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jueves, 22 de julio de 2021

Freiduría de Gallinejas Embajadores

Madrid, Madrid, MadRIP... (IX)

La Freiduría de Gallinejas de Embajadores era un parte de la ciudad y de mí. Todo aquel a quien consideraba mi amigo pasaba por el rito de iniciación de pasar por este local, tanto si era madrileño como forastero. Bien es verdad que alguno tuvo que hacerlo a empujones porque de entrada no le agradaba el potente olor a víscera frita. Una vez superada la puerta de doble hoja el primer reto era enseñar el mostrador con una variedad inimaginable de partes de tripas que en algunos casos amenazaban los propios estómagos de mis amigos, momento que yo disfrutaba con deleitado sadismo. El siguiente paso era entrar al salón, sentarnos en una de sus mesas de mármol con jaspeado gris repletas de una variopinta clientela intergeneracional y consultar la carta, advirtiendo a mis amistades que la ensalada era un acompañamiento y no una opción. Para ampliar las posibilidades de éxito sugería pedir al menos dos platos con formas, texturas e intensidades diferentes. El tiempo de espera lo empleaba en buscar pistas en el rostro de mi compañía que desvelasen si vivía el momento como otra de mis extravagancias o por el contrario como una gran aventura. Durante la degustación era el turno de las conclusiones: "si pierdes el olfato está hasta bueno", "me recuerda a las cortezas de cerdo" o "no lo me imaginaba tan sabroso" fueron algunas de las reacciones, perdonables al tratarse de neófitos de la gastronomía madrileña, y en algunas ocasiones acompañada de un "¿cuándo volvemos?" que me llenaba de satisfacción.

 

Había perdido la pista del negocio durante la pandemia, como al resto de restaurantes y casi a mis amigos. Fue una noticia de un foro de Lavapiés el que me informó de su cierre. Al día siguiente me acerqué para hacer una foto de su castiza fachada forrada de madera. Por suerte dentro estaba su dueño, Gabino Domingo, que me invitó a despedirme del interior y hacer mis últimas fotos al establecimiento. En estos tiempos de tanto emprendedores que invierten miles de euros en abrir una franquicia de hostelería en la que no les está permitido alterar ni la cantidad de azúcar del café fue un honor conversar con un empresario de verdad que creó un negocio a su imagen y semejanza. Un local personal, especial y único que, como rezaba un cartel del exterior, no tenía sucursales. La obsesión de un hombre que dignificó las gallinejas y los entresijos no solo ofreciendo el mejor producto y la mejor ejecución sino escribiendo un libro sobre el tema junto al periodista David Sanz o consiguiendo que la RAE cambiara la definición de gallineja vinculándola correctamente a las tripas del cordero y a la ciudad de Madrid. Un ejemplo de madrileñismo de corazón del que podrían aprender todos los que tienen a esta ciudad solo en la boca. Otra nueva muesca en la culata de las pérdidas de la identidad cultural de nuestra ciudad.


Fachada de la freiduría
 

Los libros de Gabino

   

Tarjeta
  
Freiduría de Gallinejas Embajadores
Calle Embajadores, 84
Barrio Acacias (Madrid)
28012 Madrid

lunes, 13 de marzo de 2017

Freiduría Fati (Mejorada del Campo)

Mejorada del Campo, situada en la Comunidad de Madrid, tiene dos personajes ilustres: un futbolista y un labrador. ¿Quién dirías que es el más conocido fuera del municipio? Pues ¡quién va a ser! el más mediático es, claro está, el agricultor Justo Gallego Martínez... (sin desmerecer al actual arquero del Betis). Justo es un hombre de fe que quiso ser monje pero que no pudo hacer los votos al ser expulsado del monasterio por estar enfermo. A pesar de ello su fe se mantuvo intacta lo que le llevó en 1961 a comenzar la construcción él solito de una catedral sobre un terreno de su propiedad usando para ello materiales reutilizados y todo ello a pesar de no contar con estudios, financiación, apoyo de la Iglesia Católica y alguna que otra menudencia como planos, documentación técnica o licencia de obra.

La catedral, que puede visitarse libremente, es un “collage” fastuoso y sorprendente. A sólo 25 km. de Madrid deja en mal lugar a La Almudena, la costosísima y espantosa catedral de la capital. Con el dinero pagado a Kiko Argüello para realizar las vidrieras de la catedral madrileña el bueno de Justo ya habría terminado la suya y añadido un aparcamiento robotizado subterráneo de tres plantas... Si haces memoria seguro que recuerdas al autor y su obra ya que fueron protagonistas en 2005 de un anuncio de una marca de refrescos. Actualmente Justo a sus noventa y un años continúa a pie de obra levantando su catedral acompañado sólo de un pequeño grupo de incondicionales.

