin ir de tapas. Porque León tiene mucha historia y mucho museo, pero en esta ciudad los auténticos monumentos son los bares y aquí las tapas son un no parar y por cada “corto” recibes una. Son rutas frenéticas en las que se pasa de un bar a otro sin tiempo para reposar la tapa anterior, porque se consumen de pie y rapidito para dejar sitio al siguiente comensal. La ley no escrita del tapeo leonés.

Un desayuno, almuerzo o cena convencional en León no son una opción. Tan siquiera plantearlo es recibido con indiferencia o estupefacción. El ecosistema tampoco ayuda, si entras en una pastelería con la intención de refugiarte y pides un café se acompañará también de una tapa, en este caso dulce, y no me refiero a una triste galletita envuelta en un aséptico papelito, sino de una buena porción de pastel o bizcocho que irá a parar al igual que el resto de tapas al “Tetris” de tu estómago.

Por fortuna en León también se trabaja y ese es el único momento del día en el que la gente no está de tapas en el bar. Aprovecho entonces para ir de menú del día o a la carta a tabernas y restaurantes convencionales. La oportunidad para sentarme, detener el tiempo y darle una oportunidad a la cocina leonesa y sus productos, la que recuerdo de mi madre, la tía y la abuela. Una manera de disfrutar sentado de la gastronomía local.

Vía libre para comer en León

Desayuno en Confitería Asturias.

Comenzamos el día en un obrador con más de medio siglo de vida. Confitería Asturias fue fundado en 1970 por el matrimonio de Ulpiana y Luis César. Ese último era sobrino de José Tejeiro, el de los tocinillos de cielo de Grado; producto imprescindible en cualquier buen restaurante asturiano que se precie de serlo y al que dediqué en el pasado un artículo en este blog. Por tanto, no pierdas la oportunidad de probar un tocinillo de cielo con la genuina receta de Grado.

El local tras la última reforma cuenta con espacios para panadería y pastelería, uno en cada extremo del local y mesas para su degustación en el medio. Además del tocinillo de cielo con el café recibirás de tapa un delicioso hojaldre con crema pastelera. Entre los productos salados se puede elegir entre empanada de cecina, queso de cabra y tomate, bollos preñados o unas mantecadas muy “prestosas”.

Mantecada

Aspecto tras la renovación

Almuerzo en Bar La Ribera.

Este local era uno de mis favoritos para tapear hace años. Comenzaba en la barra pidiendo un “corto” con su correspondiente tapa para luego pasar a la mesa y disfrutar de sus raciones. Hasta que en 2024 los propietarios decidieron prescindir de la barra y las tapa y dedicarse solo a las mesas y las raciones. Entre estas destacan las de casquería, además de los mejillones, tigres o bocartes.

El secreto es que todas son caseras. Destaco las mollejas de ternera, que primero se limpian a mano, dedicando a esta operación 3 horas cada 6 kilos, para luego guisarlas. Cada semana elaboran de 25 a 50 kilos de este manjar ¿Quién trabaja con tanto mimo el producto? Casi nadie porque ahora las mollejas se compran limpias y guisadas. Si quieres disfrutar de esta artesanía date prisa porque José Roberto se jubila el próximo año y La Ribera, tristemente, echará el cierre.

Mollejas de ternera caseras

  
En un año será historia

Cena en Casa Mando.

Cuando me senté en Casa Mando por vez primera tuve la sensación de que no era un lugar para mí. Por el aspecto del local presuponía propuestas de cocina internacionales o platos minimalistas. Pero tan pronto comenzó a desfilar la comida en mi mesa comprendí que esto era otra cosa. En realidad, es una versión refinada y moderna de un antiguo mesón tradicional y familiar, el del Hotel Conde Luna.

Aquí se apuesta por productos y recetas locales revisadas como la lasaña de botillo de El Bierzo, los huevos rotos con picadillo de matanza o la tarta de quesos leoneses con helado de leche tostada. Heredado del antiguo mesón se puede pedir el “suflé Alaska”, plato flambeado delante del cliente y que bien ejecutado entra en el rango de “cena con espectáculo”. Y si la cosa no sale bien siempre puede uno deleitarse con una actuación del Cuerpo de Bomberos.

Tarta de quesos leoneses con helado de leche tostada

Fachada de Casa Mando

Termina mi jornada en León con el objetivo cumplido, el de entregarme a la agradable sensación de disfrutar de la gastronomía leonesa con mesa y mantel. Una experiencia a fuego lento que no es mejor ni peor, simplemente alternativo. Porque, a fin de cuentas: “No solo de tapas vive el hombre”.


