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martes, 30 de noviembre de 2021

Límite 24 horas en Budapest

En Capitán Triglicérido, conscientes de nuestro deber como servicio público redactamos este artículo con el deseo de ofrecer una jornada gastronómica en Budapest consciente de la dificultad de la búsqueda por internet de lugares donde comer en esta ciudad. La mayoría de recomendaciones de los blogs conducen sospechosamente al mismo grupo de restaurantes. Puede tratarse de una coincidencia, un abuso del “corta y pega” o de espacios patrocinados, pero en cualquier caso la mayoría de estos locales no son, a mi entender, representativos de la ciudad. Algo así como el que viaja a Milán para ver moda y acaba comprando en un Zara. Así que si lo que quieres es viajar por un país diferente para acabar comiendo en la misma cadena de restaurantes que puedes encontrar en tu barrio, no sigas leyendo. Esta selección será de tu interés siempre que entiendas un viaje como una grata oportunidad para descubrir y aprender.

Desayuno en Csirke Csibész

Pocos saben que Bambi está vinculado a la ciudad de Budapest. Al menos es la cuna de su creador el escritor Felix Salten. Dicen que la adaptación para el cine que todos conocemos de Walt Disney tiene algunas diferencias con respecto al original pero me niego a descubrirlas leyendo el libro para evitar reeditar traumas no del todo superados de la infancia. Además conociendo a los húngaros no descarto que en el relato de Salten la madre de Bambi después de abatida fuera además rebozada. Y es que no os podéis hacer una idea como gustan en Hungría todos los rebozados. Tal es su afición que si le lanzas a un húngaro un “frisbee” a buen seguro que regresará empanado.

En Csirke Csibész encontrarás rebozados pero, eso sí, ninguno de ciervo. Esta económica bocadillería frecuentada por trabajadores fue abierta el verano de 1992. Este espacio sin rastro de turistas es popular entre los vecinos por el pollo que por supuesto puedes pedir empanado. No se escapa del rebozado el champiñón, el queso o la coliflor. A pesar de semejante abuso de freidora la comida de este local no es nada pesada ni grasienta. Para el bocata puedes elegir entre pan normal o de semillas. Mi opción favorita el de pan normal de pollo con hígado. Tras despachar tu generoso desayuno podrás trotar por Budapest cual cervatillo perseguido por un cazador.

Interior de la bocadillería
 
Primer rebozado del día

Agymező u. 35
1065 Budapest

Almuerzo en Frici Papa

El barrio judío de Budapest está de moda. Esto podría ser una buena noticia de no ser porque sigue el proceso gentrificador que desalma a tantos barrios de nuestros centros. Vecinos y comercios de toda la vida expulsados por apartamentos y locales destinados al turismo indiferente a lo genuino. Entre innumerables carteles de “brunch”, “grab and go” y “afterwork” destacan aquellos que se identifican como “ruin bars” y que son edificios de viviendas transformadas en clubs. Cuando buscas información sobre éstos locales en internet se presentan como espacios alternativos pero en realidad tienen la misma función que los pubs para guiris de nuestra costa. No seré yo quien recomiende estos locales pero que sepas que, existir, existen.

Mi sugerencia por lo genuino en este barrio es un resistente a la gentrificación. El Frici Papa abrió la primavera de 1997 y no voy a engañarte, en su interior también encontrarás turistas, pero de intereses muy diferentes a los del párrafo anterior; esos a los que no les importa mezclarse con autóctonos y se prestan a entrar en un local que parece sacado del “Cuéntame” húngaro donde no puede faltar entre otros detalles “viejunos” el indispensable mantel de hule. Su carta traducida al español contiene un buen elenco de los platos tradicionales del país. Raciones abundantes, buen servicio y precios ajustados completan las bondades del local. Dentro del centro ya no resulta fácil encontrar lugares como éste tan orgullosamente tradicional, popular y húngaro.

Detalle interior
  
Segundo rebozado del día
 

Király u. 55
1077 Budapest

Tóth Kocsma

Como ocurre en otros destinos europeos la mayoría de los restaurantes de Budapest no abren por la noche. Qué español no se ha visto en alguna ocasión fuera de su tierra cenando en un italiano ante la perspectiva de tener casi todo cerrado, estar notablemente cansado y no menos hambriento. Si a esta hora todavía aspiras a sentirte como un húngaro más mi recomendación es visitar alguna de las cervecerías típicas de la ciudad con carta de comidas.

