Iniciamos una nueva temporada horchatera… ¡por fin! Dejamos
atrás un invierno duro no sólo por la escasez de este manjar debido el
fresquito sino porque estos meses algunos gurús nos han bombardeado con las supuestas
propiedades dermatológicas de la chufa. Tiene un pase encontrarse chufas en
chocolates, patés, licores o aliños pero mi postura sobre desaprovechar tan
preciado y escaso producto en cosméticos parafraseando a un ilustre valenciano
es: “¡No, hija no!”. ¿Qué exagero? Piensa en la reacción de un gallego si
descubre que parte de la captura de centollos se emplea en fabricar crema
exfoliante o de uno de Santoña si supiera que las delicadas anchoas cantábricas
se usan como solución a las callosidades de los pies.
Nuestra primera parada de este año es Córdoba. Me traslado a
la ciudad del califato a pasar el día con unas amigas. Si mi información no es
incorrecta hay tres establecimientos que elaboran horchata de chufa de verdad:
Cremeria di Vaniglia, La Flor de Levante y Helados Porras. Al llegar lo primero
que hago es situar los hitos en el plano como si fuera el mismísimo general
MacArthur horas antes de ocupar Japón. Cuando me dispongo a iniciar la ruta
horchatera mis compañeras de viaje me intentan convencer para aprovechar parte
de la mañana en conocer la ciudad: la Mezquita, el Alcázar, la Sinagoga… esas
cosas. Con la tarde ya encima y sus billetes en mi mochila amenazo con dejarlas
en tierra si no tomamos al menos una horchata. ¡Si no, para qué salgo yo de
Madrid!
No había tiempo para visitar las tres heladerías así que nos decidimos
por Cremeria di Vaniglia. A pesar de la referencia italiana su propietario es
natural de la localidad alicantina de Ibi. Pregunto por qué ese nombre y me
contesta que la idea era fusionar sabores y recetas tradicionales ibenses con
las innovadoras apuestas italianas. La heladería abrió en abril de 2012 aunque
su historia se remonta al grupo La Ibense desde 1947. El obrador de Denia
elabora el 80 por ciento de sus productos. Además de horchata disponen de
helados con homenajes a sabores andaluces como el de tocino de cielo, el
pastelón montillano o el pionono. Con ese vaso de horchata recuperé mi carácter
bondadoso y mis amigas sus billetes de vuelta. Eso sí, la próxima vez viajo
solo o llevo la “Chufamix”.
Una horchata en Córdoba
Terraza y local de "Cremeria di Vaniglia"
Tan larga espera sin horchata provoca extrañas visiones...
Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa
Juan Abarca, el cantante de “Mamá Ladilla”, afirma que el
anglicismo “derby” suena tan rancio como cuando cuatro tíos llegan a un bar y
piden un “carajillo”, un “pacharán”, un “sol y sobra” y un “Dyc”... A mí, en
cambio, a partir de ahora “derby” me sabrá a bocata mañanero recién hecho. El
nombre de este bar no rinde homenaje a los encuentros deportivos entre equipos
vecinos sino a la ciudad inglesa con ese nombre. La misma en la que trabajó el
emigrante canario que abrió este local hace medio siglo. Por fortuna para todos
sus clientes el nombre de la ciudad es fácil de recordar, peor hubiera sido
haber emigrado al municipio de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch (palabrita
del niño Jesús que no te estoy engañando)
Este bar no está en “TripAdvisor” ni falta que le hace
porque todos los chicharreros que abren la ciudad lo conocen. Ofrece desayunos
a obreros, comerciantes y funcionarios desde las seis y media de la mañana
mientras que otros bares como el vecino “La Garriga” aún están cerrados. Si
eres turista es perfecto para el obligado madrugón previo a subir al Teide: el
bar del teleférico tiene precios más apropiados para la renta per capita
deIslandia que de Canarias así que no
seas “tolete” y carga tu mochila con las económicas viandas del “Derby”. Su
especialidad los bocatas de pan crujiente bien rellenos de tortilla: española,
verduras, espinacas o jamón y queso acompañados de jugo natural o café.
