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jueves, 19 de noviembre de 2020

Rosquillas Cristaleiro (Gondomar)

 Déjame entrar (IV)

No soy amigo de las ferias populares pero menos aún de comer en ellas. Un trauma no resuelto de cuando siendo joven colaboraba todos los veranos en una caseta de comidas en un distrito madrileño. Lo hacía en el turno diurno porque yo era uno de los pocos valientes que se ofrecían para trabajar a pleno sol. Una vez montada la caseta la noche anterior, la primera mañana había que recibir el material y el género. El orden de entrega era el contrario que establece cualquier norma de seguridad alimentaria: a primerísima hora los alimentos frescos, hacia el mediodía las neveras y al final de la tarde el Ayuntamiento enganchaba la luz. Para cuando comenzaban a enfriar las neveras, en su interior las salchichas habían tenido tiempo para elegir portavoz. El resultado de estas atrocidades es que en aquellas casetas de comidas había más posibilidades de premio que en la del “perrito piloto”. Para nuestra fortuna los síntomas de gastroenteritis agudas eran encubiertos por los excesos con el alcohol y la creencia popular de que en estos eventos se sirve garrafón (un mito urbano, por supuesto).

Recientemente una amiga me informó de que en ferias, verbenas y otras celebraciones de Galicia se venden unas rosquillas típicas llamadas Cristaleiro y que ahora podía adquirirlas online. Para salvar mi recelo a los artículos que se ofrecen en este tipo de celebraciones me aseguró que, a diferencia de las que sirven en la mayor parte de la capital por San Isidro, las gallegas son artesanas, especiales y únicas. Unas grandes desconocidas fuera de Galicia ya que hasta ahora sólo era posible comprarlas en fiestas, en el obrador donde las elaboran o en un puesto del mercado de Travesas. Ha tenido que llegar la nueva normalidad para que por pura supervivencia este dulce centenario, que los más viejos del lugar recuerdan en tenderetes asidos en alambres, haya dado el salto online. Desde este anómalo verano se pueden comprar en toda España y por lo que me cuentan estudian incluso la posibilidad de saltar a Europa. Aprovecho la coyuntura para hacer un pedido de un producto que en condiciones normales nunca hubiera llegado a mis manos.

El paquete me llegó por Correos y sin gastos de envío por superar el pedido la cantidad de nueve euros. En el interior encontré los tres productos que en estos momento ofertan para este servicio: las rosquillas blancas (las de siempre, también conocidas por las del “desayuno” o “para mojar en vino tinto”) están cubiertas por un baño de azúcar, anís y agua, son secas y poco dulces, muy del gusto castellano, con ese puntito a anís que me recuerda a los dulces que de pequeño compraban mis padres en nuestras salidas domingueras a Chinchón; las rosquillas de hojaldre (con un baño de azúcar, miel y agua) son extremadamente jugosas y las favoritas de los paladares más golosos, muy parecidas a los hojaldres de Astorga que compraba de niño cuando hacíamos parada en la maragatería camino al pueblo y finalmente, los trocitos de hojaldre, que vienen a ser como los recortes de masa de las anteriores, perfectas para añadir al tazón del café.

Cualquiera de las tres opciones permite saborear las fiestas gallegas sin salir de casa. La próxima vez buscaré a ver si consigo acompañarlo de una buena queimada.

Rosquillas y trocitos de hojaldre
 
Una de las blancas
 
Mi pedido de rosquillas

Pedidos Rosquillas Cristaleiro
Rúa Párroco Carlos Fernández, 2
36380 Gondomar (Pontevedra)

viernes, 18 de agosto de 2017

Mercado de Abastos (Pontevedra)

Se va a reformar el Mercado de Abastos de Pontevedra. Me echo a temblar cuando oigo que un Ayuntamiento quiere regenerar sus mercados. Tras las iniciales promesas y buenas palabras de los políticos en ocasiones se esconden planes de demolición de la actividad en toda regla. Todavía recuerdo la expulsión de los tenderos del Mercado de San Miguel para convertirlo en un establecimiento donde finolis y hipster comen ostras y esferificaciones a costa de que los vecinos tengan que ir a comprar el jamón cocido al Opencor más cercano.

