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martes, 9 de abril de 2024

Mercat de la Independència (Terrassa)

Visito el Vallès para descubrir al Gaudí de Tarrassa. Esta animada ciudad obrera cuenta con varias obras de Lluís Muncunill, arquitecto que compartía con las Kardashian una idea: la recta no es bella. La fachada del Ayuntamiento, el Almacén Farnés o la impresionante Vapor Aymerich, Amat y Jover son ejemplos de las formas vivas que generaría la naturaleza si trabajara solo con ladrillo y hierro.

El fastuoso mercado de la ciudad no es obra de Muncunill sino de sus sucesores en el cargo como arquitectos municipales, primero Antoni Pascual, y a continuación, Melcior Viñals. Tiene planta de tres naves dispuestas como los dedos de un emú, la puerta cuenta con bonitos detalles modernistas y una vez dentro la cubierta (una enorme estructura de hierro sostenida por 50 columnas) atrapa toda tu atención.

A diferencia de otros mercados centenarios el de Terrassa tiene continente pero también contenido. Muchos puestos abiertos, con una gran oferta y productos de la comarca del Vallès. Entre las sugerencias locales: la judía del ganxet, el requesón de Ullastrell o el garbanzo ”menut”, producto este último que no conocía, pequeño y mantecoso, que puedes adquirir tanto en crudo como preparado.

Exterior
  
Interior
  
Aviso: Zona vigilada por cérvido


Raval de Montserrat 41
08221 Terrassa (Barcelona)

lunes, 2 de abril de 2018

Mercado de La Corredera (Córdoba)

El edificio del Mercado de La Corredera o Sánchez Peña en Córdoba tiene mucha historia. Data del siglo XVI y a lo largo de estos años el edifico ha sufrido más cambios en su actividad que Jorge Verstrynge en su ideología. Declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional fue proyectado como cárcel y casa consistorial en 1586 por arquitecto renacentista Juan de Ochoa. Conservó esa función hasta que en el siglo XIX el empresario cordobés José Sánchez Peña lo convirtió en una fábrica de sombreros y paños con viviendas para los trabajadores. Tras cerrarse la fábrica pasa a convertirse en sede de varios comercios hasta que finalmente en 1887 se transforma en mercado, función que ha desempeñado hasta día de hoy. Las instalaciones del mercado fueron reformadas en 1989.

Tras entrar al actual mercado lo que más sorprende al visitante observador es la perfecta sintonía y equilibrio entre el diseño original con su espléndido patio central porticado manierista del cordobés Juan de Ochoa con los negocios que lo enmarcan, puestos de venta humildes, populares y sin pretensiones que ofertan productos dirigidos a los vecinos del barrio que hacen su compra diaria.

Mientras compro queso de Zuheros llega a mis oídos un proyecto para abrir un espacio “gourmet”. Hay que señalar que Córdoba ya cuenta con el Mercado Victoria para los que quieran probar espuma de salmorejo  con esferificaciones de jamón. ¡Miedo me da!… No sería la primera vez que tras la palabra “gourmet” se esconde en realidad otra atracción para turistas. Si quiere cambios sugiero intercambiar el edificio de su ‘peculiar’ Ayuntamiento por un “Carrefour” y conservar este bonito mercado para uso y disfrute de sus vecinos.

 Patio central

 Detalle de un puesto

Un puesto imposible en los mercados "gourmet"

Mercado Municipal de La Corredera
Plaza de la Corredera, s/n
14002 Córdoba

domingo, 31 de diciembre de 2017

Mercado de Abastos (Ciudad Real)

Dicen que Ciudad Real no es ciudad  ni es real. Pero si por eso fuera tampoco se libraría del juego de palabras su rival Puertollano. Ciudad Real pertenece a ese grupo de ciudades de las que casi nadie sabría nombrar una sola atracción. No hay nada de malo en ello porque en ese desconocimiento radica su fuerte. Hoy Ciudad Real está libre de molestos grupos de turistas, sobrevive el pequeño comercio y puedes irte de tapas por dos duros, todo un lujo en estos tiempos de masificación y gentrificación donde todo es igual, está abarrotado y además es caro.