Si vas en plan tranquilo disfruta de su terraza mientras
despierta la ciudad.
Bocata de papas
Tarjeta de Bar Derby
Bar Derby Calle Pérez Galdós, 6 38002 Santa Cruz de Tenerife Almuerzo con sabor a mercado
Visitamos el Mercado de La Recova. El mercado referente
santacrucero se encuentra situado en un edificio de 1941. En otra ocasión nos
referiremos al edificio, su historia y por supuesto a las estupendas viandas
que podemos comprar en sus puestos pero en esta ocasión lo visitamos como
parada para nuestro almuerzo. No podemos abarcar todos los establecimientos en
un artículo así que seleccionamos unos pocos para que no acabes “abollao” como
dicen por aquí.
Al llegar al Mercado
de La Recova nos llama la atención los pequeños puestos exteriores de la Plaza
Poniente. En las inmediaciones de calle José Hernández Alfonso y la calle
Darías y Padrón tenemos una docena de bares donde poder comenzar nuestro
almuerzo. La tipología general de estos reducidos locales es la siguiente: una
pequeña cocina interior, y una barra y una terraza a pie de calle. Sus clientes
los mismos que acuden allí a hacer la compra.
Especialmente recomendable el establecimiento de “El Coral”
especializado en pescado: tollos, pescado frito, atún en salsa, pulpo guisado o
chocos a la plancha. Este puesto, abierto hace cinco años, ofrece productos del
mercado elaborados de manera sencilla, rápida y con precios imbatibles. Un buen
comienzo puede ser su ración de batatas con mojo rojo y refrigerio por sólo dos
euros.
Batatas con mojo rojo
Doblamos la calle de José Manuel Guimerá y entramos en la
pescadería. En esta sección puedes comprar el pescado o degustarlo en algunos
puestos acondicionados para ello. El pionero fue la "Pescadería Nicomedes" que
pertenece a una familia de gran tradición pescadera. El mercado se resistió a
aceptar esta novedad en 2011 pero tras regularlo dos años después los clientes
de esta pescadería se dividen entre los que compran producto fresco para llevar
y los que no pueden esperar para saborearlo allí mismo.
La idea surgió cuando el propietario visitó el madrileño
Mercado de San Miguel. Afortunadamente para La Recova y para los santacruceros
no ha seguido los pasos del aquel porque si no los minoristas tradicionales
hubieran sido expulsados de sus puestos y los vecinos de la zona tendrían que
ir a hacer la compra al súper de la esquina. Aquí puedes elegir mejillones,
almejas, gambas blancas… lo que más te guste: garantía de frescura garantizada
y precios que nada tienen que ver con el gentifricado y pijo Mercado de San
Miguel.
Barra de Pescadería Nicomedes
Acabamos con un postre. Nos decantamos por “Il Gelato del
Mercato”. El propietario originario del Lago de Como abrió esta heladería hace
cuatro años. Te sorprenderán sus helados cremosos elaborados con productos
naturales entre los que destaca la leche fresca entera de ganadería tinerfeña y
las frutas de los puestos del propio mercado. Sin conservantes ni colorantes.
Además de los sabores tradicionales los tenemos de frutas
tropicales como el de guanábano y otros más atrevidos como aceite de oliva
virgen extra con miel y laurel. Disfrútalo en la mesita del interior, en los
bancos de la plaza o mientras recorres los puestos de la planta alta. Desde
hace un año la heladería cuenta con un establecimiento hermano que montó un
amigo del dueño en Los Cristianos.