Tóth Kocsma es una cervecería tradicional fundada en 1987 en un barrio “bien” que a pesar de su proximidad al Parlamento se encuentra fuera del círculo turístico. En su interior mucha gente que celebra el fin de la jornada laboral con una cerveza. Los propietarios sabedores de las penalidades laborales de nuestros días ofrecen el preciado líquido en jarras de hasta un litro aunque si te van las emociones fuertes también disponen de una amplia carta de licores.

En este lugar recomiendo sus estupendas tostas. Las de hígado de pollo (csirkemájas zsíroskenyér), con crema de queso (jocó féle sajtkrémes kenyér) y de queso con pimentón (kórözöttes kenyér) son estupendas. Su tamaño es realmente enorme por lo que sé prudente y pide primero una, o dos si lo que quieres es rebajar el contenido en alcohol de las jarras de cerveza.

Fachada de la cervecería
  
Tostas, toscas y tostas...

Falk Miksa u. 17
1055 Budapest

Si sigues nuestras recomendaciones comparte con nosotros tu experiencia y no olvides hacerte una prueba de colesterol a tu regreso. Seguro que habrá sido un buen viaje pero cuando vuelvas además de tu cama, te darás cuenta de lo mucho que echas de menos el aceite de oliva.

jueves, 20 de junio de 2019

Límite 24 horas en Cracovia

Cracovia es la segunda ciudad más importante y más poblada de Polonia. Un hermoso centro histórico, las minas de sal, la difícil pero obligada visita al corazón del horror que es Austwich, son buenas razones para acercarse a esta zona de Europa. Puedes hacerlo en verano cuando el tiempo te acompaña a ti y a las hordas de turistas con las que compartirás la ciudad o en invierno donde conocerás el “calor local” bajo varias capas de ropa y de nieve. ¿Adivinas cuándo fuimos nosotros? Efectivamente, a Capitán Triglicérido le van las emociones fuertes.

Si buscas información turística en la web sobre Cracovia habrás descubierto páginas que por su diseño pueden llevarte a pensar que son oficiales pero que en realidad están ligadas a una empresa privada que organiza rutas por la ciudad. No están exentas de esta práctica reseñas en blogs firmadas por supuestos viajeros que tras unos iniciales consejos gratuitos acaban por recomendarte avanzado el artículo que la mejor manera de conocer Cracovia es contratar los servicios con alguna de esas empresas. Pues nosotros no somos una de esas páginas. Si por casualidad has llegado hasta aquí debes saber que “Las aventuras del Capitán Triglicérido” es un blog donde no nos mueve el afán de lucro (no tenemos publicidad) y donde lo único que nos motiva es compartir nuestras experiencias gastronómicas y nuestra humilde opinión sobre las mismas. Si nuestro precio es tener menos visitas que un blog sobre la cría del carpincho en cautividad lo pagaremos con gusto. ¡Estamos acostumbrados!

Después de estas consideraciones previas iniciamos nuestra ruta por Cracovia.

“Bares de leche” o “bar mleczny”

Tras este peculiar nombre se esconde mi recomendación para comer en Polonia. Aunque fueron creadas con anterioridad estas tascas vivieron su época dorada durante la presidencia del comunista Gomulka. Durante su mandato el Estado fomentó su apertura para dar servicio de comidas a aquellos trabajadores, funcionarios y estudiantes que no disponían de comedores en sus centros para que funcionaran a modo de cantina colectiva para el proletariado. (Ya se sabe: trabajador alimentado, camarada feliz.) Como su nombre indica en ellos se servían productos lácteos pero también frutas y verduras. En cambio no había lugar en su carta para la carne, debido a su escasez, ni para el alcohol al tratarse de centros subvencionados. (Ya se sabe: camarada sobrio, trabajador productivo.) El resultado de esta intervención fueron tascas con precios para todos los bolsillos con una oferta que hoy pasaría por saludable. Tras la instauración democrática en 1989 muchos predijeron que los “bares de leche” no tardarían en desaparecer del mismo modo que lo harían las estaturas de Lenin, las calles con nomenclatura de líderes del régimen y ese “one-hit-wonder” del comunismo que fue “La Internacional”.