El Mercado de Abastos de Ciudad Real es una joya del racionalismo de la Segunda República. Uno de sus impulsores fue el alcalde José Maestro San José (1931-4). Para su desgracia, el consejo de guerra que mandó ejecutarlo en el año 36 no resultó muy sensible a la grandes mejoras que este hombre llevó a la ciudad durante su mandato. Mejor suerte corrió el alcalde que inauguró en la misma ciudad cuatro décadas después el que posiblemente sea el Ayuntamiento más feo de Europa. Si se fusilara por criterios estéticos y atentados al urbanismo no habría habido balas suficientes en este país para tanto despropósito y dinero público mal invertido.

El Mercado de Abastos de Ciudad Real se levantó en 1934 bajo la dirección del arquitecto José Arias Rodríguez-Barba, que más tarde sería presidente del Colegio de Arquitectos de Ciudad Real y que trabajó buena parte de su vida en una ciudad a la que legó importantes obras como la Casa de Socorro, la Cámara de la Propiedad Urbana o la Casa de la Radio, obra esta última que cuenta con una fachada con líneas, formas y colores muy similares a los del mercado que nos ocupa.

Entro en el mercado, recorro su planta con forma de herradura con una treintena de puestos con productos de la toda la provincia como las berenjenas de Almagro, la carne de caza de Los Montes de Toledo, las nueces de La Poblachuela, el mostillo (ese gran desconocido) y por supuesto, los aceites de oliva, vinos y quesos de la tierra. Me siento en uno de sus bancos para descansar las bolsas de mis compras, observar al resto de compradores y contagiarme de ese inimitable ambiente que todavía se puede encontrar en aquellas ciudades que conservan su autenticidad.

 No podía faltar el queso manchego

 Interior del mercado

Fachada del Mercado de Abastos de Ciudad Real

Mercado de Abastos
Calle Postas, 8
13001 Ciudad Real

viernes, 25 de agosto de 2017

Mercado de Verónicas (Murcia)

La fama de la huerta murciana viene de lejos. Los amoríos de la zarzuela “La alegría de la huerta” se ambientan en Murcia entre lechugas, pimientos y calabacines. Se estrenó en el madrileño teatro Eslava y su éxito fue de tal magnitud que el título de la obra dio origen a la expresión popular que todos conocemos. No se volvieron a ver tantas frutas y verduras sobre un escenario hasta la representación en los noventa de “Los Fruittis: el musical”… hito de lo prescindible en el panorama dramático nacional.

Para aprovisionarme de frutas y verduras durante mi visita a Murcia me doy una vuelta por  el Mercado de Verónicas de estilo modernista y obra del murciano Pedro Cerdán, autor también de la no menos impresionante fachada del Casino en la misma ciudad. El mercado centenario merece por sí solo una visita pero además dispone de una planta entera dedicada a frutas, verduras y hortalizas. Otra opción de aprovisionamiento es acudir directamente al campo murciano pero en agosto es preferible no hacerlo sin la indumentaria aconsejada para estos menesteres...

Hortelano recogiendo chirimoyas

En la segunda planta del mercado hay una docena de puestos con verduras de la huerta murciana y frutas de hueso de la Vega del Segura. Presta especial atención a variedades autóctonas como el tomate de caña Flor de Baladre, la calabaza totanera, el melocotón amarillo de Cieza, la pera de Jumilla o el melón del Campo de Cartagena. Visita esta planta incluso si no te gusta lo verde porque puede ser tu último lugar para aprovisionarte de agua y fruta para el camino y no morir deshidratado antes de llegar a la estación.

