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viernes, 2 de junio de 2017

Mercado Central (Salamanca)

En la salida este de la Plaza Mayor encontramos uno de los edificios más singulares de Salamanca: el del Mercado Central. Se inaugura en 1909 y es obra del arquitecto gaditano Joaquín de Vargas y Aguirre, autor también de la modernista y espectacular Casa Lis, con la que comparte materiales como el hierro, el cristal y el ladrillo aunque no estilo. Un ejercicio de funcionalidad y racionalidad que contrasta con la factura más clásica presente en la mayoría de los monumentos de la ciudad.

El mercado dispone de 54 puestos en los que la carne es la protagonista. Destacan por su crudeza los mostradores de lechazo, tostones y lechones pero mi mirada se dirige hacia los puestos de despojos. Cuatro casquerías en un pequeño mercado acreditan la gran afición de los salmantinos por los callos, lengua, mollejas, manos, pies, sesada y jetas. Productos presentes en la gastronomía local y que puedes disfrutar en la ciudad en forma de tapas y raciones.

Antes de que se prepare un escuadrón suicida de paracaidistas integrado por nutricionistas y/o veganos irredentos para convertir a los salmantinos a la dieta mediterránea a base de alfalfa orgánica ofrezco un dato que dará al traste con la operación: Salamanca es la provincia con mayor esperanza de vida de España. Alguna virtud tendrá su estilo de vida si viven más que los japoneses (ausencia de terremotos aparte). Así que parafraseando no recuerdo muy bien si a Oscar Wilde, Mahatma Gandhi o Mr. Wonderful: si algo funciona, no lo cambies.

 Mercado Central de Salamanca
  
 Uno de los accesos del mercado charro
  
¡Soplaré y soplaré y el mostrador derribaré!

Plaza del Mercado, s/n
37001 Salamanca

jueves, 27 de agosto de 2015

Casa Enriqueta (Madrid)

Dicen que un partido del Atleti pone a prueba hasta al corazón más resistente. Por lo sufridores que son sus aficionados no parecen muy preocupados por su salud cardiovascular. Entre todos ellos destaca el atrevido grupo que en la previa del partido visita esta freiduría cercana al Calderón. Este establecimiento ofrece las castizas gallinejas, entresijos, chicharrones, zarajos, botones, mollejas y chorrillos que puedes acompañar con una ensalada si acudes escoltado por tu dietista. Si sobreviviste al descenso del equipo a Segunda acompaña la asadurilla con las patatas de la casa fritas en su propio sebo… créeme, tú corazón podrá con eso y mucho más.

Esta freiduría de entresijos y gallinejas lleva abierta en la calle General Ricardos desde 1953 cuando la abuela Enriqueta (de la que se conserva un retrato en el interior) decidió fijar allí el negocio familiar. La historia de esta saga de “gallinejeros” (término que empleaba Benito Pérez Galdós para referirse a los vendedores de estas especialidades) comienza incluso antes de esa fecha con un puesto de freidurías en la vecina Pirámides en 1909. Con la actual son ya cinco generaciones embutiendo vísceras de exquisito meollo de cordero. Su agradable terraza es un pequeño oasis en la obstruida (en horas punta y días de partido) arteria “carabanchelera”.

Deseamos que esta freiduría esté entre nosotros al menos otras cinco generaciones (el equivalente para el Atlético a dos finales de la Champions League).

 Terraza de Casa Enriqueta

 Dorados y crujientes chicharrones (recortes de entresijo)

 Tarjeta de Casa Enriqueta

Casa Enriqueta
Calle del General Ricardos, 19
28019 Madrid