Av. República Argentina, 8
24004 León

Bar la Ribera
Calle de Fernando G. Regueral, 8
24003 León

Calle Policía Nacional, s/n
24003 León

martes, 13 de mayo de 2025

Límite 24 horas en Santander

Cierto es que en toda España se come bien pero un servidor se prepara siempre para lo mejor cuando visita el Norte. En especial la costa cantábrica es cantera de buenos productos y grandes preparaciones. Se podría llegar a la conclusión que entre tantas opciones es sencillo preparar un artículo como este, pero es precisamente esa fascinante variedad la que hace realmente difícil decidirse por qué platos decantarse y cuáles dejar fuera. La elección que presento a continuación está pensada, no solo para comer fenomenal, sino también para aportar las calorías necesarias para recorrer toda la bahía de Santander a pie, en bici a nado o las tres una detrás de otra, porque si sigues mis recomendaciones energía no te va a faltar. Bienvenido a una de las ciudades más deliciosas de España. Bienvenido a Santander.

Desayuno en el Mercado de la Esperanza

Santander es ciudad de gran tradición tortillera. No hay bar sin su tortilla y en la mayoría sirven al menos la clásica y alguna rellena. Tengo mucho trabajo que hacer si quiero encontrar mi tortilla predilecta y el tiempo de estancia es finito así que debo multiplicar desayunos hasta llegar casi a la hora del almuerzo. Pero como siempre digo: cuando me propongo algo no paro hasta lograr mi objetivo. Selecciono las más populares en Internet: “Bodi”, “Quebec”, etc., pero, aunque están bien, la elegida no es ninguna de estas.

Mi favorita me espera en el interior de un bar del mercado solo visible para clientes y tenderos del mercado y al que llego guiado por su aroma. Su tortilla no es la más grande, innovadora o fotogénica, pero es la mejor ejecutada. Cierto que hay tantas tortillas como personas que las hacen, pero en mi opinión, pocas están tan bien hechas como esta del Mercado de La Esperanza.

La tortilla de patatas del bar del mercado
  
Mercado de la Esperanza

Almuerzo en Restaurante Casa Mariano

Cantabria es territorio de cocidos, desde los afamados montañés y lebaniego, a otros más desconocidos como el pasiego, sin olvidar las diferentes “ollas”. Hay tantas variedades de cocido que existe incluso una Cofradía en la que sus miembros recorren la región dando cuenta de todos ellos vestidos con una capa, prenda que, además de dar al ágape un tono solemne permite disimular las lorzas que tan exhaustivo conocimiento de la gastronomía local dota a sus distinguidos miembros.

En “Casa Mariano” puedes probar los dos cocidos más famosos: el montañés, que está disponible en su carta todos los días, y el lebaniego, disponible los martes y viernes en su menú del día por 16 euros. Como es martes elijo el lebaniego, servido en dos vuelcos; primero el perol con la sopa de fideos y a continuación la fuente con garbanzos, las carnes (chorizo, morcillo, tocino y costilla), repollo y pantruque. Espero que los cofrades expertos en cocido se quiten la capa para comerlo porque mi cuerpo después de consumirlo tenía la temperatura del palo de un churrero.

Primer vuelco
   
Segundo vuelco

Cena en Restaurante Los Peñucas

Todas las ciudades que se visitan por primera vez dejan una impronta en el visitante. La primera impresión al recorrer sus barrios, paisajes y monumentos. En esta experiencia también incluyo los primeros establecimientos donde degustar la gastronomía local porque los buenos recuerdos de un viaje suelen estar asociados a una acertada elección de los restaurantes. Entre mis recuerdos de aquella primera vez hace quince años en Santander destaca el arroz y el pescadito de “Los Peñucas”.

El restaurante está ubicado en el poblado pesquero de Sotileza. Se trata de un local enorme que funciona desde 1960. En su interior una gran cocina, varios salones y un altar dedicado a Iván de La Peña, futbolista criado en el barrio e hijo del dueño. Arroces, pescados y mariscos de primera división. Excelente lugar para pedir sardinas o, en mi caso, bocartes, fritos y rebozados, muy al gusto de la afición local. De postre un tradicional flan, postre que cuando está bien elaborado nunca falla. Un menú digno de una Copa del Rey y de una Champions League.

Arroces de campeonato
  
Bocartes rebozados

   
Bar del Mercado de la Esperanza
Plaza de la Esperanza, s/n
39002 Santander (Cantabria)

Calle Vargas, 23
39010 Santander (Cantabria)

Calle Marqués de la Ensenada, 35
39009 Santander (Cantabria)

martes, 4 de marzo de 2025

Límite 24 horas en San Sebastián

Cuando era pequeño me quedé sin pueblo. Tranquilos, tanto el pueblo como sus vecinos están bien. En realidad, dejé de tener casa en el pueblo. El desarraigo rural abrió una posibilidad que no resolví hasta muchos años después: la elección de un municipio al que acudir todos los años de vacaciones entre los 8131 disponibles.

