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viernes, 9 de agosto de 2024

Casa Miranda (Betanzos)

En los años treinta Angélica Rivera y su marido se hacen cargo del restaurante La Casilla en Betanzos. La especialidad de Angélica era la tortilla de patata, un plato cuya fama traspasó fronteras y que recibió clientes de todas partes solo para probarla. Cuando ella se retiró y el  negocio cambió de dueño en 1990 la tortilla de patatas como la hacía Angélica era a Betanzos como el pulpo a Carballiño, el cocido a Lalín o Cañita Brava a La Coruña. Hoy en Madrid a cualquier  tortilla con mucho huevo y poca patata, finísima por fuera y líquida por dentro se la conoce y publicita como “de Betanzos”.

Lo primero que debes saber es que los principales templos de la tortilla de Betanzos solo la sirven entera y se recomienda reservar. Si tu idea es pedir pinchos en varios bares como el que va de tapas o raciones te equivocas de lugar. En 2024 probé tres tortillas excelentes, la  de Casa Miranda, O Pote y O Progreso, todos en la Travesía del Progreso, la Milla de Oro de la tortilla, la Quinta Avenida de Betanzos. Mi favorita, la de Casa Miranda, una tasca tradicional en la que Pepa hace la tortilla más premiada de esta localidad, digna continuadora de las míticas tortillas de Angélica. 


Tortilla de Betanzos
 
La foto que debería aparecer en Google si buscas tortilla de Betanzos

Recuerdos en Casa Miranda

Casa Miranda
Travesía del Progreso, 5
15300 Betanzos (A Coruña)

jueves, 19 de noviembre de 2020

Rosquillas Cristaleiro (Gondomar)

 Déjame entrar (IV)

No soy amigo de las ferias populares pero menos aún de comer en ellas. Un trauma no resuelto de cuando siendo joven colaboraba todos los veranos en una caseta de comidas en un distrito madrileño. Lo hacía en el turno diurno porque yo era uno de los pocos valientes que se ofrecían para trabajar a pleno sol. Una vez montada la caseta la noche anterior, la primera mañana había que recibir el material y el género. El orden de entrega era el contrario que establece cualquier norma de seguridad alimentaria: a primerísima hora los alimentos frescos, hacia el mediodía las neveras y al final de la tarde el Ayuntamiento enganchaba la luz. Para cuando comenzaban a enfriar las neveras, en su interior las salchichas habían tenido tiempo para elegir portavoz. El resultado de estas atrocidades es que en aquellas casetas de comidas había más posibilidades de premio que en la del “perrito piloto”. Para nuestra fortuna los síntomas de gastroenteritis agudas eran encubiertos por los excesos con el alcohol y la creencia popular de que en estos eventos se sirve garrafón (un mito urbano, por supuesto).

Recientemente una amiga me informó de que en ferias, verbenas y otras celebraciones de Galicia se venden unas rosquillas típicas llamadas Cristaleiro y que ahora podía adquirirlas online. Para salvar mi recelo a los artículos que se ofrecen en este tipo de celebraciones me aseguró que, a diferencia de las que sirven en la mayor parte de la capital por San Isidro, las gallegas son artesanas, especiales y únicas. Unas grandes desconocidas fuera de Galicia ya que hasta ahora sólo era posible comprarlas en fiestas, en el obrador donde las elaboran o en un puesto del mercado de Travesas. Ha tenido que llegar la nueva normalidad para que por pura supervivencia este dulce centenario, que los más viejos del lugar recuerdan en tenderetes asidos en alambres, haya dado el salto online. Desde este anómalo verano se pueden comprar en toda España y por lo que me cuentan estudian incluso la posibilidad de saltar a Europa. Aprovecho la coyuntura para hacer un pedido de un producto que en condiciones normales nunca hubiera llegado a mis manos.