Detalle del mercado
  
Toda la huerta murciana en una planta

Fachada del Mercado de Verónicas
  
Calle Plano de San Francisco, 10
30004 Murcia

viernes, 18 de agosto de 2017

Mercado de Abastos (Pontevedra)

Se va a reformar el Mercado de Abastos de Pontevedra. Me echo a temblar cuando oigo que un Ayuntamiento quiere regenerar sus mercados. Tras las iniciales promesas y buenas palabras de los políticos en ocasiones se esconden planes de demolición de la actividad en toda regla. Todavía recuerdo la expulsión de los tenderos del Mercado de San Miguel para convertirlo en un establecimiento donde finolis y hipster comen ostras y esferificaciones a costa de que los vecinos tengan que ir a comprar el jamón cocido al Opencor más cercano.

Madrid repitió operación con el de San Antón para disfrute de la “gentry”, el turisteo y esa falsa clase media que se siente tan bien bajo el letrero “gourmet”. Si no prosiguieron con otros fue porque la crisis cortó el grifo (no hay mal que por bien no venga). Hoy los vecinos de esos barrios carecen de mercado tradicional salvo que alguna abuela consiga estirar la pensión y haya logrado sustituir la carne picada del carnicero de confianza por bandejas de buey de Kobe.

¡Calla, ho, diez euros por una lata de fabes!

En proceso de renovación se encuentra el Mercado de Abastos de Pontevedra. Levantado en 1948 sustituyó al anterior mercado cubierto de finales del XIX. Es obra de Emilio Quiroga Losada, hermano de Manuel, el insigne violinista pontevedrés famoso en medio mundo. Este arquitecto municipal es autor de otras obras en la ciudad como la Caja de Ahorros Provincial o el edificio Baltasar.

La idea del Ayuntamiento es bajar los puestos de frutas y verduras a la planta de la calle donde se encuentran los de pescado, carne y flores para ocupar la planta alta con puestos de comercio de cercanía, ecológicos y una zona para “picoteo”. No está previsto un “Gadis” ni un “gastromercado” pero ¡quién puede fiarse de un político! Estaremos atentos para que no nos den "gato por liebre"…


Exterior del Mercado de Abastos pontevedrés

Uno de los puestos obligado a desplazarse

Los lunes paran las pescaderías

Mercado de Abastos
Calle La Sierra, 5
36002 Pontevedra

martes, 4 de abril de 2017

Mercat del Lleó (Girona)

Girona, entre otras curiosidades, tiene dos conocidas esculturas de leones. La primera, situada en la Plaza de Sant Feliu es muy popular entre los turistas porque cuenta la tradición que debes besar sus posaderas si quieres volver a la ciudad. Aunque todo el mundo conoce a la escultura como “El culo de la leona” algunos sostienen que bien podría representar en realidad a un león macho o incluso un mono. Cuando esta polémica llegue a los detractores de los derechos de los colectivos LGTB seguro que pedirán al juez la retirada cautelar del escalón que da acceso a tan fieras nalgas hasta que se resuelva su especie, sexo e identidad de género.

En la plaza del mercado, encontramos la otra escultura, denominada “El león del Mercado”: un bravo león sobre un pedestal de ocho metros que conmemora la resistencia gerundense a Napoleón. A pesar del tiempo transcurrido el león tiene motivos para conservar ese semblante arisco contra los extranjeros: en 2008 unos guiris despistados fueron detenidos al ser descubiertos haciendo arriesgados equilibrios para besarle el culo confundiéndolo con su prima hermana. Nota mental: si no quieres hacer el ridículo con las tradiciones de tierras extranjeras no te leas la guía del "Loneley Planet" bajo los efectos del calimocho.

En esta plaza del mercado, también conocida como del león o como aparece en el callejero, de Francesc Calvet i Rubalcaba, se encuentra el mercado que nos ocupa. El Mercat del Lleó fue inaugurado en 1944. Fue construido con mano de obra de represaliados y es obra de Juan Gordillo, que sustituyó en el proyecto a Ricardo Giralt, depurado de sus cargos de arquitecto municipal en Girona y Figueres tras la guerra. Desde entonces el mercado ha sufrido varias mejoras.