Helado en Il Gelato del Mercato
Después de estas tres sugerencias no dirás que dedicamos poco espacio a la “cocina de mercado”…
El Coral Puesto número 27 y 28 (Exterior Plaza Poniente) Pescadería Nicomedes Puesto número 8, 9 y 10 (Pescadería) Il Gelato del Mercato Puesto número 13 (Plaza Naciente)
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Actualización 10/07/2026
"El Coral" ha cerrado.
Cena en un guachinche
Un guachinche es un establecimiento en el que se degusta
cocina canaria y vino del país. No has estado en Tenerife si no entras en uno.
Para muchos el único que queda en la capital es "El Puntero". Situado en una
vieja casa del barrio de El Toscal abrió sus puertas como venta en 1953. El
nombre hace referencia al municipio marítimo de Punta Hidalgo de donde son originarios
los dueños.
El local que podría ser una casa familiar terrera con sólo
retirar el mobiliario es de un tipismo encantador. Tiene dos ambientes
diferenciados, una barra a la entrada y dentro un salón con ocho mesas al que
se llega a través del distribuidor con otras dos mesas y la cocina ¡A eso le
llamo yo cocinar a la vista! Decoración con pocas licencias en la que como en
cualquier buena tasca peninsular poco sobra y nada falta.
Especialidades procedentes de la mar: tollos, pulpo,
sardinas, chocos… y el pescado del día, que a diferencia de otros lugares, no
sube la cuenta. Tras tomar nota te presentarán tu elección antes de pasar por
cocina. Además del pescado recomiendo sus garbanzas y las papas arrugadas.
Postres caseros a elegir: mousse de chocolate, quesillo y unos huevos moles
estupendos. Y por supuesto el vino de la casa...
El mantel a cuadros no puede faltar en este blog
Interior de El Puntero
Bodegón El Puntero Calle San Clemente, 16 38003 Santa Cruz de Tenerife
Y así ponemos fin a nuestra experiencia gastronómica
chicharrera. Para que no se diga que no se puede comer de forma casera,
auténtica y económica en uno de los mayores destinos del turísticos del país.
“Angry Birds” es un videojuego finés que narra la historia
de unos pájaros de ceño fruncido que se defienden de un grupo de cerdos que
amenazan con comerse sus huevos. El éxito del producto ha sido tan grande que
sus personajes han dado el salto a la televisión y al cine tras ser descargado
en sus móviles por millones de personas a lo largo y ancho de este mundo. Ha
habido una presencia tan masiva de estos pájaros y cerdos que grupos
animalistas se han planteado hackear el videojuego para liberarlos de la
sobreexplotación humana.
En las inmediaciones de la madrileña plaza de Callao
encontré bajo la aparente apariencia de una ensaladilla rusa un nuevo espécimen
de “Angry Birds”. No subestimes el poder destructivo de este plato, en
esta zona de guiris sirven ensaladillas tan secas que servirían como arma
arrojadiza a la Intifada.
De hecho esta versión de “Angry Birds” es la más mortífera de
todas porque aunque no explote, se divida o lance proyectiles si lo dejas
madurar al sol y lo lanzas sobre los enemigos a buen seguro que, como mínimo,
pillan una buena salmonelosis.
Girona, entre otras curiosidades, tiene dos conocidas
esculturas de leones. La primera, situada en la Plaza de Sant Feliu es muy
popular entre los turistas porque cuenta la tradición que debes besar sus
posaderas si quieres volver a la ciudad. Aunque todo el mundo conoce a la
escultura como “El culo de la leona” algunos sostienen que bien podría
representar en realidad a un león macho o incluso un mono. Cuando esta polémica
llegue a los detractores de los derechos de los colectivos LGTB seguro que
pedirán al juez la retirada cautelar del escalón que da acceso a tan fieras
nalgas hasta que se resuelva su especie, sexo e identidad de género.