Tres décadas después del fin de la dictadura existen todavía una treintena de “bares de leche” en Polonia. Cracovia con una veintena de ellos es un lugar perfecto para descubrirlos. Son una institución querida y valorada por los vecinos que reclaman el aumento de las subvenciones destinados a ellos. Su éxito radica en ofrecer comida barata y casera sin productos precocinados ni, como antaño, alcohol. Los únicos cambios reseñables son la introducción de la carne y, ante mi incomprensión, los refrescos comerciales nada saludables. Entre los valores que conservan: la estética modesta sin concesiones decorativas y lo más fascinante, un interclasismo radical reflejado en las mesas compartidas por trabajadores, estudiantes, funcionarios o vagabundos que siguen acudiendo a estos locales. Son un lugar magnífico para observar todo el crisol de la sociedad local y descubrir al mismo tiempo esos platos de abuela polaca para aquellos que quieren prescindir de los restaurantes modernillos para turistas.

Instrucciones, información y consideraciones para triunfar en un “bar de leche”:

  • Consulta el letrero de la pared con todos los platos. Los “bares de leche” más auténticos tienen esa información sólo en polaco. Un traductor en el móvil puede facilitar la tarea. En algunos locales disponen en el mostrador de carta resumida en inglés aunque lo desaconsejo porque limita la elección. También dispones de menú del día que resulta aún más barato que elegir platos sueltos. 

  • Entre las especialidades culinarias que podrás encontrar hay una gran variedad de sopas (zupy), platos de pasta similares a raviolis (pierogi) y gnocchi (kopytka), carne de cerdo en chuletas (kotlet schabowy) o estofado (gulasz), la típica bebida de manzana especiada (kompot) y de postre tartas de queso (sernik krakowski) y manzana (szarlotka).


  • Recuerda a la hora de tomar nota que no sirven alcohol. Las cogorzas no están subvencionadas.


  • Una vez elegidos tus platos y a no ser que sepas polaco apunta el pedido en una libreta. Si los pides de viva voz pueden servirte algo muy diferente a tu elección. (Nota filológica: en polaco las palabras no se leen como se escriben así que por mucha intención que le pongas a tu comanda puedes acabar tomando de postre un pollo.)


  • Dirígete al mostrador, coge una bandeja, respeta la cola (nota para españoles: cola es cuando hay una fila ordenada de personas delante de ti y solo puedes avanzar a medida que la gente del principio de la misma sea atendida). Cuando llegue tu turno muestra la libreta con tu pedido al personal del mostrador. El servicio es muy rápido. Prepara la cartera porque se cobra en el momento.


  • Una vez recibido el pedido siéntate en una mesa. Si no la hay libre no es infrecuente compartirla con otros comensales. Las mesas solo se ocupan el tiempo que tarda uno en comer así que no suele haber problema para encontrar sitio. Abstenerse de sobremesas largas comentando la jornada y viendo las quinientas fotos tomadas con tu nueva cámara digital para no obstruir el flujo de comensales. 


  • Te sorprenderá el silencio de los comedores aun completos. Los polacos son increíblemente respetuosos con el silencio de los demás y aún no han tenido que implantar “vagones en silencio” ni “hoteles sin niños”. Deja tu ADN en la puerta e intenta no dar la nota.


  • Tras la comida deja tu bandeja en el lugar destinado para ello.


A continuación sugiero algunos “bares de leche” que me gustan. El orden es aleatorio.

Nuestra ruta de "bares de leche"

Desayuno. Bar Mleczny Targowy

El primer “bar de leche” de la ruta es el “Targowy”, que en castellano significa mercado. Está cercano a la plaza del mismo nombre donde se ubica un mercadillo muy humilde al aire libre especializado en productos agrícolas. Una vez en el “bar de leche” consulta los desayunos del cartel situado a la izquierda de la ventana donde se recogen las bandejas. Si tu primer encuentro con el polaco es demasiado impactante como mal menor pide a su amable servicio una carta resumida en inglés.

