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miércoles, 8 de abril de 2015

Creperie Ma Bretagne (Madrid)

Desde que soy cliente de la crepería “Ma Bretagne” no gano para sustos. Primero fue la rehabilitación de la inestable finca centenaria, después una obra que se alargó más que El Escorial por problemas de papeleo y ahora un incendio ocasionado por la reactivación de una vela. Por lo visto este local ha sufrido todas las catástrofes posibles salvo la organización de una cena de confraternización de UPyD... Recientemente reabierta, escribo esta entrada antes de que otro desastre me obligue a incluirla en la sección de negocios desaparecidos.

La que podría ser la crepería más antigua del país fue inaugurada hace cuatro décadas por oriundos franceses. En los noventa éstos decidieron probar suerte en la soleada Benalmádena donde montaron un negocio con el mismo nombre y decoración muy similar, con las características vigas de madera bretonas, aunque bastante más amplio, y que cerró por jubilación el pasado mes de septiembre. Por su parte, el local madrileño, que es el que nos ocupa, pasó a otros propietarios que lo han llevado desde entonces, se ha convertido en un referente del barrio de Maravillas.

El local pequeño e íntimo invita a tomártelo con tranquilidad. La única pega: su acústica. Un solo grupo cenando hará que te sientas en medio de una recreación histórica de amigos de la Toma de la Bastilla. Las crepes son de harina blanca, ligeras y bien elaboradas, las hay tanto saladas como dulces, pudiendo elegir entre multitud de rellenos. Las raciones son generosas, así que si dos crepes son mucho para ti recomiendo sustituir la crepe dulce del postre por su riquísima crema de limón con nata. A pesar de su fama y estar siempre lleno mantiene precios económicos.

¡Au revoir!


Decoración interior de inspiración bretona

Fachada de Creperie Ma Bretagne en Malasaña

Tarjeta de Creperie Ma Bretagne

Calle de San Vicente Ferrer, 9
28004 Madrid

miércoles, 11 de junio de 2014

Fonty (Madrid)

La idea extendida de que el cruasán lo inventaron los franceses es tan falsa como el video de la autopsia alienígena en el “Área 51” que circula por internet. Este bollo de hojaldre, levadura y mantequilla se lo debemos a la exquisita pastelería vienesa. El cruasán que se puede encontrar en la capital de España es por lo general mediocre. En muchas pastelerías usan una masa común para elaborar suizos, roscones, medias noches y otras especialidades de bollería y en su composición la misma ausencia de mantequilla que en los “Martínez” del súper, es sólo la forma la que determina su nombre, si ésta es de cangrejo lo llaman cruasán. Si éste es tu desayuno habitual te aconsejo remojarlos en un buen tazón con “Danacol” para mitigar el efecto de las perniciosas grasas vegetales hidrogenadas sobre tu organismo.

En mí infructuosa búsqueda del cruasán perfecto en Madrid descubrí este obrador que se presenta en su Web como “pastelería francesa de alta gama”. No siento entusiasmo por las pastelerías pijas, no me dejo embaucar por su refinamiento, buen servicio y aún menos por las alabanzas de la crítica... por ejemplo, todo eso lo tiene Pomme Sucre, en Chueca, y su cruasán me parece insustancial. El de Fonty me gustó mucho más: costra con el tono de cocción justo, interior con laminado sublime y lo más importante, potente sabor a mantequilla. La pega es que estando bueno no acaba de enamorarme, no siento la necesidad de atragantarme a cruasanes, a pesar de su pequeño tamaño. Lo mismo me sucede con otros productos de esta pastelería. Es difícil de explicar. Esa falta de magia debe ser eso que sienten las tías cuando afirman que sólo te ven como amigo...


Destaca en su decoración el suelo hidráulico
        
 
 En primer término el cruasán
 
Tarjeta de la pastelería francesa Fonty

Calle Castelló, 12
28001 Madrid

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Actualización 27/08/2019

Cerrado.