Anuncio protagonizado por Justo

Tras visitar la catedral de Justo recomiendo almorzar en “Freiduría Fati”. En esta freiduría de entresijos y gallinejas puedes degustar, aparte de estos productos tan castizos, torreznos, zarajos y cuellos. Si eres de esos neuróticos que antes de comer consultas en Internet cuánto acortará tu vida tu próximo condumio te recuerdo que acabas de visitar sin casco una construcción que no tiene permiso de obra así que no seas ahora tiquismiquis con un excesivo consumo de fritos… El local, decorado con maquetas de edificios homenajea la vocación constructiva de los mejoreños más allá de las catedrales. Al frente del negocio Fátima y Juan, dos personajes entrañables, mantienen viva desde 1986 la tradición de la freiduría madrileña.

Producto limpio y con buena fritura

Fachada de Freiduría Fati
  
La falta de prefijo convierte esta tarjeta en un documento histórico
  
Freiduría Fati
Calle Francisco de Goya, 16
28840 Mejorada del Campo 

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Actualización 16/02/2026

Otra freiduría de gallinejas y entresijos cerrada, si no nos mata el colesterol lo hacen los disgustos...

jueves, 27 de agosto de 2015

Casa Enriqueta (Madrid)

Dicen que un partido del Atleti pone a prueba hasta al corazón más resistente. Por lo sufridores que son sus aficionados no parecen muy preocupados por su salud cardiovascular. Entre todos ellos destaca el atrevido grupo que en la previa del partido visita esta freiduría cercana al Calderón. Este establecimiento ofrece las castizas gallinejas, entresijos, chicharrones, zarajos, botones, mollejas y chorrillos que puedes acompañar con una ensalada si acudes escoltado por tu dietista. Si sobreviviste al descenso del equipo a Segunda acompaña la asadurilla con las patatas de la casa fritas en su propio sebo… créeme, tú corazón podrá con eso y mucho más.

Esta freiduría de entresijos y gallinejas lleva abierta en la calle General Ricardos desde 1953 cuando la abuela Enriqueta (de la que se conserva un retrato en el interior) decidió fijar allí el negocio familiar. La historia de esta saga de “gallinejeros” (término que empleaba Benito Pérez Galdós para referirse a los vendedores de estas especialidades) comienza incluso antes de esa fecha con un puesto de freidurías en la vecina Pirámides en 1909. Con la actual son ya cinco generaciones embutiendo vísceras de exquisito meollo de cordero. Su agradable terraza es un pequeño oasis en la obstruida (en horas punta y días de partido) arteria “carabanchelera”.

Deseamos que esta freiduría esté entre nosotros al menos otras cinco generaciones (el equivalente para el Atlético a dos finales de la Champions League).

 Terraza de Casa Enriqueta

 Dorados y crujientes chicharrones (recortes de entresijo)

 Tarjeta de Casa Enriqueta

Casa Enriqueta
Calle del General Ricardos, 19
28019 Madrid

jueves, 24 de abril de 2014

Freiduría La Antigua (Madrid)

Las freidurías de gallinejas y entresijos son tan madrileñas como los organilleros, la zarzuela y los fraudes piramidales, y sospecho que estos últimos son los únicos que no corren peligro de desaparecer… Por todo esto, cuando recorriendo el escarpado barrio de Tetuán me encontré esta nueva freiduría fue como estar frente a un "oopart" (objeto fuera de su tiempo). Antes de dar aviso a Iker Jiménez, este intrépido cronista gastronómico no pudo evitar la tentación de preguntar al propietario qué lleva a abrir un negocio tan poco convencional, y su respuesta fue: “Imagino que afición”. Debe ser cierto, porque recordaba de memoria la dirección de la mayoría de freidurías de este tipo soterradas bajo el empuje arrollador de la hamburguesa, el kebab y la pizza. En estos tiempos de empresarios perezosos que sólo abren franquicias bajo la promesa de inversiones seguras es una gran noticia que haya gente que apueste por recuperar un trozo de las entrañas de nuestra ciudad. 

 Ración mixta de entresijos y gallinejas en La Antigua

 Interior de La Antigua en el madrileño barrio de Tetuán

 
YO DECIDO tener barrigón o no...

Freiduría La Antigua
calle Pinos Alta, 30
28029 Madrid

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Actualización 25/02/2026

Cerrado.