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lunes, 12 de septiembre de 2016

Mercado O Calvario (Vigo)

Muchos barrios populares nacieron en nuestras ciudades el pasado siglo a rebufo de la industrialización. Hoy la economía productiva ha sido felizmente superada y nuestros concejales de urbanismo pueden acceder a su tres por ciento inaugurando museos de arte contemporáneo vacíos en lugar de esas antiestéticas fábricas que empleaban con contratos estables a media ciudad. Cuando visito una ciudad intento conocer uno de aquellos barrios industriales porque a pesar de no aparecer en las guías de viaje creo que no conoces una ciudad hasta no visitar al menos uno. Es fácil encontrarlos, se esconden bajo una o varias de estas definiciones: barrios bajos, obreros, humildes, pobres, periféricos...
 
Aplíquese cualquiera de las definiciones anteriores al barrio vigués que nos ocupa salvo el de “barrio bajo”. O Calvario es una animada barriada multicultural con treinta mil habitantes situado al oeste del centro de Vigo. Para llegar a él desde La Alameda subo por las calles Colón y Urzaiz. A mitad de la ascensión la falta de oxígeno me hace confundir la Plaza de la Estación con el primer campamento base del Annapurna. Tras hacer cima y recibir asistencia pregunto a un vecino si O Calvario hace referencia a la cuesta para llegar hasta allí pero éste se pone grave y asegura que el nombre “podría tener su origen en un calvario con tres cruces que había en lo que hoy es el barrio”, para mí que esas cruces debieron pertenecer a otros tantos montañeros que perecieron en el intento.
 
O Calvario tiene mercado y se parece mucho a él: modesto, dinámico y familiar. Fue proyectado en los años veinte por el vigués Jacobo Esténs, autor de las Casas de Manuel Bárcena Franco o del Hospital Nicolás Peña. En 1994 el Ayuntamiento cede su explotación a los comerciantes que constituidos en asociación sin ánimo de lucro toman como primer objetivo una renovación del mercado que no todos los comerciantes quisieron sufragar provocando la salida de algunos de ellos. La obra se inicia en 1995 y dura cuatro meses: electricidad, agua, montacargas, nuevas vitrinas expositoras refrigeradas, las actuales bancadas de pescado de acero que sustituyeron a las de ladrillo, un bar ahora desaparecido y el súper fueron algunas de sus reformas y novedades.
 
El Mercado O Calvario está dividido en dos plantas en las que podemos encontrar puestos con carne, chacina, queso, bacalao, fruta, verdura, etc., básicamente de todo, con una oferta dirigida y adaptada a los vecinos del barrio; de martes a sábado por las mañanas en las bancadas centrales de la planta baja las “pescantinas” ofrecen además de alegre tipismo pescados y mariscos de la ría de Vigo. Hazme caso, si aterrizas en Vigo con “Ryanair” sustituye el equipaje de mano con ropa, artículos de higiene y otras sucias imposiciones acomodaticias burguesas por una práctica nevera portátil con hielo y regresa a casa con mejillones de la ría. Eso sí, comprueba bien las medidas de la maleta no vayan las azafatas irlandesas a darse un festín a tu costa…

 Fachada de Mercado O Calvario

 
Bancadas de las "pescantinas" por la tarde

 
Especies autóctonas de la ría de Vigo 
 
Rúa Urzaiz, 183
36205 Vigo

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Bar San Amaro (Vigo)

Fue el británico Charles Chaplin quien dijo que la vida, aún trabajando mucho, sólo daba para ser bueno en una cosa. Yo también soy de la opinión de que la especialización es el primer paso hacia la excelencia y sino miren la familia Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada, expertos en fraudes piramidales y con pardillos siempre dispuestos a invertir en Rumasa, Nueva Rumasa o Rumasa 3.0... En Vigo hay una familia dedicada a una misma actividad desde hace cuarenta años pero que, a diferencia de los anteriores, tienen clientes siempre satisfechos. Los Campos Ferreira preparan tortillas de patatas en la zona de Churruca desde la década de los setenta en la que recibieron en traspaso el bar. En marzo de 2015 se trasladaron del viejo local (que urgía de una reforma integral) a otro en la misma calle un poco más abajo. El nuevo establecimiento que ocupa en la actualidad el Bar San Amaro no tiene el aire sesentero del original pero está totalmente actualizado (todo es nuevo desde el salón hasta la cocina) y decorado con acierto. Sencillo y sin pretensiones conserva esa agradable atmósfera de casa de comidas familiar. Si hay suerte con el negocio tienen local para otros cuarenta años...

La matriarca, Carmen, lleva todo este tiempo elaborando tortillas de patatas. Ni ella sabe cuantas hace cada día. El secreto, aparte de su experiencia, es la calidad de los ingredientes y que su elaboración se hace en el momento. Se sirve entera y cuajada al gusto del cliente. Le ayudan dos hijas, María Carmen y Ana Isabel, criadas al abrigo de los fogones. La carta es pequeña como debe ser en toda buena tasca: tortilla de patatas, lacón cocido, jamón asado, chorizo frito, queso tetilla, pimientos de Padrón, ensalada, filete de ternera y huevos fritos. No sucumben a la moda de las tapas (que llegaron tarde a Galicia pero con fuerza) porque como ellos afirman: “vendemos barato pero no da para regalar”. Su salón es un compendio del barrio donde se asienta en el que se mezclan oficinas, comercios, bares de copas y trapicheo: ricos y pobres, jóvenes y pensionistas, parejas y familias, empleados y “desocupados”... Entres sus clientes también vigueses que trabajan en Madrid y que de regreso sacuden la “morriña” con sus tortillas de patatas (como madrileño puedo entenderlo) y sus huevos fritos, que también tienen seguidores. Ni rastro de turistas.

Un consejo: pide un bocata (el de lacón 2,25 euros), baja al puerto y sube a un ferry por la ría de Vigo.

¡Pasaralo caralludamente!

 Tortilla de patatas por 8 euros

 Veteranos parroquianos del bar San Amaro

 En Vigo su tortilla es una institución

Bar San Amaro
Rúa Rogelio Abalde, 7 
36201 Vigo