Decidí que el lugar elegido sería el que hubiera grabado más escenas en mi memoria a lo largo de mis viajes. La estampa del mar agitado penetrando en el río Urumea, el dulce aroma a mantequilla de las pastelerías de la Parte Vieja o los sonoros chupinazos cuando marca la Real decidieron que sería mi destino fijo anual sería la Bella Easo.

El recorrido seleccionado omite los bares de tapas que destacan la mayoría de recomendaciones en Internet. Con la llegada del turismo de bajo coste y como consecuencia de la pérdida de calidad y servicio de algunos de estos establecimientos, actualmente opto más por ir de carta o menú del día donde aún se mantienen algunos clásicos.

Cielo de San Sebastían
 
Tierra de San Sebastían

Vamos a ello:

Desayuno en Taberna Txofre

La historia de este local se inicia hace más de sesenta años cuando el abuelo del actual propietario se hace con el bar de Elías Ezkurra. Joaquín cambió las tareas de labranza, la elaboración de cestas a mano, el cuidado del ganado y otras actividades del caserío en su Betelu natal por la hostelería en la siempre exigente Donostia. Su único referente era la experiencia de un hermano que por entonces trabajaba en el Bodegón Gloria (en el mismo local del actual "Txofre"). No se le dio nada mal a Joaquín porque el "Ezkurra" con el tiempo se convirtió en uno de los bares favoritos de Gros.

Hoy su nieto Joseba regenta este bar famoso en toda la ciudad por su ensaladilla rusa. No tiene nada diferente al resto: patata, guisantes, huevo, zanahoria, bonito y mayonesa, pero no conozco ninguna tan cremosa y suave. Tiene tanto éxito que la he visto en pintxo, ración, bocadillo, incluida en el menú del día, en platos combinados, como pintxo-pote los jueves y para llevar. Recomiendo para comenzar fuerte el día uno de sus bocatas, puedo constatar que con el de Cabra de Ulia puedes tirar al monte sin peligro de desfallecimiento.

Su mítica ensaladilla
  
Un bocata para comenzar el día

Almuerzo en Bar Txirrita

No conozco muchos locales en el centro de San Sebastián donde comer un buen menú del día a precio razonable. Uno de mis favoritos de este apartado era el "Slabon Café" que tristemente cerró hace poco por jubilación. Al encuentro de un menú bueno, bonito y barato nos enfundamos la camiseta de la Real y nos trasladamos a Amara Nuevo. En los días de partido la estampa habitual en las calles de este barrio son las terrazas de los bares copadas por aficionados con los colores “txuri-urdin” conviviendo en armonía con los del equipo rival, salvo si el club visitante es el PSG en cuyo caso las ordenanzas municipales recomiendan retirar el mobiliario y el sentido común ponerse un casco. Uno de estos bares futboleros es el Txirrita, un bar familiar con más de medio siglo de vida, donde te reciben con la elástica blanquiazul, mucha simpatía y estupendas viandas. Un fijo para degustar un menú del día casero y económico y en el que también puedes probar cazuelas, raciones, platos combinados, bocadillos, tortillas al plato y pintxos. Muy recomendables son sus calamares, quizás uno de sus platos más populares y con ese punto especial tan difícil de lograr de los platos sencillos y humildes que hacen que sepan a una auténtica goleada.

Sus afamados calamares
  
Una de sus cazuelas

Cena en Bar Vallés

Viajamos a 1942. El día en el que la pareja formada por Blas y Juana cambiaron el viñedo en Olite por un despacho de vinos en Donosti. Hoy este negocio que va por la cuarta generación es un imprescindible en mis estancias en Donosti. Que me apetecen unos pintxos pero la Parte Vieja está de bote en bote, pues me paso por el Vallés a por un plato caliente elaborado con sabor a guiso de abuela.

Una elaboración que repito casi a diario son sus pochas, populares entre su clientela y capaces de saciar mi estómago superwélter, dejando un hueco para el postre. Nagore Vallés dice que los ingredientes son buenas pochas, un poco de cebolla, pimiento verde, chorizo cocido, cocción lenta, mimo y cariño, pero sin especificar el orden. En invierno además de este plato que se sirven todo el año el Vallés ofrece también garbanzos con bacalao y lentejas con chorizo. Quién necesita ropa térmica pudiendo meterse un buen potaje entre pecho y espalda.

Pintxo
   
Pochas

Con la panza satisfecha y con efectivo en la cartera me despido de esta ruta gastronómica por mi segunda casa.

