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martes, 25 de marzo de 2025

Confitería Cerería Donézar (Pamplona)


Por mucho que se planifique una excursión gastronómica siempre hay sorpresas, algunas muy agradables como esos productos que descubres típicos de la zona. En este apartado incluyo el mostillo en Ciudad Real, el alajú en Cuenca o los abisinios en Valladolid que desde su descubrimiento in situ nunca faltan en mi cesta. Por otro lado, están las viandas que no identificarías con un lugar en concreto como el chocolate en León (al que ya le dedicamos una completa cata amateur en este blog), los sándwiches en Bilbao o las tapas en Lugo.

En 2015 proyecté en Pamplona una ruta de la tortilla de patatas que fue un éxito total, no tanto en número de visitas, pero sí en ingesta de calorías y en satisfacción para mi paladar. Durante aquella experiencia inmersiva y como forma de endulzar mis jornadas elegí un local con notables referencias en internet por sus hojaldres con chocolate. Por desgracia era una masa vulgar rellena de una Nocilla muy alejada de lo que mi fino morro considera una buena pastelería. Para quitar el mal sabor de boca decidí entrar en una confitería de siempre y pedir la especialidad del local. Salí de allí con una caja de pastas de té y mientras daba cuenta de ellas observé bastante desconcertado que había más escaparates donde destacaba este producto. Sinceramente, nunca imaginé esta especial relación de esta ciudad con las pastitas pero imaginando a unos pamplonicas viendo un partido del Osasuna sorbiendo de una tacita con el dedo meñique se me ocurrió realizar una ruta de las pastas o “pasticas” de té.

Tras visitar varias pastelerías clásicas llegué a la conclusión de que las pastas de té de Pamplona estaban por encima de la media. Una de las que más me sorprendió fue la centenaria Donezar. Imaginad mi expresión de sorpresa cuando descubrí que este comercio cuyo origen se remonta a septiembre de 1853 vende dulces y velas al mismo tiempo. Al preguntar la causa de tal extraña combinación me comentaron que los oficios de confitero y cerero, hoy diferenciados, pertenecían antiguamente al mismo gremio. Un testimonio vivo esas confiterías-cererías de antaño es este centenario establecimiento.

Si el desbordamiento del Manzanares te impide visitar Pamplona para hacer una ruta de pastas “Donezar” puede enviártelas a tu domicilio. Mi experiencia es que si las pides el fin de semana el martes ya puedes esperar nervioso tras la puerta a que te llegue a casa el ansiado manjar. Además de sus deliciosas pastas de té quiero destacar dos productos del pedido: turrón royo tipo Artajona (en este caso de almendra, el tradicional de las navidades navarras) y lamparillas de cera de abejas (tan difíciles de encontrar hoy en día) por si necesitas algo además de dulce para iluminar tu vida.

Amor a primera vista
   
Pastas de té
   
Lote completo
   
Calle de la Zapatería, 41
31001 Pamplona (Navarra)

lunes, 11 de septiembre de 2017

Bar Río (Pamplona/Iruña)

Me gustan los locales que cuentan con marcadores en los que se contabilizan las unidades despachadas de su gran especialidad. En Madrid conozco varios: el de “Taberna Pedraza” recoge el tanteo de sus jugosas tortillas de Betanzos; el de la coctelería del “Gran Meliá Fénix” suma Dry Martinis; y el de “Kilómetros de pizza” pues… ya se lo pueden imaginar. Cuando descubrí un marcador en un bar del centro de Pamplona me pregunté qué demonios contabilizaría. Descarto que sea australianos empitonados en los “sanfermines” porque sólo dispone de seis dígitos. Entro en el bar dispuesto a sumar una nueva unidad al marcador sea de lo que sea.

Descubro que el producto merecedor de un contador es el frito de huevo. Se trata de la especialidad del “Bar Río”, medio huevo cocido rodeado de bechamel y tempura. La clave de su éxito es una bechamel cremosa, fina y ligera que tiene gran predicamento en Pamplona. Además del huevo este bar dispone de otros fritos como el de pimiento, jamón y queso, croqueta, calamar, gamba o el tigre. Pero el rey indiscutible es el de huevo del que se han vendido desde que comenzó a funcionar el contador en enero de 2015 más de cuatrocientas mil unidades.

El frito de huevo es muy pamplonés. Tiene su origen en la familia Barbarena. Uno de ellos, Joaquín Barbarena, fundó el “Bar Río” en 1963 y desde entonces ha vendido millones. El local original se vio afectado por el fin de la renta antigua al igual que otros comercios emblemáticos de la ciudad. Coincidiendo con el traslado al nuevo local en 2015 instalaron el citado contador. Al ritmo actual de fritos de huevo pronto deberán cambiarlo por otro de siete dígitos como el que tiene en el cabecero de su cama Julio Iglesias ¡Y lo sabes!

Frito de huevo

Detalle de la fachada

Parroquianos de Bar Río

Calle San Nicolás, 15
31001 Pamplona/Iruña

jueves, 1 de septiembre de 2016

La Turronería (Pamplona/Iruña)


La Plaza del Castillo es la “plaza mayor” de Pamplona. Es conocida por los más mayores como el “cuarto de estar” de la ciudad. La definición es perfecta para la plaza por ser un espacio de encuentro, paseo y reunión donde hacer vida tanto si es tu destino como si estás sólo de paso. Durante los Sanfermines la plaza, como por desgracia otros puntos de la ciudad, pasa a ser también “baño público”.
 
