martes, 20 de octubre de 2015

Taberna Breogán (Madrid)

Martín de los Heros es la calle más cinéfila de Madrid. En sus números bajos y en apenas unos metros localizas dos cines de versión original (Golem y Renoir), una librería especializada en cine (Ocho y Medio) y sobre el pavimento, como si de un castizo paseo de la fama se tratara, encontramos estrellas de actores y directores españoles. Alrededor de esta oferta para amantes del séptimo arte se ubican algunos establecimientos para tomar algo a la salida del cine. Entre todos ninguno tan popular como el popular Café de las Estrellas donde encontrarás dos grupos de clientes bien diferenciados:  los que a pie de barra elogian la excelente fotografía del último pestiño del iraní Majid Majidi y, por otro lado, aquellos que lograron pillar mesa porque salieron de la sala de cine pasadas las primeras dos horas de proyección.

En este ambiente monotemático pasa desapercibida la Taberna Breogán. Me animé a entrar por los positivos comentarios en Internet sobre su tortilla en "El Mundo" (otra cagada del diario y van...). A primera vista ninguna referencia al mundo del cine: una tasca descuidada más. Al entrar es cuando descubres que ninguna tiene tantas referencias cinematográficas como la Taberna Breogán. La comida amontonada en la barra en inverosímil equilibrio tiene una brutal semejanza con la barrera de contención que construyen los espartanos en “300” a base de persas fileteados (ahí adquiere sentido la frase de Leónidas “¡Hoy cenamos en el infierno!”); sus baños son humedales de loza desgastada, azulejos desprendidos y olor nauseabundo tan aterradores como el de “Saw” (aunque tú no aguantarías tanto tiempo encerrado en éstos); y la acartonada e infinitamente utilizada servilleta roja de papel de la cesta del pan podría ser un claro homenaje al forro de la capa de Belá Lugosi (la misma con la que fue enterrado).

¿La tortilla? Quedó en el plato. Por todo lo expuesto confío en que el único consumidor interesado en ella sea un inspector de Sanidad.

Taberna Breogán 
 
Tortilla de la Taberna Breogán
 
 Baño de la película "Saw"

Taberna Breogán
Calle Martín de los Heros, 5
28008 Madrid

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Actualización 26/10/2016

THE END. Cerrado

viernes, 16 de octubre de 2015

Kiosco Amalia (Almería)


Muchas mujeres prefieren a los “tipos duros” a pesar de que las autoridades sanitarias advierten que perjudican seriamente la salud. Ninguno de ellos pide una horchata en la barra de un bar. Cuando descubrí comentarios en Internet asegurando que el más duro entre los duros, el mismísimo ClintEastwood, durante sus rodajes almerienses de los sesenta (en los que interpretaba a pistoleros con aspecto de comer melocotones sin escupir el hueso) frecuentaba un kiosco con granizados y horchatas, me pregunté si sería verdad y si tan aguerrido ejemplar habría probado este refresco valenciano. De ser así era una buena oportunidad para añadir una bebida no alcohólica a la lista de brebajes cinematográficos solo aptas para machos alfa como el Champagne cocktail, el Moloko Plus y por supuesto, el archiconocido Martini con vodka (agitado, no mezclado).

Situado en su actual ubicación desde 1917 la historia del Kiosco Amalia se remonta a un cuarto de siglo antes. Muy popular entre los almerienses este centenario local ofrece helados, granizados y horchatas además de especialidades alcohólicas como americanos, jabegas y quemaíllos. Acudo caracterizado para la ocasión con sombrero, poncho y puro al estilo spaghetti western y ya en la barra pido una horchata…. ¡doble! Aquí la elaboran con chufa de Alboraya pero para mi gusto es demasiado dulzona. El amable propietario, que afirma conocer el mito sobre Clint Eastwood y su kiosco, me asegura que por desgracia no es cierta y que ese honor es probable que sí lo tuvieran otros establecimientos con más caché en la época como el antiguo local del cercano Rincón de Juan Pedro, parada habitual de la gente del cine en aquellos años dorados. Al conocer la noticia casi se me caen las pistolas… afortunadamente las había comprado con el resto de la indumentaria en un chino.