El paquete me llegó por Correos y sin gastos de envío por superar el pedido la cantidad de nueve euros. En el interior encontré los tres productos que en estos momento ofertan para este servicio: las rosquillas blancas (las de siempre, también conocidas por las del “desayuno” o “para mojar en vino tinto”) están cubiertas por un baño de azúcar, anís y agua, son secas y poco dulces, muy del gusto castellano, con ese puntito a anís que me recuerda a los dulces que de pequeño compraban mis padres en nuestras salidas domingueras a Chinchón; las rosquillas de hojaldre (con un baño de azúcar, miel y agua) son extremadamente jugosas y las favoritas de los paladares más golosos, muy parecidas a los hojaldres de Astorga que compraba de niño cuando hacíamos parada en la maragatería camino al pueblo y finalmente, los trocitos de hojaldre, que vienen a ser como los recortes de masa de las anteriores, perfectas para añadir al tazón del café.

Cualquiera de las tres opciones permite saborear las fiestas gallegas sin salir de casa. La próxima vez buscaré a ver si consigo acompañarlo de una buena queimada.

Rosquillas y trocitos de hojaldre
 
Una de las blancas
 
Mi pedido de rosquillas

Pedidos Rosquillas Cristaleiro
Rúa Párroco Carlos Fernández, 2
36380 Gondomar (Pontevedra)

viernes, 18 de agosto de 2017

Mercado de Abastos (Pontevedra)

Se va a reformar el Mercado de Abastos de Pontevedra. Me echo a temblar cuando oigo que un Ayuntamiento quiere regenerar sus mercados. Tras las iniciales promesas y buenas palabras de los políticos en ocasiones se esconden planes de demolición de la actividad en toda regla. Todavía recuerdo la expulsión de los tenderos del Mercado de San Miguel para convertirlo en un establecimiento donde finolis y hipster comen ostras y esferificaciones a costa de que los vecinos tengan que ir a comprar el jamón cocido al Opencor más cercano.

Madrid repitió operación con el de San Antón para disfrute de la “gentry”, el turisteo y esa falsa clase media que se siente tan bien bajo el letrero “gourmet”. Si no prosiguieron con otros fue porque la crisis cortó el grifo (no hay mal que por bien no venga). Hoy los vecinos de esos barrios carecen de mercado tradicional salvo que alguna abuela consiga estirar la pensión y haya logrado sustituir la carne picada del carnicero de confianza por bandejas de buey de Kobe.

¡Calla, ho, diez euros por una lata de fabes!

En proceso de renovación se encuentra el Mercado de Abastos de Pontevedra. Levantado en 1948 sustituyó al anterior mercado cubierto de finales del XIX. Es obra de Emilio Quiroga Losada, hermano de Manuel, el insigne violinista pontevedrés famoso en medio mundo. Este arquitecto municipal es autor de otras obras en la ciudad como la Caja de Ahorros Provincial o el edificio Baltasar.

La idea del Ayuntamiento es bajar los puestos de frutas y verduras a la planta de la calle donde se encuentran los de pescado, carne y flores para ocupar la planta alta con puestos de comercio de cercanía, ecológicos y una zona para “picoteo”. No está previsto un “Gadis” ni un “gastromercado” pero ¡quién puede fiarse de un político! Estaremos atentos para que no nos den "gato por liebre"…


Exterior del Mercado de Abastos pontevedrés

Uno de los puestos obligado a desplazarse

Los lunes paran las pescaderías

Mercado de Abastos
Calle La Sierra, 5
36002 Pontevedra

lunes, 12 de septiembre de 2016

Mercado O Calvario (Vigo)

Muchos barrios populares nacieron en nuestras ciudades el pasado siglo a rebufo de la industrialización. Hoy la economía productiva ha sido felizmente superada y nuestros concejales de urbanismo pueden acceder a su tres por ciento inaugurando museos de arte contemporáneo vacíos en lugar de esas antiestéticas fábricas que empleaban con contratos estables a media ciudad. Cuando visito una ciudad intento conocer uno de aquellos barrios industriales porque a pesar de no aparecer en las guías de viaje creo que no conoces una ciudad hasta no visitar al menos uno. Es fácil encontrarlos, se esconden bajo una o varias de estas definiciones: barrios bajos, obreros, humildes, pobres, periféricos...
 