Actualmente cuenta con 58 puestos repartidos en una planta única de 1712 metros cuadrados. En ellos podrás encontrar algunos productos característicos de la gastronomía de la provincia como las anchoas de La Escala, la butifarra dulce, el aceite de oliva del Empordá o las famosas manzanas de la provincia. En los alrededores se encuentran los puestos de frutas y verduras del mercadillo de productores de las comarcas gerundenses. Esta oferta se completa en la aledaña plaza de Salvador Espriu los jueves con el mercadillo ecológico de la ciudad.

Después de visitarlo seguro que besas el “cul de la lleona” para volver a Girona a por más provisiones.

Productoras a pie de calle

Interior del Mercat del Lleó

Ese culo no pasa hambre...

Plaça Calvet i Rubalcaba, s/n
17002 Girona

viernes, 24 de marzo de 2017

Mercado Central de Atarazanas (Málaga)

Sobre los terrenos de las atarazanas o talleres navales árabes se encuentra el principal mercado de Málaga. Inaugurado en 1879 es obra del arquitecto cántabro Joaquín Rucoba, autor también de la Plaza de Toros de La Malagueta y el Parque de Málaga. El majestuoso edificio en el que se empleó hierro, cristal, piedra y mampostería integró la original portada nazarí del siglo XIV (de haberse construido hoy su piedra hubiera servido para otro “cubo” de Moneo). Gracias al buen saber de Rucoba hoy Málaga no sólo tiene un mercado sino también un monumento. 

Este mercado es uno de mis favoritos no sólo de Andalucía sino de todo el país en dura pugna emocional con el bilbaíno Mercado de La Ribera y el valenciano Mercado Central. Si algún lector sevillano sospecha que sitúo tan arriba el mercado de los vecinos y rivales malagueños para conseguir de éstos más “Me gusta” en Facebook lo niego tajantemente (pero dejo aquí un enlace por si alguno se anima). Amigos sevillanos, para agradar a un malagueño me hubiera valido con afirmar simplemente que el de las Atarazanas es mejor que cualquier mercado sevillano… (cuánto juego dan en este país los piques vecinales)

Las tres naves de éste mercado tiene todo lo que uno pueda desear: carnes, pescados, fiambre, frutas, hortalizas… Pero hay dos productos que hacen de éste un lugar especial: los puestos de la almendra frita y de aceitunas aloreñas, típicos de estas tierras. Recomiendo antes de iniciar el recorrido por el mercado acudir a cualquiera de ellos y hacerse con un pequeño surtido para que le acompañen en su ruta por este espléndido mercado que no deben perderse si visitan la ciudad. Los puestos de frutos secos y de aceitunas y encurtidos son de los más interesantes para el visitante foráneo por su amplia variedad y su sugerente aspecto.

La almendra es un producto por el que Málaga siente devoción. Está  presente en sus fogones desde tiempos inmemoriales. Los árabes impulsaron su consumo y en el siglo XIX la plaga de filoxera que arrasó las viñas de la zona inclinó a muchos agricultores a orientar sus explotaciones a este cultivo, lo que afianzó su presencia en los fogones malagueños. Platos como el ajo blanco, el bienmesabe, la sopa de almendra, la salsa malagueña o la chanfaina tienen entre sus ingredientes el preciado fruto del que dependen aún hoy muchas familias. De hecho, en el pueblo de Almogía se celebra cada año a principios de octubre una fiesta en su honor. 

