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martes, 7 de julio de 2026

Las horchatas alcazareñas

ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa (LXIV)

Mi primera noticia sobre la horchata de Alcázar de San Juan fue a través de una compañera de trabajo nacida en esa localidad. Ella aseguraba que de niña en su pueblo, tomaba horchata. Defendía, además, que para barquillos los de su pueblo y que Miguel de Cervantes era alcazareño. A un joven al que Telemadrid enseñaba que el oficio de barquillero era genuino de Madrid y el autor de “El Quijote” natural de Alcalá de Henares la imagen de Alonso de Quijano mojando barquillos en un vaso de horchata resultaba inverosímil, así que no di mucho crédito a su testimonio. Este recelo no fue superado hasta mi primera visita el verano pasado a Alcázar de San Juan: un día completo recorriendo un bonito pueblo manchego entre referencias a Miguel de Cervantes, barquillos y horchatas, tal y como describió mi compañera.

Esta historia comienza en Cantabria, cuna de barquilleros, de gran tradición en Toranzo, Vega del Pas y Ontaneda. En la actualidad esta septentrional región sigue siendo barquillera, tanto a nivel artesano como industrial, exporta barquillos a todo el mundo y cuenta hasta con un museo temático en Santillana del Mar. El barquillero cántabro recorría el país ofreciendo su producto en invierno, y si congeniaba con un pueblo o una de sus mozas, fijaba en él su residencia como hicieron muchos jijonencos con las turronerías. Uno de esos barquilleros, de nombre Eloy López, llegó en 1875 a Alcázar de San Juan, pero no fue hasta 1928 cuando sus nietos se afincaron definitivamente en el pueblo. Con el paso de las generaciones el negocio de barquillos se amplió con helados primero y luego horchata y en el proceso el carrito dejó paso al kiosco y finalmente a las tiendas.

Son dos tiendas las herederas de esta tradición y ambas ofrecen horchata. En la Heladería María Luisa, próxima a la estación del tren, inicio la ruta con un desayuno compuesto por horchata y bollería de la casa. En el interior se encuentra un panel cerámico que nos recuerda que además de barquillos ofrecen las famosas tortas de Alcázar. En el mostrador pedí unos barquillos y con honestidad me advirtieron que eran los últimos de la temporada y que estaban próximos a caducar. “En mi casa el dulce no caduca nunca” contesto. Y a fe mía que estos barquillos tampoco lo hicieron. 

Panel cerámico con la historia del negocio
  
Primera horchata alcazareña

La siguiente parada es en El rincón de Eloy en la céntrica Plaza de España, frente a la escultura de Don Quijote y Sancho Panza. Es esta una heladería de toda la vida que ofrece elaboraciones clásicas como las copas “Surf”, “Formentera” o “Bruselas”, acompañadas por supuesto de su correspondiente barquillo. En su interior se pueden encontrar parroquianos de toda la vida y una horchata muy granizada como apostillan gusta en el pueblo. También elaboran barquillos pero no los logré comprar porque durante el verano detienen su producción.  

Cartel con fotos antiguas de la casa
 
Segunda horchata alcazareña

Regreso a Madrid con un con un delicioso barquillo en la mano y la duda de si por aquí estará el lugar dónde vio la luz Miguel de Cervantes.

La ruta:

Heladería María Luisa
Av. Álvarez Guerra, 3
13600 Alcázar de San Juan (Ciudad Real)

Plaza España, 11
13600 Alcázar de San Juan (Ciudad Real)


Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

domingo, 31 de diciembre de 2017

Mercado de Abastos (Ciudad Real)

Dicen que Ciudad Real no es ciudad  ni es real. Pero si por eso fuera tampoco se libraría del juego de palabras su rival Puertollano. Ciudad Real pertenece a ese grupo de ciudades de las que casi nadie sabría nombrar una sola atracción. No hay nada de malo en ello porque en ese desconocimiento radica su fuerte. Hoy Ciudad Real está libre de molestos grupos de turistas, sobrevive el pequeño comercio y puedes irte de tapas por dos duros, todo un lujo en estos tiempos de masificación y gentrificación donde todo es igual, está abarrotado y además es caro.

El Mercado de Abastos de Ciudad Real es una joya del racionalismo de la Segunda República. Uno de sus impulsores fue el alcalde José Maestro San José (1931-4). Para su desgracia, el consejo de guerra que mandó ejecutarlo en el año 36 no resultó muy sensible a la grandes mejoras que este hombre llevó a la ciudad durante su mandato. Mejor suerte corrió el alcalde que inauguró en la misma ciudad cuatro décadas después el que posiblemente sea el Ayuntamiento más feo de Europa. Si se fusilara por criterios estéticos y atentados al urbanismo no habría habido balas suficientes en este país para tanto despropósito y dinero público mal invertido.

El Mercado de Abastos de Ciudad Real se levantó en 1934 bajo la dirección del arquitecto José Arias Rodríguez-Barba, que más tarde sería presidente del Colegio de Arquitectos de Ciudad Real y que trabajó buena parte de su vida en una ciudad a la que legó importantes obras como la Casa de Socorro, la Cámara de la Propiedad Urbana o la Casa de la Radio, obra esta última que cuenta con una fachada con líneas, formas y colores muy similares a los del mercado que nos ocupa.