En el cartel hay tres grandes apartados: sándwiches (kanapki), platos con huevo (potrawy z jajez) y bebidas (napoje). Los sándwiches son ligeros, naturales, sanos y suelen estar a la vista por lo que puedes hacerte entender con un socorrido dedo políglota. Si eres más de huevos puedes optar por ejemplo por los revueltos con mantequilla (jajecznica na masle). Entre las bebidas los clásicos cacao, café o té, entre otros. Si prefieres desayunos más contundentes elige comenzar el día con una sopa (zupy) como observarás que hacen muchos de sus clientes habituales antes de entrar al curro.

Sencillo interior

Jajecznica na masle

Ignacego Daszyńskiego 19
31-538 Cracovia

Almuerzo. Bar Mleczny Krakus

En el barrio de Podgorze, que fuera gueto durante la época nazi, recomiendo el “Krakus”, nombre que homenajea a este príncipe ligado al origen de Cracovia y que quería establecer una ciudad en la colina donde hoy se encuentra el castillo. Pero para ello antes tenía que expropiar al dragón que moraba en ella. Como enviarle notificaciones no era provechoso Krakus ideó dejarle a la entrada de su cueva un cordero relleno de sustancias ponzoñosas. La historia seguro que te suena y es que con diferentes nombres y pequeñas variaciones existen relatos similares en otras ciudades, algunas españolas, como es el caso de Jaén. (Si es que en el fondo o no somos tan diferentes o tenemos poca imaginación)

Una vez discurrida la estratagema para acabar con el dragón el príncipe, que los tenía muy bien puestos, decidió ir él mismo a entregar el pedido en vez de mandar a un repartidor de Deliveroo, que podía hacerlo más deprisa y sin contrato, porque en aquellos tiempos dominados por la barbarie era el líder el que tenía que ocupar la primera línea de batalla. Todo acaba con Krakus triunfante entronizado como héroe nacional, el dragón en el exilio con reflujo gastroesofágico crónico y el enclave liberado preparado para levantar la actual Cracovia.

En el “Krakus” tú podrás coronar tu estupendo almuerzo con una “nalésniki”. Este plato polaco similar a la crepe lo descubrí en este local cuando me lo sirvieron en vez de lo que yo creía que había pedido. Pero en este caso el error supuso un acierto. Puedes encontrar la “nalésniki” dulce o salada dependiendo del acompañamiento, espectacular si es con requesón (nalésniki z serem). Puedes elegirla con manzana, espinaca o brócoli, entre otras opciones. Vuelve a la barra, pide una y como tarda un poco en prepararse aprovecha la espera a un lado para ver los platos que salen y la muy heterogénea clientela que los recibe. Tras unos minutos disfrutarás de un postre digno de reyes.

Exterior

Nalésniki z serem

Limanowskiego 16
30-534 Cracovia

Cena. Bar Mleczny Pod Temida

Elijo este restaurante para terminar al ser el más céntrico entre los propuestos y el que cierra más tarde. Cenar antes de las ocho nos puede parecer temprano en un país donde “La Voz Kids” coincide con la franja horaria del porno en el resto de Europa. No hay de qué preocuparse, si tienes en cuenta que en Polonia anochece antes, que probablemente hayas estado pateando todo el santo día Cracovia y que, si es invierno, hayas además soportando temperaturas bajo cero, creo muy probable que tengas apetitito a esta temprana hora para una “merienda-cena”. En este local, al encontrarse en una zona mucho más céntrica y turística podrás encontrar también la carta en inglés. Por lo demás tiente las mismas características que los demás bares de leche mencionados.

En el “Pod Temida” preparan varios platos con setas, un producto típico de Polonia y muy presente en su gastronomía. Puedes optar por pedir primero algo tan polaco como una sopa, en este caso de champiñones (zupy grzybowa z lazankami) y opta como segundo plato una especie de tortitas de patata y cebolla fritos llamadas “placki” acompañadas también con champiñones (placki ziemniaczane z pieczarkami) y tan adictivas que repetí en cada visita a este “bar de leche” durante mi estancia en Cracovia.

Fachada

Placki ziemniaczane z pieczarkami

Grodzka 43
31-001 Cracovia


Espero que si emprendes algún día un viaje a Cracovia además de la ciudad puedas también disfrutar de su gastronomía. Smacznego!