En esta plaza del mercado, también conocida como del león o
como aparece en el callejero, de Francesc Calvet i Rubalcaba, se encuentra el
mercado que nos ocupa. El Mercat del Lleó fue inaugurado en 1944. Fue
construido con mano de obra de represaliados y es obra de Juan Gordillo, que
sustituyó en el proyecto a Ricardo Giralt, depurado de sus cargos de arquitecto
municipal en Girona y Figueres tras la guerra. Desde entonces el mercado ha
sufrido varias mejoras.
Actualmente cuenta con 58 puestos repartidos en una planta
única de 1712 metros cuadrados. En ellos podrás encontrar algunos productos
característicos de la gastronomía de la provincia como las anchoas de La
Escala, la butifarra dulce, el aceite de oliva del Empordá o las famosas
manzanas de la provincia. En los alrededores se encuentran los puestos de
frutas y verduras del mercadillo de productores de las comarcas gerundenses.
Esta oferta se completa en la aledaña plaza de Salvador Espriu los jueves con
el mercadillo ecológico de la ciudad.
Después de visitarlo seguro que besas el “cul de la lleona” para volver
a Girona a por más provisiones.
Sobre los terrenos de las atarazanas o talleres navales
árabes se encuentra el principal mercado de Málaga. Inaugurado en 1879 es obra
del arquitecto cántabro Joaquín Rucoba, autor también de la Plaza de Toros de
La Malagueta y el Parque de Málaga. El majestuoso edificio en el que se empleó
hierro, cristal, piedra y mampostería integró la original portada nazarí del
siglo XIV (de haberse construido hoy su piedra hubiera servido para otro “cubo”
de Moneo). Gracias al buen saber de Rucoba hoy Málaga no sólo tiene un mercado
sino también un monumento.
Este mercado es uno de mis favoritos no sólo de Andalucía
sino de todo el país en dura pugna emocional con el bilbaíno Mercado de La
Ribera y el valenciano Mercado Central. Si algún lector sevillano sospecha que
sitúo tan arriba el mercado de los vecinos y rivales malagueños para conseguir
de éstos más “Me gusta” en Facebook lo niego tajantemente (pero dejo aquí un
enlace por si alguno se anima). Amigos sevillanos, para agradar a un malagueño
me hubiera valido con afirmar simplemente que el de las Atarazanas es mejor que
cualquier mercado sevillano… (cuánto juego dan en este país los piques vecinales)
Las tres naves de éste mercado tiene todo lo que uno pueda
desear: carnes, pescados, fiambre, frutas, hortalizas… Pero hay dos productos
que hacen de éste un lugar especial: los puestos de la almendra frita y de
aceitunas aloreñas, típicos de estas tierras. Recomiendo antes de iniciar el
recorrido por el mercado acudir a cualquiera de ellos y hacerse con un pequeño
surtido para que le acompañen en su ruta por este espléndido mercado que no
deben perderse si visitan la ciudad. Los puestos de frutos secos y de aceitunas
y encurtidos son de los más interesantes para el visitante foráneo por su
amplia variedad y su sugerente aspecto.
La almendra es
un producto por el que Málaga siente devoción. Está presente en sus
fogones desde tiempos inmemoriales. Los árabes impulsaron su consumo y en el
siglo XIX la plaga de filoxera que arrasó las viñas de la zona inclinó a muchos
agricultores a orientar sus explotaciones a este cultivo, lo que afianzó su
presencia en los fogones malagueños. Platos como el ajo blanco, el bienmesabe,
la sopa de almendra, la salsa malagueña o la chanfaina tienen entre sus
ingredientes el preciado fruto del que dependen aún hoy muchas familias. De
hecho, en el pueblo de Almogía se celebra cada año a principios de octubre una
fiesta en su honor.
Además de en la cocina la almendra también está presente en
la calle. No conoces Málaga si no pruebas un cartucho de almendra frita en un
puesto ambulante. Además de una sana alternativa a las “chuches” el almendrero
es una tradición y oficio que forma parte desde antiguo del paisaje urbano y
que la crisis a impulsado al incorporarse jóvenes en paro. Una receta sencilla
pero que aquí le tienen pillado el punto. La almendra malagueña así, frita y
salada, es cada vez más popular y ya se exporta fuera de nuestras fronteras y
entre sus clientes EEUU, que es el primer productor mundial de almendra.