Direcciones:

Gloria Kalea, 2
20001 Donostia (Gipuzkoa)

Isabel II.a Etorb, 4
20011 Donostia (Gipuzkoa)

Reyes Catolicos Kalea, 10
20006 Donsotia (Gipuzkoa)

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Límite 24 horas en Oporto

Hacía quince años que no pisaba Oporto. La ciudad seguía preciosa a pesar de sus Airbnb ́s, freetour ́s y tuktuk ́s. Como conozco los monumentos, no han cambiado y están atiborrados de hordas de turistas haciéndose “selfies” me centré esta vez en sus detalles urbanos: los patrones decorativos de las calzadas, los azulejos de las fachadas, el patrimonio gráfico del viejo comercio y los quioscos centenarios de la ciudad. Esos elementos a veces ignorados que conforman el mapa visual de una ciudad y que poco a poco van desapareciendo en aras de una nueva geografía más novedosa que borra de forma inexorable la personalidad de las ciudades que un día conocimos.

Recomiendo en este ejercicio de nostalgia urbana una visita al “Banco de Materiais” del Museo Municipal, donde pude disfrutar de muchos de estos elementos rescatados de la piqueta y conservados en este lugar hasta encontrarles un nuevo espacio.

El resto del tiempo lo empleé en lo más importante: la comida. Primero, pasé lista a los establecimientos tradicionales que recordaba para verificar cuales habían sobrevivido al paso del tiempo. Segundo, elegir entre los que aún seguían abiertos aquellos que en mi opinión parecían no haber cambiado en lo fundamental. Tercero, pedir en estos locales platos genuinos de la región y la ciudad de Oporto con el objetivo de hacer una selección para este artículo porque yo, ante todo, me debo a mi público. Debo advertir que entre estas especialidades no está la famosa “francesinha”, demandada por el común de los turistas y presente en casi todos los restaurantes, en muchos de los buenos y en todos los malos.





Desayunando “jesuitas”.

Comenzamos con el “jesuita”. La presencia de este dulce en el distrito de Oporto está vinculada a un enigmático pastelero español que entró a trabajar en Confeitaria Moura, un horno centenario en Santo Tirso, a 28 kilómetros de la capital. Los propietarios, que son la cuarta generación, creen que era de Bilbao y relacionado de alguna forma que no he sabido averiguar, con la orden jesuita. Fuentes bilbaínas consultadas por este medio ni confirman ni desmienten esta información, pero aseguran que desde antiguo Oporto aparece en el mapamundi de Bilbao (chiste para vascos). Hoy este hojaldre es una institución en Oporto, su región y el norte de Portugal.

Conozco el jesuita del norte de España, pero no había probado el portugués. Así que acudí a la sucursal que abrió en Oporto la confitería original de Santo Tirso. Una vez servido en mi mesa abrí el hojaldre con sumo cuidado por la mitad para a continuación girar la parte superior hacia dentro como marca la tradición. Cada bocado de esta delicia era una explosión de mantequilla en la boca. Debes acompañarlo del afamado café portugués. Si deseas repetir esta experiencia en otras pastelerías de la ciudad recuerda la regla del hojaldre: cuanto más grande es su tamaño menor su proporción de mantequilla.

Confeitaria Moura
  
“Jesuita”

Almorzando “tripas à moda do Porto”.

Al portuense se le conoce coloquialmente como “tripeiro” y el término no tiene tanto que ver con el perímetro abdominal de sus habitantes como por su relación con las vísceras que se encuentra reflejada en numerosas leyendas. La más antigua es del siglo XII cuando cuentan que se organizó una expedición desde Oporto para liberar Lisboa, otra más reciente se sitúa el sitio de Oporto (1832-3); pero la más conocida es la que cuenta que durante los preparativos de la conquista de Ceuta por Enrique el Navegante, los vecinos entregaron toda la carne disponible para fortalecer a las aguerridas huestes enriqueñas recibiendo en su lugar como reconocimiento las tripas sobrantes de los animales y el distinguido apodo de “tripeiros”. En cualquier caso, todas las historias de guerras y privaciones, son terreno en el que la casquería es siempre protagonista y fiel aliado.

Me presento en el Restaurante "O Escondidinho" para degustar sus “tripas à moda do Porto”. Es un guiso de tripas portuense similar a la “dobrada” del norte del país y a la “dobradinha” brasileña. Este establecimiento de 1931 es una institución. Su carta, ambiente y clientela me recordaron al barcelonés “Can Culleretes”. El camarero las sirve con exquisitez y bien calientes, como exigía Pessoa en su poesía sobre este plato. Sorprende lo delicadas y ligeras que son. Así que me vengo arriba y de postre elijo “toucinho do céu”, similar al español pero con almendra. Con esta munición en el cuerpo sobrevivo a cualquier guerra.

El mejor mirador de Oporto
   
“Tripas à moda do Porto”
    
Cenando “cachorrinhos”.