 "Vaquero, tengo limonada recién hecha..."
  
Un vaso de horchata en Almería
  
Kiosco Amalia
   
Plaza Manuel Pérez García
04003 Almería

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa  
 

jueves, 15 de octubre de 2015

Restaurante San Ignacio (Pamplona/Iruña)

En Pamplona encontramos un buen número de restaurantes ubicados en un primer piso y a los que se accede por un portal común (como Amóstegui, Sarasate…). En Madrid salvo algunas casas regionales  conozco pocos casos  con esa curiosa ubicación. Hay distintas versiones sobre la causa de esta inusual concentración de fogones de altos vuelos: que antaño el alquiler de una vivienda fuera menor, que las plantas bajas se reservaran a comercios con escaparate, que hubiera permisividad por parte del Ayuntamiento… Yo creo que era sólo una cuestión de orden: si un cliente pasado de vinos se ponía pesadito con el Riau-riau se le serenaba advirtiéndole que aún estaba a tiempo de abandonar el local por su propio pie… o a través de la ventana.

El Restaurante San Ignacio tiene las miras aún más altas porque no está en una primera plana sino en una segunda. Nuntxi Moreno, una de sus dueñas me apunta que es el único de la ciudad en tan elevada situación y que sólo conoció otro ubicado así: la donostiarra Casa Nicolasa en el barrio de la Bretxa, ya cerrado por jubilación desde 2010. La razón de esta situación es que, en origen, era una fonda. Me dice Nuntxi que antaño ocupaba también la planta tercera y que servía comidas a sus huéspedes. Con el paso de los años el comedor fue ganando terreno a las habitaciones hasta que en 1992 pasó a ser sólo restaurante.

En la distribución y decoración del restaurante no quedan restos de la vieja fonda pero el sabor, sencillez y calidad de sus platos te transportarán a los viejos comedores de estos establecimientos (tantas veces retratados en las viejas novelas de posguerra) que ofrecían a sus huéspedes cocina casera. Si vas justito de dinero su menú entre semana ofrece tentadoras opciones con productos de la tierra como pochas de Navarra con piparras, pimientos del piquillo fritos en sartén (los mejores que he probado), higaditos y lechezuelas de cordero etc., por 22 euros, IVA no incluido (que manía la de no incluirlo en el precio final). El menú incluye pan, bebida y postre (te recomiendo su ligerísima tarta de queso casera).

Además si te pega fuerte el vino puedes bajar las dos plantas en ascensor…

 
Ubicado en una segunda planta

 
Comedor de Restaurante San Ignacio

Pochas de Navarra 
Avenida San Ignacio, 4, 2º Piso
31002 Pamplona/Iruña

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Actualización 19/02/2026

CERRADO. Esta vivienda ya no es restaurante ¿Será un apartamento turístico?

jueves, 1 de octubre de 2015

Panadería Abelleira (Pontevedra)

No soy muy amigo de los ambientadores en el hogar. Actualmente se pueden encontrar en el mercado decenas de fragancias, algunas como las de toda la vida y algunas más osadas como, por ejemplo, a mojito, chicle de fresa, tierra mojada u ositos de gominola, que en general me parecen tan artificiales como su composición. En EE UU, que van a la cabeza de todo lo que sea suplantar la realidad por sucedáneo y pagar por ello, una empresa ha patentado la fragancia a guante de béisbol usado, lo que vendría a ser la versión yanqui del efluvio a calcetín de futbolista usado en España. Para mí las fragancias perfectas son aquellas que desprende una buena cocina: un guiso en la lumbre, las especias, el café y por encima de todos ellos el pan recién hecho. Algún fabricante lo ha intentado reproducir pero hay cosas que ni el más moderno laboratorio logrará reproducir jamás.