En cuanto a las aceitunas en
Málaga hay mucha y buena pero entre todas las variedades disponibles no
deberías perderte la aloreña. Se cultiva en el sureste de la provincia y
dispone de “Denominación de Origen Protegida”. Se trata de una aceituna de mesa
obtenida del fruto del olivo de esa variedad. Su producción es totalmente
artesanal: recolectadas a mano por su fragilidad las aceitunas son partidas,
maceradas en salmuera mediante fermentación natural (no se emplea sosa
cáustica) y aliñadas con hinojo, ajo, tomillo y pimiento. Existen tres tipos:
verde fresca, tradicional y curada.
Ahora, con aceitunas en una mano y almendras en la otra, ya
puede iniciar tu visita por el mercado, disfrutar de sus productos, sus bien
cuidados puestos y el encanto de sus gentes.
Mejorada del Campo, situada en la Comunidad de Madrid, tiene
dos personajes ilustres: un futbolista y un labrador. ¿Quién dirías que es el
más conocido fuera del municipio? Pues ¡quién va a ser! el más mediático es,
claro está, el agricultor Justo Gallego Martínez... (sin desmerecer al actual arquero
del Betis). Justo es un hombre de fe que quiso ser monje pero que no pudo hacer
los votos al ser expulsado del monasterio por estar enfermo. A pesar de ello su
fe se mantuvo intacta lo que le llevó en 1961 a comenzar la construcción él
solito de una catedral sobre un terreno de su propiedad usando para ello
materiales reutilizados y todo ello a pesar de no contar con estudios,
financiación, apoyo de la Iglesia Católica y alguna que otra menudencia como
planos, documentación técnica o licencia de obra.
La catedral, que puede visitarse libremente, es un “collage”
fastuoso y sorprendente. A sólo 25 km. de Madrid deja en mal lugar a La
Almudena, la costosísima y espantosa catedral de la capital. Con el dinero
pagado a Kiko Argüello para realizar las vidrieras de la catedral madrileña el
bueno de Justo ya habría terminado la suya y añadido un aparcamiento robotizado
subterráneo de tres plantas... Si haces memoria seguro que recuerdas al autor y
su obra ya que fueron protagonistas en 2005 de un anuncio de una marca de
refrescos. Actualmente Justo a sus noventa y un años continúa a pie de obra
levantando su catedral acompañado sólo de un pequeño grupo de incondicionales.
Anuncio protagonizado por Justo
Tras visitar la catedral de Justo recomiendo almorzar en
“Freiduría Fati”. En esta freiduría de entresijos y gallinejas puedes degustar,
aparte de estos productos tan castizos, torreznos, zarajos y cuellos. Si eres
de esos neuróticos que antes de comer consultas en Internet cuánto acortará tu
vida tu próximo condumio te recuerdo que acabas de visitar sin casco una
construcción que no tiene permiso de obra así que no seas ahora tiquismiquis
con un excesivo consumo de fritos… El local, decorado con maquetas de edificios
homenajea la vocación constructiva de los mejoreños más allá de las catedrales.
Al frente del negocio Fátima y Juan, dos personajes entrañables, mantienen viva
desde 1986 la tradición de la freiduría madrileña.
Producto limpio y con buena fritura
Fachada de Freiduría Fati
La falta de prefijo convierte esta tarjeta en un documento histórico
Freiduría Fati
Calle Francisco de Goya, 16
28840 Mejorada del Campo
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Actualización 16/02/2026
Otra freiduría de gallinejas y entresijos cerrada, si no nos mata el colesterol lo hacen los disgustos...