Los “cachorrinhos” son un perrito caliente creación de “Cervejaria Gazela”. Esta tasca de los años sesenta era ideal para trabajadores que pedían en su descanso un bocado rápido y económico.

Todo cambió en 2017 cuando el chef Anthony Bourdain mostró este plato en su programa. A partir de ese día los turistas abarrotaron el local aumentando las esperas hasta pervertir el concepto de comida rápida. En 2018 abrieron un nuevo local con la esperanza de no dejar a nadie sin su “cachorrinho”. Hoy la fórmula es copiada por muchos locales de Oporto y por oportunistas franquicias que quieren trasladarlo al resto de Portugal.

Visité el local nuevo, grande y moderno, pero que mantiene el espíritu original porque a diferencia de otros negocios de éxito en Oporto aún no ha sido devorado por socios capitalistas y fondos de inversión. La carta, también más amplia, incluye alguna concesión a la nueva clientela como la “francesinha”, pero el campeón es el “cachorrinho”, preparado con los ingredientes de siempre: pan baguette, salchicha fresca, “linguiça”, queso y una salsa ligeramente picante. Plato sencillo no carente de técnica como demuestra que sus competidores no hayan logrado sobrepasar la fama del original.

Regreso esperando que de esta lista no tenga que tachar ningún local en mi próxima visita a Oporto.

Esperando por su “cachorrinho”en el nuevo local
     
“Cachorrinho”
   
Direcciones: 

Confeitaria Moura
R. de Rodrigues Sampaio, 115
4000-065 Oporto

R. de Passos Manuel, 144
40000-382 Oporto


Tv. Cimo de Vila, 4 (antigua)
R. de Entreparedes, 8-10 (moderna)

4000-434 Oporto

martes, 30 de noviembre de 2021

Límite 24 horas en Budapest

En Capitán Triglicérido, conscientes de nuestro deber como servicio público redactamos este artículo con el deseo de ofrecer una jornada gastronómica en Budapest consciente de la dificultad de la búsqueda por internet de lugares donde comer en esta ciudad. La mayoría de recomendaciones de los blogs conducen sospechosamente al mismo grupo de restaurantes. Puede tratarse de una coincidencia, un abuso del “corta y pega” o de espacios patrocinados, pero en cualquier caso la mayoría de estos locales no son, a mi entender, representativos de la ciudad. Algo así como el que viaja a Milán para ver moda y acaba comprando en un Zara. Así que si lo que quieres es viajar por un país diferente para acabar comiendo en la misma cadena de restaurantes que puedes encontrar en tu barrio, no sigas leyendo. Esta selección será de tu interés siempre que entiendas un viaje como una grata oportunidad para descubrir y aprender.

Desayuno en Csirke Csibész

Pocos saben que Bambi está vinculado a la ciudad de Budapest. Al menos es la cuna de su creador el escritor Felix Salten. Dicen que la adaptación para el cine que todos conocemos de Walt Disney tiene algunas diferencias con respecto al original pero me niego a descubrirlas leyendo el libro para evitar reeditar traumas no del todo superados de la infancia. Además conociendo a los húngaros no descarto que en el relato de Salten la madre de Bambi después de abatida fuera además rebozada. Y es que no os podéis hacer una idea como gustan en Hungría todos los rebozados. Tal es su afición que si le lanzas a un húngaro un “frisbee” a buen seguro que regresará empanado.

En Csirke Csibész encontrarás rebozados pero, eso sí, ninguno de ciervo. Esta económica bocadillería frecuentada por trabajadores fue abierta el verano de 1992. Este espacio sin rastro de turistas es popular entre los vecinos por el pollo que por supuesto puedes pedir empanado. No se escapa del rebozado el champiñón, el queso o la coliflor. A pesar de semejante abuso de freidora la comida de este local no es nada pesada ni grasienta. Para el bocata puedes elegir entre pan normal o de semillas. Mi opción favorita el de pan normal de pollo con hígado. Tras despachar tu generoso desayuno podrás trotar por Budapest cual cervatillo perseguido por un cazador.

Interior de la bocadillería
 
Primer rebozado del día

Agymező u. 35
1065 Budapest

Almuerzo en Frici Papa

El barrio judío de Budapest está de moda. Esto podría ser una buena noticia de no ser porque sigue el proceso gentrificador que desalma a tantos barrios de nuestros centros. Vecinos y comercios de toda la vida expulsados por apartamentos y locales destinados al turismo indiferente a lo genuino. Entre innumerables carteles de “brunch”, “grab and go” y “afterwork” destacan aquellos que se identifican como “ruin bars” y que son edificios de viviendas transformadas en clubs. Cuando buscas información sobre éstos locales en internet se presentan como espacios alternativos pero en realidad tienen la misma función que los pubs para guiris de nuestra costa. No seré yo quien recomiende estos locales pero que sepas que, existir, existen.