Recientemente, en la Praza da Pedreira un irresistible aroma a pan recién horneado (del de verdad, sin bencenos) me transportó hasta un obrador. Imposible resistirse a tan tentador aroma y no asomar la nariz por la puerta y preguntarle al panadero de qué año era el obrador y dónde tenían la tienda: 1880 y a la vuelta de la esquina. Y el destino era un paraíso de bizcochos, bicas, tartas de almendras y por supuesto pan en múltiples variedades: estilo gramado o Viena, de centeno o soja, en barra o “bollita”… todos elaborados en horno de leña con lastre de piedra. Aunque la visión del pan resultaba tan lujuriosa como su aroma yo me decidí por una “rosca” (roscón de reyes) que elaboran todo el año y se vende circular o trenzada. Fue mi delicioso desayuno una semana y el último día estaba tan fresco como el primero, la “prueba del nueve” de que era artesano. Haz la misma prueba con uno de esos del Granier que pasadas 24 horas no vale ni para comida de “gochos”.

Una grata sorpresa para mis sentidos.

Rosca con forma trenzada
 
Obrador, antes también tienda y casa familiar
 
Nueva tienda de Panadería Abelleira
 
Panadería Abelleira

Hornos:

Calle Pedreira, 8
Calle Arcos de San Bartolomé, 21
36002 Pontevedra 

Despacho:

Calle Sarmiento, 23
36002 Pontevedra

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Actualización 19/02/2026

Este comercio centenario cerró sus puertas en enero de 2023.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Bar San Amaro (Vigo)

Fue el británico Charles Chaplin quien dijo que la vida, aún trabajando mucho, sólo daba para ser bueno en una cosa. Yo también soy de la opinión de que la especialización es el primer paso hacia la excelencia y sino miren la familia Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada, expertos en fraudes piramidales y con pardillos siempre dispuestos a invertir en Rumasa, Nueva Rumasa o Rumasa 3.0... En Vigo hay una familia dedicada a una misma actividad desde hace cuarenta años pero que, a diferencia de los anteriores, tienen clientes siempre satisfechos. Los Campos Ferreira preparan tortillas de patatas en la zona de Churruca desde la década de los setenta en la que recibieron en traspaso el bar. En marzo de 2015 se trasladaron del viejo local (que urgía de una reforma integral) a otro en la misma calle un poco más abajo. El nuevo establecimiento que ocupa en la actualidad el Bar San Amaro no tiene el aire sesentero del original pero está totalmente actualizado (todo es nuevo desde el salón hasta la cocina) y decorado con acierto. Sencillo y sin pretensiones conserva esa agradable atmósfera de casa de comidas familiar. Si hay suerte con el negocio tienen local para otros cuarenta años...

La matriarca, Carmen, lleva todo este tiempo elaborando tortillas de patatas. Ni ella sabe cuantas hace cada día. El secreto, aparte de su experiencia, es la calidad de los ingredientes y que su elaboración se hace en el momento. Se sirve entera y cuajada al gusto del cliente. Le ayudan dos hijas, María Carmen y Ana Isabel, criadas al abrigo de los fogones. La carta es pequeña como debe ser en toda buena tasca: tortilla de patatas, lacón cocido, jamón asado, chorizo frito, queso tetilla, pimientos de Padrón, ensalada, filete de ternera y huevos fritos. No sucumben a la moda de las tapas (que llegaron tarde a Galicia pero con fuerza) porque como ellos afirman: “vendemos barato pero no da para regalar”. Su salón es un compendio del barrio donde se asienta en el que se mezclan oficinas, comercios, bares de copas y trapicheo: ricos y pobres, jóvenes y pensionistas, parejas y familias, empleados y “desocupados”... Entres sus clientes también vigueses que trabajan en Madrid y que de regreso sacuden la “morriña” con sus tortillas de patatas (como madrileño puedo entenderlo) y sus huevos fritos, que también tienen seguidores. Ni rastro de turistas.

Un consejo: pide un bocata (el de lacón 2,25 euros), baja al puerto y sube a un ferry por la ría de Vigo.

¡Pasaralo caralludamente!

 Tortilla de patatas por 8 euros

 Veteranos parroquianos del bar San Amaro

 En Vigo su tortilla es una institución

Bar San Amaro
Rúa Rogelio Abalde, 7 
36201 Vigo

martes, 15 de septiembre de 2015

Heladería El Valenciano (León)


Este verano me propuse tomar un vaso de horchata en Castilla y León. Después de buscar sin éxito en Salamanca y Segovia decidí ir a tiro fijo a León. Conozco en esta ciudad dos heladerías donde elaboran horchata artesana, fresca y natural. Una es el la Heladería El Valenciano de la que hablaremos hoy y la otra el “Albany”. Podría pensarse que en la ciudad natal de San Genarín (ese borracho y pendenciero paisano muerto por el primer camión de limpiezas de la ciudad y al que se le atribuyen insólitos milagros) no habría lugar para una bebida no alcohólica pero por lo que me comentan en estas heladerías la horchata tiene su público (aunque se niegan a desvelar la identidad de sus clientes por salvaguardar su derecho al honor).