Aplíquese cualquiera de las definiciones anteriores al barrio vigués que nos ocupa salvo el de “barrio bajo”. O Calvario es una animada barriada multicultural con treinta mil habitantes situado al oeste del centro de Vigo. Para llegar a él desde La Alameda subo por las calles Colón y Urzaiz. A mitad de la ascensión la falta de oxígeno me hace confundir la Plaza de la Estación con el primer campamento base del Annapurna. Tras hacer cima y recibir asistencia pregunto a un vecino si O Calvario hace referencia a la cuesta para llegar hasta allí pero éste se pone grave y asegura que el nombre “podría tener su origen en un calvario con tres cruces que había en lo que hoy es el barrio”, para mí que esas cruces debieron pertenecer a otros tantos montañeros que perecieron en el intento.
 
O Calvario tiene mercado y se parece mucho a él: modesto, dinámico y familiar. Fue proyectado en los años veinte por el vigués Jacobo Esténs, autor de las Casas de Manuel Bárcena Franco o del Hospital Nicolás Peña. En 1994 el Ayuntamiento cede su explotación a los comerciantes que constituidos en asociación sin ánimo de lucro toman como primer objetivo una renovación del mercado que no todos los comerciantes quisieron sufragar provocando la salida de algunos de ellos. La obra se inicia en 1995 y dura cuatro meses: electricidad, agua, montacargas, nuevas vitrinas expositoras refrigeradas, las actuales bancadas de pescado de acero que sustituyeron a las de ladrillo, un bar ahora desaparecido y el súper fueron algunas de sus reformas y novedades.
 
El Mercado O Calvario está dividido en dos plantas en las que podemos encontrar puestos con carne, chacina, queso, bacalao, fruta, verdura, etc., básicamente de todo, con una oferta dirigida y adaptada a los vecinos del barrio; de martes a sábado por las mañanas en las bancadas centrales de la planta baja las “pescantinas” ofrecen además de alegre tipismo pescados y mariscos de la ría de Vigo. Hazme caso, si aterrizas en Vigo con “Ryanair” sustituye el equipaje de mano con ropa, artículos de higiene y otras sucias imposiciones acomodaticias burguesas por una práctica nevera portátil con hielo y regresa a casa con mejillones de la ría. Eso sí, comprueba bien las medidas de la maleta no vayan las azafatas irlandesas a darse un festín a tu costa…

 Fachada de Mercado O Calvario

 
Bancadas de las "pescantinas" por la tarde

 
Especies autóctonas de la ría de Vigo 
 
Rúa Urzaiz, 183
36205 Vigo

jueves, 1 de octubre de 2015

Panadería Abelleira (Pontevedra)

No soy muy amigo de los ambientadores en el hogar. Actualmente se pueden encontrar en el mercado decenas de fragancias, algunas como las de toda la vida y algunas más osadas como, por ejemplo, a mojito, chicle de fresa, tierra mojada u ositos de gominola, que en general me parecen tan artificiales como su composición. En EE UU, que van a la cabeza de todo lo que sea suplantar la realidad por sucedáneo y pagar por ello, una empresa ha patentado la fragancia a guante de béisbol usado, lo que vendría a ser la versión yanqui del efluvio a calcetín de futbolista usado en España. Para mí las fragancias perfectas son aquellas que desprende una buena cocina: un guiso en la lumbre, las especias, el café y por encima de todos ellos el pan recién hecho. Algún fabricante lo ha intentado reproducir pero hay cosas que ni el más moderno laboratorio logrará reproducir jamás.