PD. Consciente de la dificultad de encontrar en Internet información turística fiable y confiable dejo a continuación dos enlaces de organismos públicos oficiales con todo lo que hay que saber antes de desplazarse a Cracovia:

Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Cracovia (disponible en español)


Oficina de Turismo de la Embajada de Polonia en España (en español)

jueves, 4 de mayo de 2017

Límite 24 horas en Santa Cruz de Tenerife

Desayuno a primera hora

Juan Abarca, el cantante de “Mamá Ladilla”, afirma que el anglicismo “derby” suena tan rancio como cuando cuatro tíos llegan a un bar y piden un “carajillo”, un “pacharán”, un “sol y sobra” y un “Dyc”... A mí, en cambio, a partir de ahora “derby” me sabrá a bocata mañanero recién hecho. El nombre de este bar no rinde homenaje a los encuentros deportivos entre equipos vecinos sino a la ciudad inglesa con ese nombre. La misma en la que trabajó el emigrante canario que abrió este local hace medio siglo. Por fortuna para todos sus clientes el nombre de la ciudad es fácil de recordar, peor hubiera sido haber emigrado al municipio de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch (palabrita del niño Jesús que no te estoy engañando)


Este bar no está en “TripAdvisor” ni falta que le hace porque todos los chicharreros que abren la ciudad lo conocen. Ofrece desayunos a obreros, comerciantes y funcionarios desde las seis y media de la mañana mientras que otros bares como el vecino “La Garriga” aún están cerrados. Si eres turista es perfecto para el obligado madrugón previo a subir al Teide: el bar del teleférico tiene precios más apropiados para la renta per capita de Islandia que de Canarias así que no seas “tolete” y carga tu mochila con las económicas viandas del “Derby”. Su especialidad los bocatas de pan crujiente bien rellenos de tortilla: española, verduras, espinacas o jamón y queso acompañados de jugo natural o café.

Si vas en plan tranquilo disfruta de su terraza mientras despierta la ciudad.

Bocata de papas

Tarjeta de Bar Derby

Bar Derby
Calle Pérez Galdós, 6
38002 Santa Cruz de Tenerife

Almuerzo con sabor a mercado

Visitamos el Mercado de La Recova. El mercado referente santacrucero se encuentra situado en un edificio de 1941. En otra ocasión nos referiremos al edificio, su historia y por supuesto a las estupendas viandas que podemos comprar en sus puestos pero en esta ocasión lo visitamos como parada para nuestro almuerzo. No podemos abarcar todos los establecimientos en un artículo así que seleccionamos unos pocos para que no acabes “abollao” como dicen por aquí.  

Al llegar al Mercado de La Recova nos llama la atención los pequeños puestos exteriores de la Plaza Poniente. En las inmediaciones de calle José Hernández Alfonso y la calle Darías y Padrón tenemos una docena de bares donde poder comenzar nuestro almuerzo. La tipología general de estos reducidos locales es la siguiente: una pequeña cocina interior, y una barra y una terraza a pie de calle. Sus clientes los mismos que acuden allí a hacer la compra.

Especialmente recomendable el establecimiento de “El Coral” especializado en pescado: tollos, pescado frito, atún en salsa, pulpo guisado o chocos a la plancha. Este puesto, abierto hace cinco años, ofrece productos del mercado elaborados de manera sencilla, rápida y con precios imbatibles. Un buen comienzo puede ser su ración de batatas con mojo rojo y refrigerio por sólo dos euros.


Batatas con mojo rojo
   
Doblamos la calle de José Manuel Guimerá y entramos en la pescadería. En esta sección puedes comprar el pescado o degustarlo en algunos puestos acondicionados para ello. El pionero fue la "Pescadería Nicomedes" que pertenece a una familia de gran tradición pescadera. El mercado se resistió a aceptar esta novedad en 2011 pero tras regularlo dos años después los clientes de esta pescadería se dividen entre los que compran producto fresco para llevar y los que no pueden esperar para saborearlo allí mismo.

La idea surgió cuando el propietario visitó el madrileño Mercado de San Miguel. Afortunadamente para La Recova y para los santacruceros no ha seguido los pasos del aquel porque si no los minoristas tradicionales hubieran sido expulsados de sus puestos y los vecinos de la zona tendrían que ir a hacer la compra al súper de la esquina. Aquí puedes elegir mejillones, almejas, gambas blancas… lo que más te guste: garantía de frescura garantizada y precios que nada tienen que ver con el gentifricado y pijo Mercado de San Miguel.