La historia de la heladería El Valenciano es la de su fundador. Albino lleva más de media vida relacionado con León pero en realidad es natural de la vecina Ourense. Su historia como heladero comienza cuando sus padres lo envían a la heladería de su tío en la ciudad de Lugo para aprender el oficio. Más tarde en Alicante completa su formación entrando en contacto con el grupo inicial de heladeros que montarán lo que hoy es la archiconocida Helados Alacant. Albino es uno de los socios más veteranos de los más de trescientos con los que cuenta hoy la empresa en la que para formar parte todos ellos deben cumplir la condición de ser heladeros.

Su primer local lo abre siendo muy joven en Astorga: El Dos de Mayo. Alrededor de los sesenta abre en León la primera heladería de El Valenciano, en la plaza de Guzmán el Bueno, donde hoy hay un local de prensa y a la que muchos en León ya no recordarán. Lo que a muchos leoneses aún les sonará es el desaparecido despacho en la Gran Vía de San Marcos (hoy ocupado por Confitería Santa Cecilia). La actual heladería y obrador de la plaza Santo Domingo que todos conocen es posterior y está ubicada donde antaño se situaba la antigua Pastelería Polo. Desde verano de 2013 tienen otro despacho en el Burgo Nuevo.

 Un vaso de horchata en León

 Interior de Heladería El Valenciano

El Valenciano en Plaza de Santo Domingo

Confitería-Heladería El Valenciano 
Plaza de Santo Domingo, s/n
24001 León

Rincón del Valenciano
Calle del Burgo Nuevo, 6
24001 León 

Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa  


lunes, 14 de septiembre de 2015

Mercado Central (Zaragoza)

La situación próxima y equidistante de Zaragoza entre las ciudades de Madrid y Barcelona suele atraer turismo pero del considerado de paso. Por eso de la capital aragonesa no conocemos mucho más allá de la Basílica del Pilar y la Aljafería, y menos aún sabemos de la rica y diversa gastronomía aragonesa. Si no te has dejado los dientes con los adoquines del Pilar deberías probar el ternasco de Aragón, el jamón curado de Teruel, la miel de Fuendejalón, el aceite Bajo Aragón, el queso del Pirineo, el tomate rosa de Barbastro y otros productos maños de primera categoría.

El mejor lugar para encontrarlos es su monumental mercado. Obra del arquitecto turiasonense (¡de Tarazona, coñe!) Félix Navarro. El edificio de estilo ecléctico construido en piedra, ladrillo y hierro fue inaugurado en el verano de 1903. Durante el franquismo casi desaparece bajo la piqueta por el dichoso afán especulativo pero comerciantes y vecinos se echaron a la calle en una lucha de varios años que concluyó con la declaración del edificio como Monumento Histórico Nacional en 1978 y Bien de Interés Cultural en 1982. Para mí es con mucho el monumento más sugestivo de Zaragoza sin desmerecer de otros tantos que jalonan la capital aragonesa.

En su amplio interior puedes encontrar más de un centenar de puestos que tienen casi de todo. Si logras levantar la vista de entre tantas buenas viandas deberías fijar tu mirada en los centenarios cartelones cerámicos que decoran las galerías y que representan todos los productos que han estado presentes en el mercado desde su origen: angulas, perdices, terneros, racimos de uva, ciruelas, olivas negras… incluidas dos palomas que si se retiran tampoco pasa nada, y es que si fuera por mí las representaciones de estas ratas con alas (que nada bueno traen) desaparecerían hasta de las iglesias.


 Fachada del monumental Mercado Central de Zaragoza

Mercado un animado sábado por la mañana

Cartelón cerámico en el interior

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Actualización 02/09/2019

El edificio histórico está en obras. Ha sido sustituido por uno provisional. 