Además de en la cocina la almendra también está presente en la calle. No conoces Málaga si no pruebas un cartucho de almendra frita en un puesto ambulante. Además de una sana alternativa a las “chuches” el almendrero es una tradición y oficio que forma parte desde antiguo del paisaje urbano y que la crisis a impulsado al incorporarse jóvenes en paro. Una receta sencilla pero que aquí le tienen pillado el punto. La almendra malagueña así, frita y salada, es cada vez más popular y ya se exporta fuera de nuestras fronteras y entre sus clientes EEUU, que es el primer productor mundial de almendra. 

En cuanto a las aceitunas en Málaga hay mucha y buena pero entre todas las variedades disponibles no deberías perderte la aloreña. Se cultiva en el sureste de la provincia y dispone de “Denominación de Origen Protegida”. Se trata de una aceituna de mesa obtenida del fruto del olivo de esa variedad. Su producción es totalmente artesanal: recolectadas a mano por su fragilidad las aceitunas son partidas, maceradas en salmuera mediante fermentación natural (no se emplea sosa cáustica) y aliñadas con hinojo, ajo, tomillo y pimiento. Existen tres tipos: verde fresca, tradicional y curada. 

Ahora, con aceitunas en una mano y almendras en la otra, ya puede iniciar tu visita por el mercado, disfrutar de sus productos, sus bien cuidados puestos y el encanto de sus gentes.

Interior del Mercado Central de Atarazanas

Aceitunas para parar un AVE

Fachada del mercado

Mercado Central de Atarazanas
Calle Atarazanas, 10
29005 Málaga

miércoles, 4 de enero de 2017

Mercado de Abastos (Ponferrada)

El Mercado de Ponferrada fue proyectado en 1935 por el arquitecto municipal Antonio Vicéns Moltó autor de muchas y poco relevantes obras en la Galicia de la postguerra. Entre sus trabajos en A Coruña, Noia, Cedeira, Muros, Outes, Ribeira o Sada quizás el más destacable sea la vivienda coruñesa del número 64 de la calle Juan Flórez. El Mercado de Ponferrada tal y como es ahora es producto de la controvertida y carísima restauración integral finalizada en 2001 tras dos interminables años de obras. En 2012 se acondiciona la última planta para acoger un espacio gourmet que se inaugura en diciembre de ese mismo año.

Repartidos en sus dos plantas encontramos excelentes productos. Si eres de los que del cerdo te gustan hasta los andares prueba la chacina berciana: chichos, botillo, androlla, chorizo, etc. ¿No haces ascos a nada que se mueva sobre cuatro patas?: entonces tu opción es el embutido de potro, ciervo, jabalí y toro. Si tu pasión es la ternera deberías probar la de la tierra con denominación “Ternera Natural de Calidad Bierzo”. La oferta se complementa con pescaderías que traen su mercancía procedente de los puertos gallegos de A Coruña, Cambados o Ribeira.

En la descripción anterior no hay productos de la huerta sencillamente porque en el mercado no hay fruterías. Pero tranquilo, ser vegetariano en Ponferrada no hace tu vida más difícil que la de un activista del PACMA en Tordesillas… en la plaza del mercado todos los miércoles y sábados se monta un gran mercadillo con productos llegados directamente del rico campo berciano: castañas, cerezas, ciruelas, frutos del bosque, manzanas reinetas, peras conferencia, tomates, pimientos y otras delicias, que surten de producto local y de temporada a los seguidores del comercio de cercanía y de la dietas cardiosaludables.

En la segunda planta como he apuntado hay un espacio gourmet. “Plaza Gourmet” es un proyecto municipal de gestión pública que nació con la intención de explotar los puestos vacantes, dar un nuevo brío al mercado, ofrecer otros servicios a los clientes y brindar un espacio a emprendedores que aspiran a montar algo más que franquicias. Alrededor de un pequeño comedor común puedes encontrar puestos sin “pijadas” que ofrecen rosquillas, crepes, fritos, pizzas, etc., viandas sencillas y sin pretensiones que te satisfarán tanto si eres carnívoro, omnívoro, herbívoro o fotosintético no estricto.

 ¿Tendrá Homer Simpson antepasados bercianos?
  