Recientemente, en la Praza da Pedreira un irresistible aroma a pan recién horneado (del de verdad, sin bencenos) me transportó hasta un obrador. Imposible resistirse a tan tentador aroma y no asomar la nariz por la puerta y preguntarle al panadero de qué año era el obrador y dónde tenían la tienda: 1880 y a la vuelta de la esquina. Y el destino era un paraíso de bizcochos, bicas, tartas de almendras y por supuesto pan en múltiples variedades: estilo gramado o Viena, de centeno o soja, en barra o “bollita”… todos elaborados en horno de leña con lastre de piedra. Aunque la visión del pan resultaba tan lujuriosa como su aroma yo me decidí por una “rosca” (roscón de reyes) que elaboran todo el año y se vende circular o trenzada. Fue mi delicioso desayuno una semana y el último día estaba tan fresco como el primero, la “prueba del nueve” de que era artesano. Haz la misma prueba con uno de esos del Granier que pasadas 24 horas no vale ni para comida de “gochos”.

Una grata sorpresa para mis sentidos.

Rosca con forma trenzada
 
Obrador, antes también tienda y casa familiar
 
Nueva tienda de Panadería Abelleira
 
Panadería Abelleira

Hornos:

Calle Pedreira, 8
Calle Arcos de San Bartolomé, 21
36002 Pontevedra 

Despacho:

Calle Sarmiento, 23
36002 Pontevedra

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Actualización 19/02/2026

Este comercio centenario cerró sus puertas en enero de 2023.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Bar San Amaro (Vigo)

Fue el británico Charles Chaplin quien dijo que la vida, aún trabajando mucho, sólo daba para ser bueno en una cosa. Yo también soy de la opinión de que la especialización es el primer paso hacia la excelencia y sino miren la familia Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada, expertos en fraudes piramidales y con pardillos siempre dispuestos a invertir en Rumasa, Nueva Rumasa o Rumasa 3.0... En Vigo hay una familia dedicada a una misma actividad desde hace cuarenta años pero que, a diferencia de los anteriores, tienen clientes siempre satisfechos. Los Campos Ferreira preparan tortillas de patatas en la zona de Churruca desde la década de los setenta en la que recibieron en traspaso el bar. En marzo de 2015 se trasladaron del viejo local (que urgía de una reforma integral) a otro en la misma calle un poco más abajo. El nuevo establecimiento que ocupa en la actualidad el Bar San Amaro no tiene el aire sesentero del original pero está totalmente actualizado (todo es nuevo desde el salón hasta la cocina) y decorado con acierto. Sencillo y sin pretensiones conserva esa agradable atmósfera de casa de comidas familiar. Si hay suerte con el negocio tienen local para otros cuarenta años...

La matriarca, Carmen, lleva todo este tiempo elaborando tortillas de patatas. Ni ella sabe cuantas hace cada día. El secreto, aparte de su experiencia, es la calidad de los ingredientes y que su elaboración se hace en el momento. Se sirve entera y cuajada al gusto del cliente. Le ayudan dos hijas, María Carmen y Ana Isabel, criadas al abrigo de los fogones. La carta es pequeña como debe ser en toda buena tasca: tortilla de patatas, lacón cocido, jamón asado, chorizo frito, queso tetilla, pimientos de Padrón, ensalada, filete de ternera y huevos fritos. No sucumben a la moda de las tapas (que llegaron tarde a Galicia pero con fuerza) porque como ellos afirman: “vendemos barato pero no da para regalar”. Su salón es un compendio del barrio donde se asienta en el que se mezclan oficinas, comercios, bares de copas y trapicheo: ricos y pobres, jóvenes y pensionistas, parejas y familias, empleados y “desocupados”... Entres sus clientes también vigueses que trabajan en Madrid y que de regreso sacuden la “morriña” con sus tortillas de patatas (como madrileño puedo entenderlo) y sus huevos fritos, que también tienen seguidores. Ni rastro de turistas.