Mercado Central de Zaragoza
Plaza Lanuza, s/n
50003 Zaragoza

lunes, 31 de agosto de 2015

Los helados de Diego Verdú (Oviedo)

La confitería Diego Verdú Monerris es toda una institución en Oviedo. Sus turrones y dulces navideños pueblan las mesas de media ciudad y las fantasías hiperglucémicas de varias generaciones. Pero en verano, como otros turroneros insignes que pueblan nuestra geografía, se visten de heladería y nos deleitan con un surtido de deliciosos sabores para refrescar la llevadera canícula de la capital asturiana. En comparación con otras heladerías no cuentan con un número muy elevado de opciones y sus sabores pueden definirse como tradicionales, pero en su favor está una centenaria tradición de buen hacer y la absoluta fidelidad de su clientela. Además de su tienda de la calle Cimadevilla cuentan también con un quiosco en el Parque de San Francisco. Cualquiera de ellas es visita obligada para todo el que pase en verano por la preciosa Oviedo.

El helado más tradicional de Verdú es el de nata aunque el de tuti-fruti es realmente delicioso y refrescante. Pero por encima de todos los helados hay que destacar el de turrón de Jijona. He catado muchos helados de turrón, debilidad confesa de esta irredenta adicta al dulce, pero sin duda el de de Diego Verdú Monerris no es solo el mejor helado de turrón es EL HELADO DE TURRÓN. Su perfecta textura cremosa solo se ve interrumpida por unos generosos trozos de auténtico turrón de Jijona igualito que el que despachan al peso en el mostrador de al lado. La mejor forma de aunar en un cucurucho lo mejor del verano y lo único bueno de las Navidades.

Más adelante le dedicaremos otra entrada a sus especialidades navideñas.

 Quiosco de helados de Diego Verdú en calle Uria

 Tienda de Diego Verdú en calle Cimadevilla

 Su delicioso helado de turrón

Dos establecimientos: 

Tienda
Calle Cimadevilla, 7
33003 Oviedo

Quiosco de helados
Calle Uria, a la altura del Campo de San Francisco
33003 Oviedo

jueves, 27 de agosto de 2015

Casa Enriqueta (Madrid)

Dicen que un partido del Atleti pone a prueba hasta al corazón más resistente. Por lo sufridores que son sus aficionados no parecen muy preocupados por su salud cardiovascular. Entre todos ellos destaca el atrevido grupo que en la previa del partido visita esta freiduría cercana al Calderón. Este establecimiento ofrece las castizas gallinejas, entresijos, chicharrones, zarajos, botones, mollejas y chorrillos que puedes acompañar con una ensalada si acudes escoltado por tu dietista. Si sobreviviste al descenso del equipo a Segunda acompaña la asadurilla con las patatas de la casa fritas en su propio sebo… créeme, tú corazón podrá con eso y mucho más.

Esta freiduría de entresijos y gallinejas lleva abierta en la calle General Ricardos desde 1953 cuando la abuela Enriqueta (de la que se conserva un retrato en el interior) decidió fijar allí el negocio familiar. La historia de esta saga de “gallinejeros” (término que empleaba Benito Pérez Galdós para referirse a los vendedores de estas especialidades) comienza incluso antes de esa fecha con un puesto de freidurías en la vecina Pirámides en 1909. Con la actual son ya cinco generaciones embutiendo vísceras de exquisito meollo de cordero. Su agradable terraza es un pequeño oasis en la obstruida (en horas punta y días de partido) arteria “carabanchelera”.

Deseamos que esta freiduría esté entre nosotros al menos otras cinco generaciones (el equivalente para el Atlético a dos finales de la Champions League).