Mi sugerencia por lo genuino en este barrio es un resistente a la gentrificación. El Frici Papa abrió la primavera de 1997 y no voy a engañarte, en su interior también encontrarás turistas, pero de intereses muy diferentes a los del párrafo anterior; esos a los que no les importa mezclarse con autóctonos y se prestan a entrar en un local que parece sacado del “Cuéntame” húngaro donde no puede faltar entre otros detalles “viejunos” el indispensable mantel de hule. Su carta traducida al español contiene un buen elenco de los platos tradicionales del país. Raciones abundantes, buen servicio y precios ajustados completan las bondades del local. Dentro del centro ya no resulta fácil encontrar lugares como éste tan orgullosamente tradicional, popular y húngaro.

Detalle interior
  
Segundo rebozado del día
 

Király u. 55
1077 Budapest

Tóth Kocsma

Como ocurre en otros destinos europeos la mayoría de los restaurantes de Budapest no abren por la noche. Qué español no se ha visto en alguna ocasión fuera de su tierra cenando en un italiano ante la perspectiva de tener casi todo cerrado, estar notablemente cansado y no menos hambriento. Si a esta hora todavía aspiras a sentirte como un húngaro más mi recomendación es visitar alguna de las cervecerías típicas de la ciudad con carta de comidas.

Tóth Kocsma es una cervecería tradicional fundada en 1987 en un barrio “bien” que a pesar de su proximidad al Parlamento se encuentra fuera del círculo turístico. En su interior mucha gente que celebra el fin de la jornada laboral con una cerveza. Los propietarios sabedores de las penalidades laborales de nuestros días ofrecen el preciado líquido en jarras de hasta un litro aunque si te van las emociones fuertes también disponen de una amplia carta de licores.

En este lugar recomiendo sus estupendas tostas. Las de hígado de pollo (csirkemájas zsíroskenyér), con crema de queso (jocó féle sajtkrémes kenyér) y de queso con pimentón (kórözöttes kenyér) son estupendas. Su tamaño es realmente enorme por lo que sé prudente y pide primero una, o dos si lo que quieres es rebajar el contenido en alcohol de las jarras de cerveza.

Fachada de la cervecería
  
Tostas, toscas y tostas...

Falk Miksa u. 17
1055 Budapest

Si sigues nuestras recomendaciones comparte con nosotros tu experiencia y no olvides hacerte una prueba de colesterol a tu regreso. Seguro que habrá sido un buen viaje pero cuando vuelvas además de tu cama, te darás cuenta de lo mucho que echas de menos el aceite de oliva.

jueves, 20 de junio de 2019

Límite 24 horas en Cracovia

Cracovia es la segunda ciudad más importante y más poblada de Polonia. Un hermoso centro histórico, las minas de sal, la difícil pero obligada visita al corazón del horror que es Austwich, son buenas razones para acercarse a esta zona de Europa. Puedes hacerlo en verano cuando el tiempo te acompaña a ti y a las hordas de turistas con las que compartirás la ciudad o en invierno donde conocerás el “calor local” bajo varias capas de ropa y de nieve. ¿Adivinas cuándo fuimos nosotros? Efectivamente, a Capitán Triglicérido le van las emociones fuertes.

Si buscas información turística en la web sobre Cracovia habrás descubierto páginas que por su diseño pueden llevarte a pensar que son oficiales pero que en realidad están ligadas a una empresa privada que organiza rutas por la ciudad. No están exentas de esta práctica reseñas en blogs firmadas por supuestos viajeros que tras unos iniciales consejos gratuitos acaban por recomendarte avanzado el artículo que la mejor manera de conocer Cracovia es contratar los servicios con alguna de esas empresas. Pues nosotros no somos una de esas páginas. Si por casualidad has llegado hasta aquí debes saber que “Las aventuras del Capitán Triglicérido” es un blog donde no nos mueve el afán de lucro (no tenemos publicidad) y donde lo único que nos motiva es compartir nuestras experiencias gastronómicas y nuestra humilde opinión sobre las mismas. Si nuestro precio es tener menos visitas que un blog sobre la cría del carpincho en cautividad lo pagaremos con gusto. ¡Estamos acostumbrados!

Después de estas consideraciones previas iniciamos nuestra ruta por Cracovia.

