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lunes, 15 de junio de 2020

Pastelería La Marina (Villanueva del Pardillo)

 
Soy un defensor del comercio presencial respecto al electrónico. Primero porque no quiero perder el sugestivo contacto directo con los tenderos y el producto; segundo, porque sin nuestras tiendas los barrios serían menos prósperos, diversos y vitales; tercero porque según está montado el comercio electrónico perdemos derechos todos: empleados, consumidores y servicios públicos; y cuarto porque las pelis de Béla Lugosi me enseñaron que no debo invitar nunca a entrar en mi casa a desconocidos por lo que pueda pasar. Y de ahí el nombre de esta nueva sección.
 
Mi habitual y pedestre rutina comercial en la que tan seguro me movía fue trastocada por el Covid-19. Durante esta pesadilla las razonables limitaciones a la actividad y al desplazamiento han paralizado mis hábitos de consumo, experiencias y el propio blog. El cambio más significativo es mi necesaria aproximación al comercio electrónico, una experiencia que no cambia mis preferencias pero que me ha permitido descubrir o reencontrarme con empresas que ofrecen a domicilio productos artesanos de primera que por su lejanía o por carecer de tienda física no me son accesibles de otro modo.
 
Estrena la sección “Déjame entrar” un viejo conocido del distrito de Chamberí. La Marina es una confitería abierta en abril de 1933 por Justo Arranz Arranz. Su local de la calle Alberto Aguilera era un referente de la tradicional bollería de mantequilla. Su producto estrella el ROSCÓN (así, con mayúsculas) que servían todo el año. También me chiflaban sus cruasanes, suizos y brioches, todos con sus masas características y que tanto se diferencia de la monótona bollería de franquicia en la que todo está hecho con la misma masa precongelada.
 
Compré el último roscón en La Marina este enero y me dieron la fatal noticia de su traslado fuera de Madrid. Creí que aquello no era una buena señal para empezar 2020 y a fe mía que no me equivoqué.  El motivo del cierre de la tienda de la calle Alberto Aguilera era la jubilación de algunos hermanos y una oferta por el local. Había asumido que no volvería a probar su roscón hasta que haciendo limpieza durante la pandemia me reencontré con la tarjeta que me ofrecieron en mi última visita (chúpate esa Mary Kondo). Quizás había llegado el momento de comprar de otra forma.
 
La experiencia no pudo ser más satisfactoria. El roscón llega recién hecho con el sabor de siempre.  El tamaño mínimo es de medio kilo y como todo buen roscón que se precie aguanta en perfecto estado una semana. Recomiendan encargarlo al menos con 48 horas de antelación, trabajan sin pedido mínimo y hacen portes a toda la Comunidad de Madrid. También puedes recogerlo en el obrador de Villanueva del Pardillo recordando llevar tu mascarilla que aprovecho para recordar NO se usa para cubrir la barbilla sino la nariz y la boca, porque visto lo visto parece haber una gran confusión con este asunto. Si la nueva normalidad es que la calle esté abarrotada de idiotas que creen que distancia social es el nombre de un nuevo grupo musical creo que pasaré el resto de la desescalada en casa con mis roscones de La Marina.
 
 El roscón de La Marina
 
 Disponible todo el año
  
 Antigua sede de La Marina
   
Calle Enebro, 1, portal 5, local 6
28229 Villanueva del Pardillo

miércoles, 11 de junio de 2014

Fonty (Madrid)

La idea extendida de que el cruasán lo inventaron los franceses es tan falsa como el video de la autopsia alienígena en el “Área 51” que circula por internet. Este bollo de hojaldre, levadura y mantequilla se lo debemos a la exquisita pastelería vienesa. El cruasán que se puede encontrar en la capital de España es por lo general mediocre. En muchas pastelerías usan una masa común para elaborar suizos, roscones, medias noches y otras especialidades de bollería y en su composición la misma ausencia de mantequilla que en los “Martínez” del súper, es sólo la forma la que determina su nombre, si ésta es de cangrejo lo llaman cruasán. Si éste es tu desayuno habitual te aconsejo remojarlos en un buen tazón con “Danacol” para mitigar el efecto de las perniciosas grasas vegetales hidrogenadas sobre tu organismo.

En mí infructuosa búsqueda del cruasán perfecto en Madrid descubrí este obrador que se presenta en su Web como “pastelería francesa de alta gama”. No siento entusiasmo por las pastelerías pijas, no me dejo embaucar por su refinamiento, buen servicio y aún menos por las alabanzas de la crítica... por ejemplo, todo eso lo tiene Pomme Sucre, en Chueca, y su cruasán me parece insustancial. El de Fonty me gustó mucho más: costra con el tono de cocción justo, interior con laminado sublime y lo más importante, potente sabor a mantequilla. La pega es que estando bueno no acaba de enamorarme, no siento la necesidad de atragantarme a cruasanes, a pesar de su pequeño tamaño. Lo mismo me sucede con otros productos de esta pastelería. Es difícil de explicar. Esa falta de magia debe ser eso que sienten las tías cuando afirman que sólo te ven como amigo...


Destaca en su decoración el suelo hidráulico
        
 
 En primer término el cruasán
 
Tarjeta de la pastelería francesa Fonty

Calle Castelló, 12
28001 Madrid

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Actualización 27/08/2019

Cerrado. 

jueves, 26 de diciembre de 2013

Antigua Pastelería del Pozo (Madrid)

Este blog nace para homenajear a esos pequeños comercios que son parte de mi vida. No hay mejor manera de comenzar que con esa vieja confitería que visito casi ritualmente todos los domingos para comprar un roscón con mi madre. Madrid no es una ciudad con buenas confiterías. No puedo contar con los dedos de una mano las que considero excelentes. Muy pocas para la ciudad más poblada de España. Si establecemos una comparación con una capital de provincia como Oviedo salimos bastante mal parados. Antes de que me asalte un tipo con la camiseta del Sporting para aplastarme la cabeza debo decir que Gijón también cuenta con una confitería excelente...

Son muchos los productos que ofrecen pero el ejemplo que me sirve para medir su calidad es el tradicional roscón de Reyes. Se elabora como era costumbre en Madrid, sin rellenos ni decoraciones caprichosas, con productos naturales y sin aditivos. Como el buen pan de pueblo 72 horas después de su adquisición está buenísimo. Para mí esta es la prueba de fuego que nos demuestra que nos encontramos con un producto de primerísima calidad. Si esperas de tu roscón de Reyes algo más que masa de pan precongelada éste es tu sitio. Te recomiendo que lo encargues en Navidades y porque no, que lo disfrutes en cualquier otro momento porque lo elaboran el resto del año.

 Fachada de Antigua Pastelería del Pozo en Calle del Pozo
 
 Pastas de San Antón
 
Tarjeta de Antigua Pastelería del Pozo
 
Antigua Pastelería del Pozo
Calle del Pozo, 8
28012 Madrid

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Actualización 24/02/2021

¡Novedad! 

Ya puedes recibir en casa sus magníficos roscones, planchas y empanadas entre otras exquisiteces.