 Terraza de Casa Enriqueta

 Dorados y crujientes chicharrones (recortes de entresijo)

 Tarjeta de Casa Enriqueta

Casa Enriqueta
Calle del General Ricardos, 19
28019 Madrid

viernes, 14 de agosto de 2015

"Making of" de un vaso de horchata


La moderna pedagogía hace que a los niños hoy en día se les lleve a excursiones a granjas escuela o a visitar campamentos urbanos que los acerquen a los valores del reciclaje, la interculturalidad y el buen rollito. En mi época las cosas eran distintas. Las excursiones escolares solían ser a cementeras, salas de despiece y plantas de reciclaje industrial que hacían que en esas jornadas sin clases añorase incluso al implacable profesor de gimnasia que había llegado al colegio desde la RDA acusado de mala praxis por los padres de los alumnos. Obviamente, no guardo buen recuerdo de aquellas actividades. Las visitas a las plantas industriales se organizaban con la mejor intención para mostrarnos qué le esperaba a un niño de Villaverde si no continuaba con los estudios y ¡ya creo que surtía efecto! Al menos conmigo. Las inhalaciones de metales pesados por el humo de soldaduras, las altas temperaturas frente a hornos de vagoneta y la nunca aclarada desaparición de ese compañero de cuarto curso en la planta trituradora de madera fueron decisivas para descubrir que mi verdadera vocación era ser funcionario. Así que cuando Heladería Los Alpes se puso en contacto conmigo para invitarme a conocer el proceso de elaboración de la horchata en su obrador pensé que era una buena oportunidad para quitarme ese mal sabor de boca y que lo más peligroso que me podía pasar era caer por mi propia imprudencia en la cuba de la horchata cual Obélix talludito en la marmita de poción mágica.

El obrador de Heladería Los Alpes se encuentra desde hace una década en un local de cien metros cuadrados en el barrio madrileño de Alto Extremadura. Con anterioridad la producción se realizaba en el obrador de la heladería en el distrito de Moncloa, primero en su sótano y más tarde en planta calle a la vista de los clientes y de la que ya hablamos recientemente en este artículo. Guillermo hijo, tercera generación de una familia de heladeros me recibe en el obrador de la heladería a las once de la mañana. Me invita a entrar a la zona de trabajo pero antes hay que ponerse una mascarilla por higiene (pude comprobar que el obrador a pesar del trasiego del trabajo está limpio y ordenado). Lo primero que me muestra es la cámara de frío con una capacidad de 5000 litros de helado y con una temperatura constante de -33º. A continuación pasamos a la sala de producción donde se encuentra la maquinaria y el personal que elaboran los helados y la horchata.

Me muestra primero las máquinas donde se elaboran 800 litros de helado diarios. En ese momento preparan uno de crema catalana. Para este helado en concreto emplea huevos ecológicos extremeños (pequeños porque son los mejores). Todos los productos que usan para sus cremas son de primerísima calidad: nata irlandesa, yogurt artesano catalán, pistacho siciliano, avellanas del Piamonte, limón murciano, naranjas valencianas, aceite de oliva de la Sierra de Cazorla, etc. Por ejemplo, para el helado de fresa que en ese momento está en el proceso final de elaboración han usado fresas ecológicas y como colorante natural remolacha porque no usan ningún producto químico y todo es totalmente natural. Las frutas más perecederas las compra en fruterías del barrio, hoy ha encontrado buen plátano canario (con bananas no salen buenos helados). A los buenos productos que utilizan hay que añadir que no inyectan aire al helado, así si una tarrina de litro de helado industrial tiene un peso de neto de 475 gr. aproximadamente, aquí no baja de 750. Me da a probar ricos helados de varios sabores hechos en el obrador durante esa misma mañana: mantecado (una de las especialidades de la casa), el ya comentado de fresa y el de… ¡horchata!

Ya superado mi trauma infantil con las fábricas y los obradores y con el excitante sabor de la horchata en mis papilas gustativas llega el momento más esperado (y la causa de tantos sueños frescos y húmedos las noches previas a la cita) Guillermo me muestra el proceso por el que se convierte el néctar de chufa en auténtica horchata:

-Comenzamos, como no podía ser de otra manera, por la materia prima: la chufa. Heladería Los Alpes compra sacos de chufa con el sello de la D.O. Chufa de Valencia de la casa Panach (mítica horchatería de Alboraya y también cosecheros). Trabajar con chufa valenciana marca la diferencia. La chufa del sur de África muy introducida en el mercado español es más barata pero menos dulce que la valenciana por lo que precisa incorporar más azúcar durante el proceso de elaboración transformando el resultado final. Se puede apreciar la diferencia entre una chufa valenciana de otra africana con un simple corte longitudinal. Mientras la nuestra tiene en el interior un color tostado y un corazón más claro en el centro; la africana es pálida, uniforme y sin ninguna marca. No nos debería extrañar esta intromisión cuando las baldas de nuestros supermercados están inundadas de réplicas que tienen siempre como denominador común que son más baratas y no saben a nada: pimientos del Padrón que no son gallegos (Almería, Marruecos…), pimientos del piquillo de Lodosa que no son navarros (Extremadura, Perú…) y un largo etcétera.