“Bares de leche” o “bar mleczny”

Tras este peculiar nombre se esconde mi recomendación para comer en Polonia. Aunque fueron creadas con anterioridad estas tascas vivieron su época dorada durante la presidencia del comunista Gomulka. Durante su mandato el Estado fomentó su apertura para dar servicio de comidas a aquellos trabajadores, funcionarios y estudiantes que no disponían de comedores en sus centros para que funcionaran a modo de cantina colectiva para el proletariado. (Ya se sabe: trabajador alimentado, camarada feliz.) Como su nombre indica en ellos se servían productos lácteos pero también frutas y verduras. En cambio no había lugar en su carta para la carne, debido a su escasez, ni para el alcohol al tratarse de centros subvencionados. (Ya se sabe: camarada sobrio, trabajador productivo.) El resultado de esta intervención fueron tascas con precios para todos los bolsillos con una oferta que hoy pasaría por saludable. Tras la instauración democrática en 1989 muchos predijeron que los “bares de leche” no tardarían en desaparecer del mismo modo que lo harían las estaturas de Lenin, las calles con nomenclatura de líderes del régimen y ese “one-hit-wonder” del comunismo que fue “La Internacional”.

Tres décadas después del fin de la dictadura existen todavía una treintena de “bares de leche” en Polonia. Cracovia con una veintena de ellos es un lugar perfecto para descubrirlos. Son una institución querida y valorada por los vecinos que reclaman el aumento de las subvenciones destinados a ellos. Su éxito radica en ofrecer comida barata y casera sin productos precocinados ni, como antaño, alcohol. Los únicos cambios reseñables son la introducción de la carne y, ante mi incomprensión, los refrescos comerciales nada saludables. Entre los valores que conservan: la estética modesta sin concesiones decorativas y lo más fascinante, un interclasismo radical reflejado en las mesas compartidas por trabajadores, estudiantes, funcionarios o vagabundos que siguen acudiendo a estos locales. Son un lugar magnífico para observar todo el crisol de la sociedad local y descubrir al mismo tiempo esos platos de abuela polaca para aquellos que quieren prescindir de los restaurantes modernillos para turistas.

Instrucciones, información y consideraciones para triunfar en un “bar de leche”:

  • Consulta el letrero de la pared con todos los platos. Los “bares de leche” más auténticos tienen esa información sólo en polaco. Un traductor en el móvil puede facilitar la tarea. En algunos locales disponen en el mostrador de carta resumida en inglés aunque lo desaconsejo porque limita la elección. También dispones de menú del día que resulta aún más barato que elegir platos sueltos. 

  • Entre las especialidades culinarias que podrás encontrar hay una gran variedad de sopas (zupy), platos de pasta similares a raviolis (pierogi) y gnocchi (kopytka), carne de cerdo en chuletas (kotlet schabowy) o estofado (gulasz), la típica bebida de manzana especiada (kompot) y de postre tartas de queso (sernik krakowski) y manzana (szarlotka).


  • Recuerda a la hora de tomar nota que no sirven alcohol. Las cogorzas no están subvencionadas.


  • Una vez elegidos tus platos y a no ser que sepas polaco apunta el pedido en una libreta. Si los pides de viva voz pueden servirte algo muy diferente a tu elección. (Nota filológica: en polaco las palabras no se leen como se escriben así que por mucha intención que le pongas a tu comanda puedes acabar tomando de postre un pollo.)


  • Dirígete al mostrador, coge una bandeja, respeta la cola (nota para españoles: cola es cuando hay una fila ordenada de personas delante de ti y solo puedes avanzar a medida que la gente del principio de la misma sea atendida). Cuando llegue tu turno muestra la libreta con tu pedido al personal del mostrador. El servicio es muy rápido. Prepara la cartera porque se cobra en el momento.


  • Una vez recibido el pedido siéntate en una mesa. Si no la hay libre no es infrecuente compartirla con otros comensales. Las mesas solo se ocupan el tiempo que tarda uno en comer así que no suele haber problema para encontrar sitio. Abstenerse de sobremesas largas comentando la jornada y viendo las quinientas fotos tomadas con tu nueva cámara digital para no obstruir el flujo de comensales. 


  • Te sorprenderá el silencio de los comedores aun completos. Los polacos son increíblemente respetuosos con el silencio de los demás y aún no han tenido que implantar “vagones en silencio” ni “hoteles sin niños”. Deja tu ADN en la puerta e intenta no dar la nota.


  • Tras la comida deja tu bandeja en el lugar destinado para ello.


A continuación sugiero algunos “bares de leche” que me gustan. El orden es aleatorio.

Nuestra ruta de "bares de leche"

Desayuno. Bar Mleczny Targowy

El primer “bar de leche” de la ruta es el “Targowy”, que en castellano significa mercado. Está cercano a la plaza del mismo nombre donde se ubica un mercadillo muy humilde al aire libre especializado en productos agrícolas. Una vez en el “bar de leche” consulta los desayunos del cartel situado a la izquierda de la ventana donde se recogen las bandejas. Si tu primer encuentro con el polaco es demasiado impactante como mal menor pide a su amable servicio una carta resumida en inglés.