 
Una de las galerías de la planta baja
  
 
Entrada principal de Mercado de Abastos
  
Mercado de Abastos
Calle Hornos, s/n
24402 Ponferrada

lunes, 12 de septiembre de 2016

Mercado O Calvario (Vigo)

Muchos barrios populares nacieron en nuestras ciudades el pasado siglo a rebufo de la industrialización. Hoy la economía productiva ha sido felizmente superada y nuestros concejales de urbanismo pueden acceder a su tres por ciento inaugurando museos de arte contemporáneo vacíos en lugar de esas antiestéticas fábricas que empleaban con contratos estables a media ciudad. Cuando visito una ciudad intento conocer uno de aquellos barrios industriales porque a pesar de no aparecer en las guías de viaje creo que no conoces una ciudad hasta no visitar al menos uno. Es fácil encontrarlos, se esconden bajo una o varias de estas definiciones: barrios bajos, obreros, humildes, pobres, periféricos...
 
Aplíquese cualquiera de las definiciones anteriores al barrio vigués que nos ocupa salvo el de “barrio bajo”. O Calvario es una animada barriada multicultural con treinta mil habitantes situado al oeste del centro de Vigo. Para llegar a él desde La Alameda subo por las calles Colón y Urzaiz. A mitad de la ascensión la falta de oxígeno me hace confundir la Plaza de la Estación con el primer campamento base del Annapurna. Tras hacer cima y recibir asistencia pregunto a un vecino si O Calvario hace referencia a la cuesta para llegar hasta allí pero éste se pone grave y asegura que el nombre “podría tener su origen en un calvario con tres cruces que había en lo que hoy es el barrio”, para mí que esas cruces debieron pertenecer a otros tantos montañeros que perecieron en el intento.
 
O Calvario tiene mercado y se parece mucho a él: modesto, dinámico y familiar. Fue proyectado en los años veinte por el vigués Jacobo Esténs, autor de las Casas de Manuel Bárcena Franco o del Hospital Nicolás Peña. En 1994 el Ayuntamiento cede su explotación a los comerciantes que constituidos en asociación sin ánimo de lucro toman como primer objetivo una renovación del mercado que no todos los comerciantes quisieron sufragar provocando la salida de algunos de ellos. La obra se inicia en 1995 y dura cuatro meses: electricidad, agua, montacargas, nuevas vitrinas expositoras refrigeradas, las actuales bancadas de pescado de acero que sustituyeron a las de ladrillo, un bar ahora desaparecido y el súper fueron algunas de sus reformas y novedades.
 
El Mercado O Calvario está dividido en dos plantas en las que podemos encontrar puestos con carne, chacina, queso, bacalao, fruta, verdura, etc., básicamente de todo, con una oferta dirigida y adaptada a los vecinos del barrio; de martes a sábado por las mañanas en las bancadas centrales de la planta baja las “pescantinas” ofrecen además de alegre tipismo pescados y mariscos de la ría de Vigo. Hazme caso, si aterrizas en Vigo con “Ryanair” sustituye el equipaje de mano con ropa, artículos de higiene y otras sucias imposiciones acomodaticias burguesas por una práctica nevera portátil con hielo y regresa a casa con mejillones de la ría. Eso sí, comprueba bien las medidas de la maleta no vayan las azafatas irlandesas a darse un festín a tu costa…

 Fachada de Mercado O Calvario

 
Bancadas de las "pescantinas" por la tarde

 
Especies autóctonas de la ría de Vigo 
 
Rúa Urzaiz, 183
36205 Vigo

lunes, 18 de julio de 2016

Mercado de San Martín (San Sebastián/Donostia)

San Sebastián, Donostia o Easo está vinculada al número tres. Puede que la Real Sociedad no disponga de un tridente de delanteros como Madrid o Barça pero quien los quiere cuando tienes tres playas (Ondarreta, La Concha y Zurriola), tres montes (Igueldo, Urgull y Ulia) y tres puentes históricos (Zurriola, Santa Catalina y María Cristina) que podrían ser la envidia de cualquier ciudad. Y tres eran tres sus mercados tradicionales (La Bretxa, San Martín y Gros) pero por desgracia al contrario de lo que podría pensarse de una ciudad tan asociada al buen comer, los donostiarras no mimaron sus mercados tanto como sus hermosas playas, montes y puentes y los tres fueron víctimas de desafortunadas decisiones.