Fue en esta Plaza del Castillo donde Primitivo Rovira e Hijos abrieron “La Turronería” como despacho de turrón en 2002 pero la historia de esta familia es muy anterior y se remonta a una fábrica de Jijona en 1850, es decir, ya son seis generaciones elaborando turrones y dulces artesanos. Sus actuales propietarios son los hermanos Primitivo y Beatriz. Los dos nacieron, se criaron y estudiaron en Pamplona porque su madre, pamplonesa echó el lazo a un jijonenco y fue en la tierra de ella donde fijaron su residencia y abrieron la tienda pero trasladándose a la fabrica de Jijona para la campaña de turrón como manda la tradición y el consejo regulador de turrones... Al comienzo sólo abrían en temporada turronera pero desde hace siete años lo hacen todo el año, alternando helado en verano y turrón en invierno. Hace tres años abrieron una segunda tienda en la Plaza de la Cruz en el Segundo Ensanche.

“La Turronería”, además, dispone de obrador propio donde se elaboran buenos crepes, granizados y por supuesto horchata, producto que justifica la presencia de este establecimiento en nuestra sección chufera. La horchata la elaboran desde hace cuatro años con chufa con D.O. Alboraya y se produce sólo en temporada, desde mediados de marzo hasta aproximadamente finales de octubre. Primitivo me comenta que al principio no se vendía mucho pero que poco a poco se está haciendo un hueco en el paladar pamplonés y comienza a tener sus fieles porque la horchata cuando es natural si la pruebas engancha. Lo que habría que hacer es proponer a la autoridad sustituir el consumo masivo de alcohol que convierte a esta plaza en un orinal en determinadas fechas por la más saludable ingesta de jugo de chufa. A mí, personalmente, me parece un planazo sentarme en la animada Plaza del Castillo con una horchata de “La Turronería” viendo pasar a vecinos, turistas, toros o lo que se ponga por delante, que cuando se hacen las prácticas del CAP en Orcasitas ni un Miura hace temblar tu pajita.

La Turronería de la Plaza del Castillo
 
Horchata natural recién hecha
 
A San Fermín pedimos...¡hip!


Plaza del Castillo, esquina escaleras San Nicolás
31001 Pamplona/Iruña

Plaza de la Cruz, esquina Navarro Villoslada
31003 Pamplona/Iruña 


Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa

 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Liposucción a cuchillo


En el mundo de la estética existen diversas técnicas de liposucción: tumescente, seca, húmeda, ultrasónica, láser… En España hemos desarrollamos una nueva que consiste en retirar la antiestética grasa a cuchillo y que actualmente se encuentra en fase de ensayo clínico con animales. Es cierto que este método es más invasivo que el láser pero tiene como grandes ventajas su precio y su efectividad.

Los resultados en puercos son esperanzadores. El sujeto empleado (que se prestó voluntario antes de entrar en el Matadero de Pamplona) ha sido engordado y liposuccionado varias veces con éxito. En estos tiempos de bajonazo identitario es gratificante saber que un equipo multidisciplinar de ganaderos navarros y cuchilleros de Albacete trabajan juntos para hacer realidad el sueño patrio de comer como un cerdo sin parecer uno de ellos.


Calle de Amaya, 8
31002 Pamplona/Iruña

jueves, 15 de octubre de 2015

Restaurante San Ignacio (Pamplona/Iruña)

En Pamplona encontramos un buen número de restaurantes ubicados en un primer piso y a los que se accede por un portal común (como Amóstegui, Sarasate…). En Madrid salvo algunas casas regionales  conozco pocos casos  con esa curiosa ubicación. Hay distintas versiones sobre la causa de esta inusual concentración de fogones de altos vuelos: que antaño el alquiler de una vivienda fuera menor, que las plantas bajas se reservaran a comercios con escaparate, que hubiera permisividad por parte del Ayuntamiento… Yo creo que era sólo una cuestión de orden: si un cliente pasado de vinos se ponía pesadito con el Riau-riau se le serenaba advirtiéndole que aún estaba a tiempo de abandonar el local por su propio pie… o a través de la ventana.

El Restaurante San Ignacio tiene las miras aún más altas porque no está en una primera plana sino en una segunda. Nuntxi Moreno, una de sus dueñas me apunta que es el único de la ciudad en tan elevada situación y que sólo conoció otro ubicado así: la donostiarra Casa Nicolasa en el barrio de la Bretxa, ya cerrado por jubilación desde 2010. La razón de esta situación es que, en origen, era una fonda. Me dice Nuntxi que antaño ocupaba también la planta tercera y que servía comidas a sus huéspedes. Con el paso de los años el comedor fue ganando terreno a las habitaciones hasta que en 1992 pasó a ser sólo restaurante.

En la distribución y decoración del restaurante no quedan restos de la vieja fonda pero el sabor, sencillez y calidad de sus platos te transportarán a los viejos comedores de estos establecimientos (tantas veces retratados en las viejas novelas de posguerra) que ofrecían a sus huéspedes cocina casera. Si vas justito de dinero su menú entre semana ofrece tentadoras opciones con productos de la tierra como pochas de Navarra con piparras, pimientos del piquillo fritos en sartén (los mejores que he probado), higaditos y lechezuelas de cordero etc., por 22 euros, IVA no incluido (que manía la de no incluirlo en el precio final). El menú incluye pan, bebida y postre (te recomiendo su ligerísima tarta de queso casera).

Además si te pega fuerte el vino puedes bajar las dos plantas en ascensor…

 
Ubicado en una segunda planta

 
Comedor de Restaurante San Ignacio

Pochas de Navarra 
Avenida San Ignacio, 4, 2º Piso
31002 Pamplona/Iruña

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Actualización 19/02/2026

CERRADO. Esta vivienda ya no es restaurante ¿Será un apartamento turístico?