La primera vez que salí del país y descubrí establecimientos
especializados en sopas, caldos y cremas caí en lo difícil que era encontrar
algo similar en España. Estos platos lo tienen todo para triunfar en estos
tiempos modernos: se sirven en un abrir y cerrar de ojos, sus llamativos
colores atrapan tu atención, existen combinaciones para todos los gustos y
presentan un precio más que competitivo. Por desgracia en nuestro país están
todavía lejos de desbancar a otras opciones también rápidas y económicas pero mucho menos
sanas. Cuando en mi visita a Gante descubrí Souplounge no pude
resistirme a entrar…
Oferta cuatro sopas cada día: guisantes, brócoli, zanahoria,
perifollo, pepino, calabacines, calabaza o achicoria son algunas de sus
opciones; el día que yo fui pude elegir entre tomate, champiñones, coliflor o
páprika. Elige tu sabor, el tamaño (mediano o grande) y el complemento
(crutones, albóndigas, verduritas o queso). Te servirán tu sopa en una bandeja
acompañada de dos bollitos de pan (blanco y negro), mantequilla y una pieza de
fruta. Ya sólo queda sentarte en su salón retro setentero y disfrutar de sus
riquísimas sopas. El precio tan sólo 5 o 6 euros dependiendo del tamaño de la
sopa.
Sólo una inevitable pega, toda la oferta está en neerlandés.
Recuerda que estás en la región Flamenca y aquí el francés te valdrá de bien
poco. Antes de entrar al establecimiento recomiendo consultar su Facebook y
tirar de traductor para descubrir las sopas del día. Si no lo haces cuando
averigües que la sopa de “komkommer” es de pepino los concursantes de Gran
Hermano habrán tenido tiempo para leer con fluidez “Crimen y Castigo”… Si crees
que el euskera es difícil te reto a intentar pedir unas cocochas en Flandes.
Disfruta de tu sopa y el tiempo ganado a la comida empléalo
en descubrir la ciudad que vio nacer al mismísimo Carlos V.
Los belgas no son para partirse la caja pero aún así tienen
grandes historietistas como Hergé, Peyo, Greg, Charlier, Morris o Hermann.
Bruselas, su capital, es una visita obligada si eres aficionado al cómic:
tiendas y librerías especializadas, murales callejeros de sus personajes más
conocidos y un gran museo que rinde homenaje a dibujantes y dibujados.
Si sólo dispones de 24 horas para estar Bruselas te propongo
una ruta sin salir del centro por tres de sus barrios más notables en los que
además de visitar sus monumentos clave podrás hacer un recorrido por el mundo
del cómic a través de sus estupendos murales y hacer alguna compra relacionada
con el tema. Para no acabar con tanto trasiego más hambriento que Carpanta
(personaje que no encontrarás en la mencionada ruta por razones obvias)
incluyo, como no podría ser de otra manera, tres sugerencias para llenar el
buche ("le gorge" que le dicen por ahí)
Para facilitar la ruta estos hitos con sus correspondientes fotos
aparecen localizados en el siguiente mapa.
Barrio Grand Place
El centro neurálgico de la ciudad y obligado punto de partida. Nos da la
bienvenida su magnífica Grand Place, descrita por Víctor Hugo como la plaza más
bonita del mundo (lo que demuestra que este eminente escritor no conocía
Salamanca). Muy cerca de ella las Galerías Reales de Saint Hubert y el icónico Manneken-Pis.
El mejor barrio para sacar la cámara pero también para formar parte sin saberlo
del álbum de viaje de los turistas japoneses. Alrededor de la Gran Place puedes
disfrutar de murales dedicados a Tintín, Tomás el Gafe o Broussaille.
Detalle del mural homenaje a Tintín
Para comenzar la ruta con buena energía recomiendo los
bocadillos de “Tonton Garby”. Parece una quesería pero es la bocadillería más
famosa de Bruselas. Más de sesenta quesos diferentes, deliciosos
acompañamientos, pan del bueno y por supuesto Garby, el alma del negocio, un
prodigio con treinta años de experiencia tras los mostradores que abrió hace
seis este negocio homónimo. Le apasiona su trabajo, tras doce horas haciendo
bocadillos atiende al último cliente con la misma sonrisa que al
primero.