Nos ocupamos de La Bretxa en un post anterior y ahora es el momento del Mercado de San Martín. Obra del donostiarra José Goicoa Barkaiztegi fue inaugurado en 1884. Este arquitecto municipal fue autor además de las Escuelas Zuloaga, el Palacio de la Diputación, el Palacio de Miramar o el Cementerio Polloe y para su realización se inspiró en el Mercado Les Halles de Bayona combinando hierro con cristal como era costumbre entonces y sin cobrar comisión del tres por ciento como es costumbre ahora.

El edificio original fue derribado por el Ayuntamiento en 2003 y su lugar lo ocupa hoy una consrucción de aspecto aséptico que bien podría haber firmado Moneo, un discípulo suyo o cualquier otro arquitecto con aversión a la línea curva. Este nuevo edificio resulta tanto insustancial en su continente como en su contenido pues su selección de tiendas (Super Amara, Zara o FNAC)  lo convierten más en una centro comercial del montón que en un digno sucesor del viejo mercado de San Martín, que si hubiera sido rehabilitado con un criterio menos complaciente con los intereses de las grandes superficies podría haberse convertido en ese mercado de referencia que merece una ciudad con la posición gastronómica de Donostia y que tanto echamos hoy en falta.

Aún así el mercado merece una visita porque repartidos entre sus dos plantas sobreviven cual irreductibles galos una selección de puestos con excelentes productos. Destacan en las islas centrales los pequeños puestos de frutas, verduras, hortalizas y legumbres procedentes de los caseríos. Acelgas, tomates, alubias, zanahorias, kiwis, puerros y calabazas de Urnieta, Astigarraga o Hernani, algunos de cultivo ecológico. Así que si te vas de rebajas al Zara y aún te quedan manos entre tanta bolsa puedes llegar a casa con tres camisetas made in China y leche de oveja, requesón o cuajada casera made in País Vasco. Globalización y comercio de cercanía en un mismo edificio. 

 Puesto de verduras y hortalizas
 
Interior del Mercado de San Martín
 
Mercado de San Martín en San Sebastián
 
Urbieta Kalea, 9
20006 San Sebastián/Donostia

lunes, 4 de julio de 2016

Mercado de Abastos (Guadalajara)

Este edificio de estilo historicista fue inaugurado en 1887 y es obra de Mariano Medarde de la Fuente, autor también de otro mercado tradicional, el gijonés Mercado del Sur del que nos ocuparemos próximamente. En todo este tiempo el mercado alcarreño se ha renovado en varias ocasiones, la última y muy polémica vez en 1998 cuando entre otras modificaciones se añadió la rampa acristalada exterior que comunica las tres plantas entre las que se distribuye unas dos docenas de comercios. En las dos primeras que cuentan acceso directo desde la calle se encuentran diferentes puestos y la última acoge el conocido como “mercado de hortelanos”.

Este  “mercado de hortelanos” es, quizás lo más interesante de este mercado. En él, agricultores de la provincia venden sus frutas, verduras y hortalizas además de una extraordinaria variedad de plantas para poder plantarlos en tu propia huerta (en el caso de que dispongas de una, o como mínimo de un pedazo de terraza donde te quepa algo más que un tiesto): pimientos, puerros, berenjenas, tomates, sandías o melón, entre otros. Su mayor actividad se concentra entre el puente de San José y mediados de junio. A estas alturas del verano todavía podrás encontrar coliflor, repollo y brócoli. Esta actividad esta en vías de desaparición ya que han pasado de los treinta puestos que llegó a tener a sólo tres. Apresúrate a visitarlo porque a menos que los adolescentes sustituyan la plantación de “maría” por cebolletas es muy probable que desaparezca en un futuro próximo.

