“Llamadme Ismael”. ¿Reconocen esta frase? Es el “En un lugar de la Mancha” de la literatura norteamericana y punto de partida de “Moby Dick”. Si su protagonista se sube a un barco porque nada le interesa de la tierra en mi caso aterrizo en Las Palmas de Gran Canaria atraído entre otras cosas por los emplazamientos donde filmó John Huston su no menos formidable adaptación cinematográfica. Uno de esos parajes es la Bahía de El Confital. Desde su solitaria playa mi imaginación recrea la escena de la salida de las barcas balleneras capitaneadas por Ahab para enfrentarse al formidable cetáceo. El fuerte oleaje hace que la experiencia sea aún más mágica. La imagen sólo se empaña si levanto la vista hacia Las Canteras donde gobierna un desordenado panorama urbano. En ese horizonte humano llama mi atención una pequeña estructura en La Puntilla que no distingo si pretende adentrarse en el mar o escapar de su furia. Como amenaza tormenta me dirijo a la ciudad buscando refugio con la idea también de resolver el misterio.
A medio camino comienza a diluviar. De la enigmática estructura emerge una borrosa figura humana en aparente lucha contra los elementos. A esa distancia podría confundirse con el mismísimo capitán cojo tendiendo las velas del Pequod. Al acercarme descubro que no es un ballenero sino un pequeño local habitado por un restaurante al filo del mar. El capitán es en realidad una camarera desplegando enormes toldos en arriesgado equilibrio para proteger a los clientes de la terraza del aguacero. El sitio es sobrio, el mobiliario de plástico, manteles de papel y la única concesión decorativa algunos elementos marineros. El instinto dice que acabo de hacer un descubrimiento. Cojo un “ticket” en la puerta, espero mi turno y al quedar una mesa libre la camarera me conduce al mostrador. El Restaurante Amigo Camilo es en realidad una pescadería con longorones, sardinas, rejos y todo lo que puedas desear salido del mar hace apenas unas horas. Elijo una “vieja”, papas arrugadas y leche asada. Todo delicioso y a precios populares. Por si fuera poco el trato tan familiar que parece que no hubiera salido de casa. Tanto me gustó la experiencia que repetí todos los días.
Habiendo sitios así en tierra firme no seré yo quien se embarque para perseguir un pescado de 60 toneladas.
Juan Abarca, el cantante de “Mamá Ladilla”, afirma que el
anglicismo “derby” suena tan rancio como cuando cuatro tíos llegan a un bar y
piden un “carajillo”, un “pacharán”, un “sol y sobra” y un “Dyc”... A mí, en
cambio, a partir de ahora “derby” me sabrá a bocata mañanero recién hecho. El
nombre de este bar no rinde homenaje a los encuentros deportivos entre equipos
vecinos sino a la ciudad inglesa con ese nombre. La misma en la que trabajó el
emigrante canario que abrió este local hace medio siglo. Por fortuna para todos
sus clientes el nombre de la ciudad es fácil de recordar, peor hubiera sido
haber emigrado al municipio de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch (palabrita
del niño Jesús que no te estoy engañando)
Este bar no está en “TripAdvisor” ni falta que le hace
porque todos los chicharreros que abren la ciudad lo conocen. Ofrece desayunos
a obreros, comerciantes y funcionarios desde las seis y media de la mañana
mientras que otros bares como el vecino “La Garriga” aún están cerrados. Si
eres turista es perfecto para el obligado madrugón previo a subir al Teide: el
bar del teleférico tiene precios más apropiados para la renta per capita
deIslandia que de Canarias así que no
seas “tolete” y carga tu mochila con las económicas viandas del “Derby”. Su
especialidad los bocatas de pan crujiente bien rellenos de tortilla: española,
verduras, espinacas o jamón y queso acompañados de jugo natural o café.
Si vas en plan tranquilo disfruta de su terraza mientras
despierta la ciudad.
Bocata de papas
Tarjeta de Bar Derby
Bar Derby Calle Pérez Galdós, 6 38002 Santa Cruz de Tenerife Almuerzo con sabor a mercado
Visitamos el Mercado de La Recova. El mercado referente
santacrucero se encuentra situado en un edificio de 1941. En otra ocasión nos
referiremos al edificio, su historia y por supuesto a las estupendas viandas
que podemos comprar en sus puestos pero en esta ocasión lo visitamos como
parada para nuestro almuerzo. No podemos abarcar todos los establecimientos en
un artículo así que seleccionamos unos pocos para que no acabes “abollao” como
dicen por aquí.