Barra de Pescadería Nicomedes
   
Acabamos con un postre. Nos decantamos por “Il Gelato del Mercato”. El propietario originario del Lago de Como abrió esta heladería hace cuatro años. Te sorprenderán sus helados cremosos elaborados con productos naturales entre los que destaca la leche fresca entera de ganadería tinerfeña y las frutas de los puestos del propio mercado. Sin conservantes ni colorantes.

Además de los sabores tradicionales los tenemos de frutas tropicales como el de guanábano y otros más atrevidos como aceite de oliva virgen extra con miel y laurel. Disfrútalo en la mesita del interior, en los bancos de la plaza o mientras recorres los puestos de la planta alta. Desde hace un año la heladería cuenta con un establecimiento hermano que montó un amigo del dueño en Los Cristianos.


Helado en Il Gelato del Mercato
     
Después de estas tres sugerencias no dirás que dedicamos poco espacio a la “cocina de mercado”… 

El Coral
Puesto número 27 y 28 (Exterior Plaza Poniente)

Pescadería Nicomedes
Puesto número 8, 9 y 10 (Pescadería)

Il Gelato del Mercato
Puesto número 13 (Plaza Naciente)

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Actualización 10/07/2026

"El Coral" ha cerrado.


Cena en un guachinche

Un guachinche es un establecimiento en el que se degusta cocina canaria y vino del país. No has estado en Tenerife si no entras en uno. Para muchos el único que queda en la capital es "El Puntero". Situado en una vieja casa del barrio de El Toscal abrió sus puertas como venta en 1953. El nombre hace referencia al municipio marítimo de Punta Hidalgo de donde son originarios los dueños.

El local que podría ser una casa familiar terrera con sólo retirar el mobiliario es de un tipismo encantador. Tiene dos ambientes diferenciados, una barra a la entrada y dentro un salón con ocho mesas al que se llega a través del distribuidor con otras dos mesas y la cocina ¡A eso le llamo yo cocinar a la vista! Decoración con pocas licencias en la que como en cualquier buena tasca peninsular poco sobra y nada falta.  

Especialidades procedentes de la mar: tollos, pulpo, sardinas, chocos… y el pescado del día, que a diferencia de otros lugares, no sube la cuenta. Tras tomar nota te presentarán tu elección antes de pasar por cocina. Además del pescado recomiendo sus garbanzas y las papas arrugadas. Postres caseros a elegir: mousse de chocolate, quesillo y unos huevos moles estupendos. Y por supuesto el vino de la casa...


  El mantel a cuadros no puede faltar en este blog
  
Interior de El Puntero

Bodegón El Puntero
Calle San Clemente, 16
38003 Santa Cruz de Tenerife


Y así ponemos fin a nuestra experiencia gastronómica chicharrera. Para que no se diga que no se puede comer de forma casera, auténtica y económica en uno de los mayores destinos del turísticos del país.  

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Límite 24 horas en Oviedo

Con esta entrada inauguramos una sección con recomendaciones gastronómicas para sacar el máximo provecho a la visita de una ciudad si sólo dispones de 24 horas. Son establecimientos testados por nosotros, muchos ya tradicionales en nuestras visitas a la ciudad y otros agradables descubrimientos que esperamos repetir tan pronto nos sea posible. Una gran opción tanto si eres turista "low cost" como recluso con permiso penitenciario.

Comenzamos este apartado con la "Vetusta" de Clarín.

Desayuno

CONFITERÍA RIALTO

Oviedo tiene una muy reputada tradición repostera y cuenta con numerosas y muy buenas confiterías que acreditan esta afirmación. Rialto es una de las paradas imprescindibles para el goloso impenitente que visita la capital asturiana. Fundada en 1926 este bastión de la repostería ovetense fue reformada hace ya unos años pero conserva aún ese punto de salón de té decimonónico del que parece que no ha querido desprenderse y que dota de cierto aire decadente a la experiencia de sentarse en sus mesas de mantelería de paño. Lo mejor de desayunar en este rincón no es solo degustar su magnífica bollería (sus caracolas y sus cruasán especialmente) y sus riquísimos pasteles (¡esos milhojas!) sino observar cómo sacan bandejas y bandejas de productos recién elaborados de su obrador situado al fondo del salón hacia el exterior del local sometiendo al comensal a un esfuerzo sobrehumano para no lanzarse sobre el mostrador y señalar con dedo culpable: “Y uno de ésos, y de ésos y ya que estás ….”