En el cartel hay tres grandes apartados: sándwiches (kanapki), platos con huevo (potrawy z jajez) y bebidas (napoje). Los sándwiches son ligeros, naturales, sanos y suelen estar a la vista por lo que puedes hacerte entender con un socorrido dedo políglota. Si eres más de huevos puedes optar por ejemplo por los revueltos con mantequilla (jajecznica na masle). Entre las bebidas los clásicos cacao, café o té, entre otros. Si prefieres desayunos más contundentes elige comenzar el día con una sopa (zupy) como observarás que hacen muchos de sus clientes habituales antes de entrar al curro.

Sencillo interior

Jajecznica na masle

Ignacego Daszyńskiego 19
31-538 Cracovia

Almuerzo. Bar Mleczny Krakus

En el barrio de Podgorze, que fuera gueto durante la época nazi, recomiendo el “Krakus”, nombre que homenajea a este príncipe ligado al origen de Cracovia y que quería establecer una ciudad en la colina donde hoy se encuentra el castillo. Pero para ello antes tenía que expropiar al dragón que moraba en ella. Como enviarle notificaciones no era provechoso Krakus ideó dejarle a la entrada de su cueva un cordero relleno de sustancias ponzoñosas. La historia seguro que te suena y es que con diferentes nombres y pequeñas variaciones existen relatos similares en otras ciudades, algunas españolas, como es el caso de Jaén. (Si es que en el fondo o no somos tan diferentes o tenemos poca imaginación)

Una vez discurrida la estratagema para acabar con el dragón el príncipe, que los tenía muy bien puestos, decidió ir él mismo a entregar el pedido en vez de mandar a un repartidor de Deliveroo, que podía hacerlo más deprisa y sin contrato, porque en aquellos tiempos dominados por la barbarie era el líder el que tenía que ocupar la primera línea de batalla. Todo acaba con Krakus triunfante entronizado como héroe nacional, el dragón en el exilio con reflujo gastroesofágico crónico y el enclave liberado preparado para levantar la actual Cracovia.

En el “Krakus” tú podrás coronar tu estupendo almuerzo con una “nalésniki”. Este plato polaco similar a la crepe lo descubrí en este local cuando me lo sirvieron en vez de lo que yo creía que había pedido. Pero en este caso el error supuso un acierto. Puedes encontrar la “nalésniki” dulce o salada dependiendo del acompañamiento, espectacular si es con requesón (nalésniki z serem). Puedes elegirla con manzana, espinaca o brócoli, entre otras opciones. Vuelve a la barra, pide una y como tarda un poco en prepararse aprovecha la espera a un lado para ver los platos que salen y la muy heterogénea clientela que los recibe. Tras unos minutos disfrutarás de un postre digno de reyes.

Exterior

Nalésniki z serem

Limanowskiego 16
30-534 Cracovia

Cena. Bar Mleczny Pod Temida

Elijo este restaurante para terminar al ser el más céntrico entre los propuestos y el que cierra más tarde. Cenar antes de las ocho nos puede parecer temprano en un país donde “La Voz Kids” coincide con la franja horaria del porno en el resto de Europa. No hay de qué preocuparse, si tienes en cuenta que en Polonia anochece antes, que probablemente hayas estado pateando todo el santo día Cracovia y que, si es invierno, hayas además soportando temperaturas bajo cero, creo muy probable que tengas apetitito a esta temprana hora para una “merienda-cena”. En este local, al encontrarse en una zona mucho más céntrica y turística podrás encontrar también la carta en inglés. Por lo demás tiente las mismas características que los demás bares de leche mencionados.

En el “Pod Temida” preparan varios platos con setas, un producto típico de Polonia y muy presente en su gastronomía. Puedes optar por pedir primero algo tan polaco como una sopa, en este caso de champiñones (zupy grzybowa z lazankami) y opta como segundo plato una especie de tortitas de patata y cebolla fritos llamadas “placki” acompañadas también con champiñones (placki ziemniaczane z pieczarkami) y tan adictivas que repetí en cada visita a este “bar de leche” durante mi estancia en Cracovia.

Fachada

Placki ziemniaczane z pieczarkami

Grodzka 43
31-001 Cracovia


Espero que si emprendes algún día un viaje a Cracovia además de la ciudad puedas también disfrutar de su gastronomía. Smacznego!


PD. Consciente de la dificultad de encontrar en Internet información turística fiable y confiable dejo a continuación dos enlaces de organismos públicos oficiales con todo lo que hay que saber antes de desplazarse a Cracovia:

Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Cracovia (disponible en español)


Oficina de Turismo de la Embajada de Polonia en España (en español)