Al llegar al Mercado
de La Recova nos llama la atención los pequeños puestos exteriores de la Plaza
Poniente. En las inmediaciones de calle José Hernández Alfonso y la calle
Darías y Padrón tenemos una docena de bares donde poder comenzar nuestro
almuerzo. La tipología general de estos reducidos locales es la siguiente: una
pequeña cocina interior, y una barra y una terraza a pie de calle. Sus clientes
los mismos que acuden allí a hacer la compra.
Especialmente recomendable el establecimiento de “El Coral”
especializado en pescado: tollos, pescado frito, atún en salsa, pulpo guisado o
chocos a la plancha. Este puesto, abierto hace cinco años, ofrece productos del
mercado elaborados de manera sencilla, rápida y con precios imbatibles. Un buen
comienzo puede ser su ración de batatas con mojo rojo y refrigerio por sólo dos
euros.
Batatas con mojo rojo
Doblamos la calle de José Manuel Guimerá y entramos en la
pescadería. En esta sección puedes comprar el pescado o degustarlo en algunos
puestos acondicionados para ello. El pionero fue la "Pescadería Nicomedes" que
pertenece a una familia de gran tradición pescadera. El mercado se resistió a
aceptar esta novedad en 2011 pero tras regularlo dos años después los clientes
de esta pescadería se dividen entre los que compran producto fresco para llevar
y los que no pueden esperar para saborearlo allí mismo.
La idea surgió cuando el propietario visitó el madrileño
Mercado de San Miguel. Afortunadamente para La Recova y para los santacruceros
no ha seguido los pasos del aquel porque si no los minoristas tradicionales
hubieran sido expulsados de sus puestos y los vecinos de la zona tendrían que
ir a hacer la compra al súper de la esquina. Aquí puedes elegir mejillones,
almejas, gambas blancas… lo que más te guste: garantía de frescura garantizada
y precios que nada tienen que ver con el gentifricado y pijo Mercado de San
Miguel.
Barra de Pescadería Nicomedes
Acabamos con un postre. Nos decantamos por “Il Gelato del
Mercato”. El propietario originario del Lago de Como abrió esta heladería hace
cuatro años. Te sorprenderán sus helados cremosos elaborados con productos
naturales entre los que destaca la leche fresca entera de ganadería tinerfeña y
las frutas de los puestos del propio mercado. Sin conservantes ni colorantes.
Además de los sabores tradicionales los tenemos de frutas
tropicales como el de guanábano y otros más atrevidos como aceite de oliva
virgen extra con miel y laurel. Disfrútalo en la mesita del interior, en los
bancos de la plaza o mientras recorres los puestos de la planta alta. Desde
hace un año la heladería cuenta con un establecimiento hermano que montó un
amigo del dueño en Los Cristianos.
Helado en Il Gelato del Mercato
Después de estas tres sugerencias no dirás que dedicamos poco espacio a la “cocina de mercado”…
El Coral Puesto número 27 y 28 (Exterior Plaza Poniente) Pescadería Nicomedes Puesto número 8, 9 y 10 (Pescadería) Il Gelato del Mercato Puesto número 13 (Plaza Naciente)
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Actualización 10/07/2026
"El Coral" ha cerrado.
Cena en un guachinche
Un guachinche es un establecimiento en el que se degusta
cocina canaria y vino del país. No has estado en Tenerife si no entras en uno.
Para muchos el único que queda en la capital es "El Puntero". Situado en una
vieja casa del barrio de El Toscal abrió sus puertas como venta en 1953. El
nombre hace referencia al municipio marítimo de Punta Hidalgo de donde son originarios
los dueños.
El local que podría ser una casa familiar terrera con sólo
retirar el mobiliario es de un tipismo encantador. Tiene dos ambientes
diferenciados, una barra a la entrada y dentro un salón con ocho mesas al que
se llega a través del distribuidor con otras dos mesas y la cocina ¡A eso le
llamo yo cocinar a la vista! Decoración con pocas licencias en la que como en
cualquier buena tasca peninsular poco sobra y nada falta.
Especialidades procedentes de la mar: tollos, pulpo,
sardinas, chocos… y el pescado del día, que a diferencia de otros lugares, no
sube la cuenta. Tras tomar nota te presentarán tu elección antes de pasar por
cocina. Además del pescado recomiendo sus garbanzas y las papas arrugadas.
Postres caseros a elegir: mousse de chocolate, quesillo y unos huevos moles
estupendos. Y por supuesto el vino de la casa...
El mantel a cuadros no puede faltar en este blog
Interior de El Puntero
Bodegón El Puntero Calle San Clemente, 16 38003 Santa Cruz de Tenerife
Y así ponemos fin a nuestra experiencia gastronómica
chicharrera. Para que no se diga que no se puede comer de forma casera,
auténtica y económica en uno de los mayores destinos del turísticos del país.