Rialto es conocida sobre todo por una de sus especialidades: las moscovitas, unas pastas tipo florentinas realmente deliciosas pero yo sugiero hincarle el diente a unas pastas menos atractivas pero suculentas: sus almendrados. Morder uno de estos manjares y paladearlo suavemente hacen que la palabra almendra adquiera un significado hasta entonces desconocido para cualquier paladar humano.

 Algunas especialidades de Confitería Rialto
 
Cruasán de mantequilla XL 
 
Calle San Francisco, 12
33003 Oviedo

Almuerzo

RESTAURANTE EL FARTUQUÍN

El “trasgu” es un duende muy popular en Asturias. Su afición es cambiarte las cosas de sitio, es decir como una madre pero con las orejas puntiagudas. Este pequeño ser habita sobre todo en las cocinas donde puede trastear a gusto y llevarse tus viandas al estómago, en especial, cuenta la leyenda, le chifla el arroz con leche. A muchos asturianos el personaje les parecerá muy simpático pero yo no remuevo el puchero una hora para que se lo ventile un okupa mitológico... Hay otra versión más agresiva llamado “simiciu”, mucho menos popular y que hace desaparecer niños, pero por mi experiencia con los hijos de los vecinos éstos seres deben de ser pocos o no están nunca cuando se les necesita.

Uno de estos duendes puñeteros y “amigos de lo ajeno” es el símbolo del restaurante El Fartuquín. Esta sidrería familiar abrió sus puertas el 6 de octubre de 2000. Su decoración es rústica: las lámparas de minero, herraduras, llaves, armas de fuego o sartenes comparten escenario con la representación en sus muros de los tres grandes edificios prerrománicos de Oviedo. Pero como podéis imaginar no lo recomiendo por su decoración sino por su económico menú del día con platos superabundantes (raciones asturianas, lo llaman allí), su buena cocina casera y ese amable trato familiar sello de la casa que lo ha hecho un indispensable en los almuerzos de muchos ovetenses.

El menú consta de primero y segundo (a elegir cada uno entre cuatro opciones), postre (entre una gran variedad todos ellos caseros), pan y bebida. El precio del menú normal es de 10 euros (de lunes a viernes) y el especial de 15 euros (de lunes a sábado). Dispones de medio menú por 7,50 euros (que incluye todo menos un plato). Puedes pedirlos para llevar y si eres perezoso o poco ducho entre los pucheros te recomiendo el menú completo y como hacen muchos vecinos que te preparen el otro plato para llevar. Ésta última opción permitirá que sorprendas a tu pareja con una cena casera, sólo tienes que poner la mesa y si decides dejar para la noche la fabada, asegúrate que las velas sean aromáticas.
 
 Sancho I no pudo con estas raciones
 
 Exterior de El Fartuquín
 
Calle Carpio, 19
33009 Oviedo

Cena

SIDRERÍA EL OVETENSE

El Ovetense es una magnífica opción para una cena en la capital asturiana. Este restaurante abierto en 1959 suele estar muy concurrido y cuenta con una terracita a pie de calle aprovechando que la misma está peatonalizada. En manos de la familia de Serafín García desde su apertura sus generosas raciones tamaño astur hacen difícil al forastero de pequeño estómago degustar en una cena más de una ración en una sentada así que me decido por el jamón asado del que había oído maravillas. Y así fue: jugoso, sabroso, acompañado de unas patatinas fritas y una generosa cantidad de su propia salsa que hacen del bollo de pan un compañero imprescindible para no dejar ni una gota en su plato. Ambiente ruidoso y animado las raciones corren por las mesas a la misma velocidad con que se escancia su sidra. La próxima vez caerán además del jamón, el pollo el ajillo, otra de sus especialidades, aunque para eso tenga que haber tomado a la hora de comer un mísero yogur desnatado.

 Jamón asado de la casa
 
Terraza de El Ovetense
 
Calle San Juan, 6
33003 Oviedo