Un consejo: pide un bocata (el de lacón 2,25 euros), baja al puerto y sube a un ferry por la ría de Vigo.

¡Pasaralo caralludamente!

 Tortilla de patatas por 8 euros

 Veteranos parroquianos del bar San Amaro

 En Vigo su tortilla es una institución

Bar San Amaro
Rúa Rogelio Abalde, 7 
36201 Vigo

viernes, 7 de agosto de 2015

Churrería Bonilla a la vista (A Coruña)

La familia Bonilla lleva desde 1949 haciendo churros en A Coruña (y con lo de churros no me refiero a la política urbanística de la ciudad) pero la historia comienza más de una década antes con un puesto ambulante en la vecina Ferrol. Hoy Bonilla a la Vista es toda una institución con varias churrerías en A Coruña y una fábrica en Arteixo donde se elaboran churros, patatas fritas y snacks. El secreto de su éxito es la cuidada elaboración de sus churros con harina de calidad y usando solo aceite de oliva.

Para acompañar a sus churros nada mejor que un espeso chocolate a la taza con sabor a bombón. Detrás de este chocolate descubrimos otra mítica empresa coruñesa fundada esta vez por Camilo Blanco en 1930, Chocolates Express. Su tableta de chocolate a la taza puedes adquirirlo en muchas tiendas y supermercados gallegos y es de aprovisionamiento obligado cada vez que visito Galicia de cara a esas tardes de invierno en las que lo que más apetece es un buen chocolate caliente.

Otro producto estrella de Bonilla a la Vista son sus patatas fritas elaboradas con patatas seleccionadas, aceite de oliva y sal marina. Están buenas y aparecen repetidamente en listas de Internet entre las mejores del país pero yo solo las compro en Galicia. En Madrid puedes encontrarlas en establecimientos gourmet pero su precio se multiplica dos y hasta tres veces, sobre 3 euros la bolsa de 150 gr. (¿Quién las distribuye? ¿empresas vinculadas a la trama Púnica?) Menudo abuso. Donde se venden bastante más baratas es La Tita Rivera por 3,50 euros (pero al menos es la bolsa de 300 gr.)

Como curiosidad: en 2012 se abrió un Bonilla a la Vista en Madrid pero cerró al año siguiente. Fue toda una osadía vender churros rectos en la patria del churro con forma de lazo... aunque para ser justos los de la centenaria San Ginés tienen esa forma, no están tan buenos y aún así está siempre llena. Pero más temerario aún fue instalarla en una ciudad donde los Granier se multiplican como las setas y menos aún en el barrio de Quintana (de alquileres altos y sueldos bajos). Una auténtica pena.
 
Chocolate con churros en Bonilla a la vista
 
Extraído de folleto Cash Ifa Galicia (2014)

 Lo que queda del Bonilla a la vista de Madrid

Calle Galera, 52
15003 A Coruña

viernes, 30 de enero de 2015

Bar Orellas (Ourense)

A unos da Dios ovejas y a otros orejas…  los gallegos se quedaron con estas últimas. Hay “festas de exaltación” dedicadas a la “orella” en Rábade, Pontevedra, Nigrán, Ames, Fene, Bergondo y Vedra, que demuestra la gran popularidad de este producto en Galicia. En el resto del país, en cambio, si bien identificamos al percebe, el pulpo, el lacón o el pimiento de Padrón con la gastronomía del lugar pocos añadiríamos también a ese listado los pabellones auditivos de este maravilloso y versátil animalito.

En Ourense este bar incluso toma prestado su nombre del cartílago en cuestión. La ración estrella como no podía ser de otro modo es la oreja pero también puedes degustar rabo, “cachucha” o lacón. El cerdo es único protagonista, en la mesa y también en la decoración, con incontables manifestaciones en fotos, dibujos y figuras. El ambiente porcino es tan recargado que tras unos minutos resuena en tu cabeza el “Animals” de Pink Floyd. Ya sabemos de dónde David Muñoz obtuvo la inspiración para su restaurante DiverXO, al menos en cuanto a la decoración, puede que para la carta bebiera de otras fuentes.