Elige uno de la amplia carta que renueva constantemente o personalízalo
a tu gusto entre mil combinaciones. Garby te atenderá en español y tras verle
despachar con soltura a ciudadanos de diferentes países diría que puede hacerlo
en todas nuestras lenguas cooficiales, no oficiales y dialectos… Se tomará su
tiempo para preparártelo, cada cliente es importante y el bocadillo tiene que
ser perfecto. Un gran producto y una excelente atención son los secretos de
esta pequeña gran bocadillería.
Una de sus tres mesas
Bocadillos en Tonton Garby
Tonton Garby
Rue Duquesnoy, 6
1000 Bruselas
Barrio Les Marolles
El equivalente a los madrileños Lavapiés y El Rastro:
anticuarios, rastros y kebab en un ambiente multicultural a la vez que
tradicional. No es un área monumental sino más bien uno de esos lugares que
animan a callejear y que respira singularidad. No te dejes intimidar por
algunas malas pintas: es más inseguro dejar el abrigo en el ropero de nuestro
Congreso. Transitando por sus calles toparás con murales de Bill y Bolita,
Odilon Verjus o Blondin y Cirage.
Blondin, Cirage y un hambriento marsupilami
Frente al mural de Spirou, el botones que inspiró a Ibáñez
para crear la imagen de Sacarino, hallamos una opción para el almuerzo. “Croque
en Ville” oferta sándwiches y ensaladas hechos con cariño, esmero y buenas
materias primas. Entre tanto “fast food” es grato descubrir un lugar donde
advierten que no serán rápidos porque su prioridad es la calidad.
Mientras esperas puedes sentirte miembro de la realeza en un comedor
rococó decorado profusamente donde el retrato de los monarcas belgas Felipe y
Matilde preside la puerta del excusado. No seas malpensado, a mí me ha pasado
también, te vuelves loco colgando cosas en las paredes y cuando llegas al
retrato real a ver dónde lo colocas… Si eres más de pose campechana otra opción
es comer en su agradable terraza rodeado de la plebe.
Su comedor es el sueño de cualquier captotrofílico
Continuando el paralelismo anterior este barrio sería como Malasaña pero
sin dependientes hipsters de elaborados tatuajes y pobladas barbas. En los
renovados alrededores de las plazas de Ste-Catherine y St-Gery puedes
entrar a una bonita cafetería, probarte unos trapos sin etiquetado Inditex o
pedir pescado en una terraza en plan tranquilo. No finalices la ruta sin
visitar los murales de Lucky Luke, Néron o Caroline Baldwin.
El pistolero belga Lucky Luke tiene su mural
A la hora de la cena podrían entrar bien unos mejillones al
estilo belga o “moules-frites”. Si quieres probarlos y no dispones de
seguro médico de viaje evita los restaurantes atrapa turistas de
Grand Palace no sea que te toque uno pocho y acabes más perjudicado que Jean-Claude Van Damme en una “barra libre”.
Hasta ahora la ruta gastronómica ha sido muy económica así
que recomiendo rascar el bolsillo un poco y probarlos en “François”, un
restaurante de pescado situado en lo que fue un antiguo muelle y que comenzó su
andadura como freiduría en 1922. Aquí tienes garantía de frescura y buena
preparación.
Para acompañarlos nada mejor que patatas fritas. Probé éste
otro plato clásico belga en muchos locales y garantizo que las de “François” me
sorprendieron gratamente. Fritura perfecta, muy crujientes por fuera y tiernas
por dentro. Mejores que las del quiosco de “Maison Antoine”, un templo de
la patata frita bruselense. De esa manera te irás de la ciudad habiendo probado
al menos dos platos típicos belgas.