Entro en el mercado, recorro su planta con forma de herradura con una treintena de puestos con productos de la toda la provincia como las berenjenas de Almagro, la carne de caza de Los Montes de Toledo, las nueces de La Poblachuela, el mostillo (ese gran desconocido) y por supuesto, los aceites de oliva, vinos y quesos de la tierra. Me siento en uno de sus bancos para descansar las bolsas de mis compras, observar al resto de compradores y contagiarme de ese inimitable ambiente que todavía se puede encontrar en aquellas ciudades que conservan su autenticidad.

 No podía faltar el queso manchego

 Interior del mercado

Fachada del Mercado de Abastos de Ciudad Real

Mercado de Abastos
Calle Postas, 8
13001 Ciudad Real

lunes, 11 de mayo de 2015

Helados Morán (Ciudad Real)


Hay dos cosas que gustan a todos los niños: los helados y los juguetes. La infancia de muchos ciudadrealeños está ligada a la Heladería Morán que durante muchos años ofreció ambos productos, los primeros en verano y los segundos en Navidades. La razón de esta extraña diversificación era que la vecina provincia de Alicante era tierra de heladeros y jugueteros y de estos dos sectores vivían muchas familias. Hoy tanto heladerías como jugueterías han sido sustituidos por tiendas de chinos que ofrecen helados industriales acompañando como “topping” las piezas sueltas de los juguetes retirados de la venta tras la última inspección de Consumo.

Helados Morán lleva tres generaciones dulcificando el severo verano en Ciudad Real, en concreto desde 1926. Sus responsables aseguran que su horchata artesana es la única que se sirve en la ciudad. La elaboran durante todo el año, incluso en invierno. Además de horchata cuentan con otras bebidas refrescantes: blanco y negro, leche merengada o batidos y por supuesto helados… Ofrecen una gran variedad y todos los años ofertan un nuevo sabor, este año la novedad es el de mango, pero los más demandados son los de siempre: mantecado, turrón y chocolate.

Horchata grande por 2,30 euros

Interior de Helados Morán

En los soportales de la Plaza Mayor de Ciudad Real

Helados Morán
Plaza Mayor, 21
13001 Ciudad Real  


Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

lunes, 20 de abril de 2015

Cafés Barrenengoa (Ciudad Real)

“Rato, ratero, igual que tu padre e igual que tu abuelo...” coreaba el otro día un grupo de preferentistas en la calle. No está mal el ripio. En España la transmisión del oficio de padres a hijos es una tradición, no sólo entre rateros sino también en las profesiones honorables. La lista de sagas familiares en nuestro país es interminable, quién no conoce a los Flores, Gutiérrez-Caba, Prats, Isbert o Carmona. Nuestro comercio no se escapa a esta tradición, en todas las ciudades perviven establecimientos que han pasado por varias generaciones.

En Ciudad Real el más destacado es Barrenengoa. Esta familia lleva cinco generaciones dedicada al café desde que el vizcaíno Dámaso de Barrenengoa abrió en 1856 una fábrica de chocolates, cafés, tés y caramelos en la ciudad. El negocio ha pasado desde entonces sin interrupción de padres a hijos. Su secreto para sobrevivir es la cuidada selección de la materia prima, el tueste diario de manera artesana y la atención personalizada en su tienda de la Plaza Mayor, que mantiene aún elementos decorativos del siglo XIX.

Está situada bajo un soportal de la plaza, si no la encuentras sólo sigue el aroma a café...

 Interior centenario de Barrenengoa

 Un comercio tradicional en la Plaza Mayor de Ciudad Real

 
Tarjeta de Cafés Barrenengoa

Cafés Barrenengoa
Plaza Mayor, 21
13001 Ciudad Real

viernes, 27 de marzo de 2015

Bar Acuario (Ciudad Real)

Recientemente un grupo de investigadores afirmaron poder haber encontrado algunos fragmentos que podrían corresponder a Miguel de Cervantes en el madrileño convento de las Trinitarias. El estudio que ha costado 114000 euros a las arcas municipales está asentado en “probabilidades” y “coincidencias”, a la vista de las evidencias científicas aportadas más le hubiera valido al Consistorio haber contratado al Grupo Hepta que por un precio mucho más razonable quizá hubiera conseguido una psicofonía audible.

Huyendo del revuelo propagandístico decidí coger en Atocha el primer tren que saliera de Madrid, el burlón destino quiso llevarme a la manchega Ciudad Real, que resultó ser un parque temático dedicado al autor y los personajes de Don Quijote de la Mancha, a la que se le dedica un museo, varias esculturas y hasta un carrillón con jota manchega incluida, tras el cual decidí irme de bares para ahogar mis penas en mosto antes de colgarme de un molino de viento...

Me gustó el Bar Acuario, en la Plaza Mayor. Reformado y ampliado hace un par de años lleva dos décadas obsequiando una tapa con la consumición. Te ofrecen minibaguettes, guitarras, hamburguesitas, patatas alioli y sus archiconocidos huevos duros con bechamel rebozados, que están riquísimos. Me quedo con su guitarra acuario, dos rebanadas de pan “emborrachado” en clara de huevo y luego tostado con relleno de magreta, mayonesa y tortilla sin yema, me apunto la idea para hacerlo en casa... 

 El huevo cocido rebozado de Bar Acuario

Mosto y guitarra acuario por dos euros
 
Interior remozado de Bar Acuario

Bar Acuario
Plaza Mayor, 11
13001 Ciudad Real