La verdad es que lo primero que sorprende al entrar en el mercado es su estado de abandono. Solo ocho puestos sobreviven diseminados en las dos primeras plantas. Alguna frutería, carnicerías, variantes y poco más. De hecho, carece de pescadería. Bien es cierto que Guadalajara no es puerto de mar pero en un mercado de abastos municipal cabría pensar que podría encontrarse al menos un local donde el ciudadano medio que paga sus impuestos pudiera surtirse de su ración semanal de fósforo, omega 3 y mercurio pero no, la última pescadería que resistía se trasladó a un local cercano al mercado.

Interrogando a un comerciante que resiste inasequible al desaliento, éste me asegura que los políticos no tienen un plan para el mercado. Parece que el objetivo es invertir en unas buenas dosis de inmovilismo institucional y desidia municipal para dejarlo morir lentamente y que los tenderos de toda la vida desaparezcan progresivamente. De estas cenizas puede que renazca un impersonal súper de comida empaquetada en bandejas de poliespan y donde un sin fin de multinacionales puedan vender sus productos; o bien un gastromercado pijotero donde cubrir la necesidad de todo hijo de vecino de comer ostras con champán al medio día  o una buena hamburguesa de Kobe con cebolla confitada sobre mollete ecológico. Es decir, globalización o gentrificación; el susto o muerte del mercado tradicional español en este nuevo siglo. 

 Mercadillo popular frente al mercado

 Interior del Mercado de Abastos de Guadalajara
  
Puesto del mercado de los hortelanos
 
Mercado de Abastos
Plaza Virgen de la Antigua, s/n
19001 Guadalajara

jueves, 18 de febrero de 2016

Mercado de Abastos (Toledo)

El actual Mercado de Abastos de Toledo es un edificio de planta trapezoidal que ocupa un solar próximo a la catedral que siempre se ha destinado a mercado de la ciudad. Desde la inauguración del nuevo edificio en 1912 ha sufrido varias transformaciones. La última y más significativa en 1999 cuando, al igual que en la práctica totalidad de los mercados de Madrid, una gran parte de sus instalaciones fue ocupada por un supermercado. El nuevo inquilino fue entonces bien recibido por los comerciantes con la esperanza que éste atrajera nuevos clientes del mismo modo que en un piso de estudiantes un nuevo y atractivo compañero aumenta las posibilidades de ligue del resto.
 
Hoy los comerciantes no ven al súper como una oportunidad sino más bien como lo que es: un absurdo intento de revitalizar el comercio tradicional obligándole a compartir espacio vital con la principal razón de su extinción. Algo así como si a la Asociación de Comerciantes de Malpica del Tajo le dieran un despacho en la sede de la CEOE. Uno de ellos me pone como ejemplo la gestión de los dos locales cerrados por jubilación y que, según él, permanecen vacíos no por falta de interesados en reabrirlos sino porque el supermercado prefiere mantenerlos cerrados. Una práctica que de continuar condenará irremisiblemente a los ocho puestos restantes (dos pescaderías, dos charcuterías, dos fruterías, una carnicería y una casquería) a la desaparición.
 
Esperamos que el Ayuntamiento escuche y apoye a estos comerciantes antes de que todo el mercado se convierta en una anodina gran superficie en pleno centro de la ciudad y no permita que un lugar tan significativo de la espalda al pequeño comercio tradicional.

   
Detalle cerámico

 
Puesto de frutas en el mercado toledano


 
Fachada del Mercado de Abastos de Toledo

Mercado de Abastos
Plaza Mayor s/n 
45001 Toledo