Madrid repitió operación con el de San Antón para disfrute de la “gentry”, el turisteo y esa falsa clase media que se siente tan bien bajo el letrero “gourmet”. Si no prosiguieron con otros fue porque la crisis cortó el grifo (no hay mal que por bien no venga). Hoy los vecinos de esos barrios carecen de mercado tradicional salvo que alguna abuela consiga estirar la pensión y haya logrado sustituir la carne picada del carnicero de confianza por bandejas de buey de Kobe.

¡Calla, ho, diez euros por una lata de fabes!

En proceso de renovación se encuentra el Mercado de Abastos de Pontevedra. Levantado en 1948 sustituyó al anterior mercado cubierto de finales del XIX. Es obra de Emilio Quiroga Losada, hermano de Manuel, el insigne violinista pontevedrés famoso en medio mundo. Este arquitecto municipal es autor de otras obras en la ciudad como la Caja de Ahorros Provincial o el edificio Baltasar.

La idea del Ayuntamiento es bajar los puestos de frutas y verduras a la planta de la calle donde se encuentran los de pescado, carne y flores para ocupar la planta alta con puestos de comercio de cercanía, ecológicos y una zona para “picoteo”. No está previsto un “Gadis” ni un “gastromercado” pero ¡quién puede fiarse de un político! Estaremos atentos para que no nos den "gato por liebre"…


Exterior del Mercado de Abastos pontevedrés

Uno de los puestos obligado a desplazarse

Los lunes paran las pescaderías

Mercado de Abastos
Calle La Sierra, 5
36002 Pontevedra

jueves, 1 de octubre de 2015

Panadería Abelleira (Pontevedra)

No soy muy amigo de los ambientadores en el hogar. Actualmente se pueden encontrar en el mercado decenas de fragancias, algunas como las de toda la vida y algunas más osadas como, por ejemplo, a mojito, chicle de fresa, tierra mojada u ositos de gominola, que en general me parecen tan artificiales como su composición. En EE UU, que van a la cabeza de todo lo que sea suplantar la realidad por sucedáneo y pagar por ello, una empresa ha patentado la fragancia a guante de béisbol usado, lo que vendría a ser la versión yanqui del efluvio a calcetín de futbolista usado en España. Para mí las fragancias perfectas son aquellas que desprende una buena cocina: un guiso en la lumbre, las especias, el café y por encima de todos ellos el pan recién hecho. Algún fabricante lo ha intentado reproducir pero hay cosas que ni el más moderno laboratorio logrará reproducir jamás.

Recientemente, en la Praza da Pedreira un irresistible aroma a pan recién horneado (del de verdad, sin bencenos) me transportó hasta un obrador. Imposible resistirse a tan tentador aroma y no asomar la nariz por la puerta y preguntarle al panadero de qué año era el obrador y dónde tenían la tienda: 1880 y a la vuelta de la esquina. Y el destino era un paraíso de bizcochos, bicas, tartas de almendras y por supuesto pan en múltiples variedades: estilo gramado o Viena, de centeno o soja, en barra o “bollita”… todos elaborados en horno de leña con lastre de piedra. Aunque la visión del pan resultaba tan lujuriosa como su aroma yo me decidí por una “rosca” (roscón de reyes) que elaboran todo el año y se vende circular o trenzada. Fue mi delicioso desayuno una semana y el último día estaba tan fresco como el primero, la “prueba del nueve” de que era artesano. Haz la misma prueba con uno de esos del Granier que pasadas 24 horas no vale ni para comida de “gochos”.

Una grata sorpresa para mis sentidos.

Rosca con forma trenzada
 
Obrador, antes también tienda y casa familiar
 
Nueva tienda de Panadería Abelleira
 
Panadería Abelleira

Hornos:

Calle Pedreira, 8
Calle Arcos de San Bartolomé, 21
36002 Pontevedra 

Despacho:

Calle Sarmiento, 23
36002 Pontevedra

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Actualización 19/02/2026

Este comercio centenario cerró sus puertas en enero de 2023.