 Ración de orella
 
 Fachada de Bar Orellas
 
 
Tarjeta de Bar Orellas

Rúa Santo Domingo, 2
32005 Ourense

martes, 27 de enero de 2015

Praza de Abastos (Ourense)

Dicen algunos que la belleza se encuentra en el interior. Si esto lo afirma un desconocido justo antes de invitarte a su apartamento asegúrate de que no se encuentre en una lista de espera de trasplantes y de no ser tú compatible si no quieres despertar con una cicatriz a la altura del riñón. Así que sivisitas la Praza de Abastos de Ourense debes prestar atención al interior pero también al sugestivo exterior dividido en dos espacios bien diferenciados. Por un lado, en los quioscos de piedra situados frente al Parque Alameda destacan panaderías con empanadas, bicas de Laza o pan de Cea; por otro lado, algo más abajo, en los mostradores de piedra del “rianxo”, pequeños productores locales venden hortalizas, miel o legumbres directamente al consumidor en un ambiente cargado de amable tipismo.

La supervivencia de éste “rianxo” y del resto repartidos por toda Galicia está amenazado por un decreto de la Consellería de Medio Rural de la Xunta que regula la venta directa de productos primarios. La nueva norma obliga a los “rianxeiros” a inscribirse en un Registro y a etiquetar sus productos para no ser sancionados, otro palo en la rueda a un colectivo compuesto tradicionalmente por jubilados con pensiones míseras y un número creciente de jóvenes que vuelven al campo para ganarse el sustento que les niega la economía real. Cuando acaben con los pequeños comerciantes y “rianxeiros” los políticos tendrán vía libre para, como ha ocurrido con otros mercados tradicionales, “restaurar” el edificio, cederlo a una cadena de grandes supermercados y el “rianxo” transformarlo en un parking.

Si te pasas hoy todavía puedes descubrirlo y disfrutarlo.

 
Edificio noble de la Praza de Abastos de Ourense

 
"Rianxo" asociado a la Praza de Abastos de Ourense

 
"Cachucha" en un puesto del mercado

Praza de Abastos de Ourense 
Praza Abastos, 1
32003 Ourense

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Actualización 29/08/2019


El edificio histórico está en obras. Sustituido por otro provisional

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Actualización 20/02/2026

La Praza de Abastos de El Escorial sigue en obras. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Mercado de Abastos (Santiago de Compostela)

Si te gustan los pimientos de Padrón éste es tu mercado. La mayoría de los que se venden bajo esta denominación en España son plagios de Almería, Murcia o Marruecos que “no valen un higo”, para no ser reiterativo. Si no puedes acercarte a Santiago de Compostela mi consejo es que compres estos pequeños pimientos gallegos de color verde que “uns pican e outros non” sólo en bolsas con el logotipo de la D.O.P. “Pimiento de Herbón” entre los meses de marzo y octubre.

El pimiento de Padrón es el producto estrella del Mercado de Abastos de Santiago de Compostela. Hasta allí acuden las “pementeiras” de la cercana localidad de Padrón para ocupar los puestos destinados a las “paisanas”, trabajadoras agroganaderas locales que venden frutas, hortalizas, legumbres, quesos y huevos desde el “terruño” directamente al consumidor. En 1941 Joaquín Vaquero Palacios trazó el mercado pensando en la convivencia de estos puntos ocupados por productores de las cercanías o vendedores ambulantes y otros estables.