Saco de chufas con D.O. Panach
 
-El siguiente paso es lavar y desinfectar las chufas. Primero se lavan con agua en arrastre para eliminar tierra y otras impurezas que acompañan a las chufas secas. A continuación pasan a un depósito con agua al que se le añade sal gorda (4,5 litros por cada 40 litros de agua) para eliminar las chufas deficientes (huecas o malas) que al resultar menos densas que el resto se delatarán al aparecer flotando en la superficie. Una vez eliminadas las chufas defectuosas se retira el agua y se aclara abundantemente con agua para eliminar los restos de salmuera. A continuación se pasa al desinfectado de la chufa añadiendo lejía alimentaria (6,5 litros por cada 40 litros de agua) durante una hora (el tiempo mínimo recomendable es de cuarenta minutos) para eliminar gérmenes y bacterias. Para terminar esta etapa se realizan continuos cambios de agua hasta que se eliminan los restos del germicida. Al finalizar este proceso de lavado y desinfectado se habrán gastado nada menos que 500 litros de agua para sólo 25 kilos de horchata. Como curiosidad subrayar que Guillermo me comenta que el secreto para que la horchata no se corte durante las tormentas de verano (no es una leyenda rural) es un buen lavado.

 Obrador donde se elabora la horchata
 
-A continuación hay que triturar y batir el producto. Las chufas ya lavadas y desinfectadas desfilan por el molino y de ahí directamente a la batidora. Durante todo el proceso se añade agua con manguera en el molino y en forma de ducha en el depósito de batido. En el caso de Madrid no es necesario que ésta sea destilada ni embotellada por la reconocida calidad del agua del Canal de Isabel II (en su día ya me comentaron el Horchatería Cullera la buena horchata que salía en Madrid gracias a su agua). Es importante que el añadido de agua sea poco a poco para que la chufa no quede aguada y saque perfectamente el sabor que contiene además del almidón (sustancia muy beneficiosa para nuestra salud). El resultado es una horchata con sabor y con todas sus propiedades.
 
Triturado de la chufa en el molino

La batidora en acción
 
-El jugo resultante del proceso de triturado y batido anterior que se encuentra en el depósito pasa por un grifo hasta un cubo al que se le incorpora en su parte superior un colador metálico con el objeto de filtrar los restos del tubérculo.

Filtrado con un simple colador
 
-Cuando se ha completado el batido se pasa a prensar el contenido del depósito de manera manual para aprovechar el jugo restante.

Restos de chufa para prensado manual
 
-Todo el jugo recogido en el cubo se pasa a una granizadora para enfriar el jugo resultante. Está maquina bate el producto a una temperatura entre 2 y 3 grados. En este momento es cuando se debe añadir azúcar. Es el fin del proceso de elaboración de la horchata en el que los iniciales 15 kg. de chufa se convierten 3 cubos (80 litros) de horchata natural lista para consumir. 

Granizadora trabajando a pleno rendimiento
 
Las dos tandas diarias de horchata que se producen de lunes a sábado entre marzo-abril (dependiendo del tiempo) y octubre son distribuidas a dos establecimientos de Heladería Los Alpes, uno en Madrid y otro en Torrelodones. Allí se conservan a una temperatura constante de 2º (entre -2º/-4º cuando es granizada) lista para consumir.

El resultado final tras un largo proceso
 
Mi agradecimiento a Guillermo por enseñarme su obrador, por sus magníficas explicaciones y por su generosidad. Que un adicto a la chufa como yo haya podido presenciar este proceso en directo no ha sido sólo un sueño ¡ha sido la rechufa!


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