Después de conocer a las “paisanas” deberías dedicar tiempo a pasearte por las naves cubiertas para disfrutar de los más de 150 puestos fijos. Encontrarás un buen número de productos difíciles de encontrar fuera de Galicia, y deleitarte en los puestos que anuncian chourizo de porco celta, queixo de vaca “O Camiño de Gozo”, tenreira galega (Indicación Xeográfica Protexida), semente de grelos, noces de Chantanda, mexillóns de O Grove, unto caseiro, patacas do país, androllas...

No te dejes engañar por sus pétreos muros. Bajo esa armadura se esconde un mercado moderno y con servicios, como la posibilidad de hacer el pedido por teléfono o internet, eligiendo tú mismo los puestos desde la Web o a través del “Personal Shopper” que hace por ti la selección, dispone además de consigna para dejar los bártulos y un lugar donde envasar tus compras al vacío. Con todas estas comodidades podrás sentirte como la mismísima Carmen Lomana con fragancia de “Ô de Butelo”...  
 
El ecléctico Mercado de Abastos de Santiago
   
Espacio reservado para las "paisanas"
 
Sabor a románico en sus naves cubiertas
   
Rúa Ameás, s/n
15704 Santiago de Compostela

jueves, 9 de octubre de 2014

Bar El Tequeño (A Coruña)

El tequeño es un rollo de masa frito relleno de queso. Es una de las tapas más conocidas de A Coruña. El desaparecido Bar La Viña comenzó a ofrecerlo a sus clientes hace más de veinticinco años, poco a poco otros establecimientos coruñeses incorporaron la tapa a su carta y en la actualidad es tan popular que incluso hay montada una franquicia de “tequeñerías” en la ciudad que los ofrece con inusitados rellenos como el de chorizo, chocolate o “hot dog”.

Para muchos vecinos el tequeño es tan coruñés como los miraderos de la Avenida de la Marina, la indomable María Pita y atropellar peatones con su vehículo. Para ser justos hay que reconocer que se trata de un plato importado desde la lejana Venezuela por los propietarios del Bar La Viña. La historia apunta a que el tequeño fue concebido hace casi un siglo en Los Teques, de ahí su nombre, ciudad situada a sólo 36 kilómetros bolivarianos de Caracas. La fama de este producto se extiende ahora por todo el país y Colombia.

Hoy los herederos del Bar La Viña continúan elaborándolos en un nuevo bar que adopta el nombre de su tapa estrella y me dije: qué mejor lugar para probarlos en A Coruña. Se sirven recién hechos, mejor espera un minuto antes de “hincarle el diente” porque aunque el exterior esté templado el relleno de queso fundido es jodida lava volcánica... El resultado es correcto y el precio ajustado para una tapa, sólo cambiaría el queso empleado, suave tipo “mezcla” por un San Simón da Costa porque creo que el resultado ganaría en sabor y personalidad.

 Precio del tequeño: 1,50 euros
  
 Fachada de Bar El Tequeño en los soportales de María Pita

Foto de 2026
  
Plaza de María Pita, 21
15001 A Coruña

jueves, 11 de septiembre de 2014

Bar La Tita (Santiago de Compostela)

No lo neguemos más tiempo, hay dos Españas: partidarios de la tortilla de patatas con o sin cebolla. ¡Y ésta es de las nuestras, con cebolla, camaradas! La tortilla de patatas es el principal reclamo de La Tita y por lo que habitualmente hay que esperar mesa. Salen de la cocina a la misma velocidad que los regidores del Concello... La ración es vistosa y generosa. El resto de la carta no es muy diferente de otras tabernas de la ciudad: cortar, calentar y servir, además de postres industriales, pero si tienes la oportunidad no te pierdas su tortilla de patatas, una tapa que se está haciendo un nombre en la ciudad del apóstol.

¡Salud!

 Cartel de Bar La Tita en el centro de Santiago de Compostela

 ¡Patatas, huevos frescos o muerte! Abajo la huevina...
    
Tarjeta de Bar La Tita
 
Bar La Tita
Rua Nova, 46
15705 Santiago de Compostela