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martes, 4 de marzo de 2025

Límite 24 horas en San Sebastián

Cuando era pequeño me quedé sin pueblo. Tranquilos, tanto el pueblo como sus vecinos están bien. En realidad, dejé de tener casa en el pueblo. El desarraigo rural abrió una posibilidad que no resolví hasta muchos años después: la elección de un municipio al que acudir todos los años de vacaciones entre los 8131 disponibles.

Decidí que el lugar elegido sería el que hubiera grabado más escenas en mi memoria a lo largo de mis viajes. La estampa del mar agitado penetrando en el río Urumea, el dulce aroma a mantequilla de las pastelerías de la Parte Vieja o los sonoros chupinazos cuando marca la Real decidieron que sería mi destino fijo anual sería la Bella Easo.

El recorrido seleccionado omite los bares de tapas que destacan la mayoría de recomendaciones en Internet. Con la llegada del turismo de bajo coste y como consecuencia de la pérdida de calidad y servicio de algunos de estos establecimientos, actualmente opto más por ir de carta o menú del día donde aún se mantienen algunos clásicos.

Cielo de San Sebastían
 
Tierra de San Sebastían

Vamos a ello:

Desayuno en Taberna Txofre

La historia de este local se inicia hace más de sesenta años cuando el abuelo del actual propietario se hace con el bar de Elías Ezkurra. Joaquín cambió las tareas de labranza, la elaboración de cestas a mano, el cuidado del ganado y otras actividades del caserío en su Betelu natal por la hostelería en la siempre exigente Donostia. Su único referente era la experiencia de un hermano que por entonces trabajaba en el Bodegón Gloria (en el mismo local del actual "Txofre"). No se le dio nada mal a Joaquín porque el "Ezkurra" con el tiempo se convirtió en uno de los bares favoritos de Gros.

Hoy su nieto Joseba regenta este bar famoso en toda la ciudad por su ensaladilla rusa. No tiene nada diferente al resto: patata, guisantes, huevo, zanahoria, bonito y mayonesa, pero no conozco ninguna tan cremosa y suave. Tiene tanto éxito que la he visto en pintxo, ración, bocadillo, incluida en el menú del día, en platos combinados, como pintxo-pote los jueves y para llevar. Recomiendo para comenzar fuerte el día uno de sus bocatas, puedo constatar que con el de Cabra de Ulia puedes tirar al monte sin peligro de desfallecimiento.

Su mítica ensaladilla
  
Un bocata para comenzar el día

Almuerzo en Bar Txirrita

No conozco muchos locales en el centro de San Sebastián donde comer un buen menú del día a precio razonable. Uno de mis favoritos de este apartado era el "Slabon Café" que tristemente cerró hace poco por jubilación. Al encuentro de un menú bueno, bonito y barato nos enfundamos la camiseta de la Real y nos trasladamos a Amara Nuevo. En los días de partido la estampa habitual en las calles de este barrio son las terrazas de los bares copadas por aficionados con los colores “txuri-urdin” conviviendo en armonía con los del equipo rival, salvo si el club visitante es el PSG en cuyo caso las ordenanzas municipales recomiendan retirar el mobiliario y el sentido común ponerse un casco. Uno de estos bares futboleros es el Txirrita, un bar familiar con más de medio siglo de vida, donde te reciben con la elástica blanquiazul, mucha simpatía y estupendas viandas. Un fijo para degustar un menú del día casero y económico y en el que también puedes probar cazuelas, raciones, platos combinados, bocadillos, tortillas al plato y pintxos. Muy recomendables son sus calamares, quizás uno de sus platos más populares y con ese punto especial tan difícil de lograr de los platos sencillos y humildes que hacen que sepan a una auténtica goleada.

Sus afamados calamares
  
Una de sus cazuelas

Cena en Bar Vallés

Viajamos a 1942. El día en el que la pareja formada por Blas y Juana cambiaron el viñedo en Olite por un despacho de vinos en Donosti. Hoy este negocio que va por la cuarta generación es un imprescindible en mis estancias en Donosti. Que me apetecen unos pintxos pero la Parte Vieja está de bote en bote, pues me paso por el Vallés a por un plato caliente elaborado con sabor a guiso de abuela.

Una elaboración que repito casi a diario son sus pochas, populares entre su clientela y capaces de saciar mi estómago superwélter, dejando un hueco para el postre. Nagore Vallés dice que los ingredientes son buenas pochas, un poco de cebolla, pimiento verde, chorizo cocido, cocción lenta, mimo y cariño, pero sin especificar el orden. En invierno además de este plato que se sirven todo el año el Vallés ofrece también garbanzos con bacalao y lentejas con chorizo. Quién necesita ropa térmica pudiendo meterse un buen potaje entre pecho y espalda.

Pintxo
   
Pochas

Con la panza satisfecha y con efectivo en la cartera me despido de esta ruta gastronómica por mi segunda casa.

Direcciones:

Gloria Kalea, 2
20001 Donostia (Gipuzkoa)

Isabel II.a Etorb, 4
20011 Donostia (Gipuzkoa)

Reyes Catolicos Kalea, 10
20006 Donsotia (Gipuzkoa)

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Bar Santurce (Madrid)

Uno podría pensar que un establecimiento llamado “Santurce” está dirigido por oriundos de esa localidad sita en la margen izquierda de la Ría de Bilbao. Madrid es ciudad de emigrantes procedentes de toda España y muchos abrieron negocios con el nombre del municipio de origen cargados de recuerdos entre los que se destaca la tan trillada foto aérea que en algún caso anima a la visita y en la mayoría de las ocasiones más bien conduce a bloquear ese punto de la geografía nacional del navegador de tu coche.

El origen de la familia que regenta esta tasca desde 1977 no es santurzana, vizcaína ni vasca sino mucho más interior, de la comarca de la Ribera del Duero, en concreto del pueblecito de Adrada de Haza. En el Bar Santurce no se piden “zuritos”, ni se brinda con “txakoli” y a la salida del bar no hay “sirimiri”, en todo caso la puñetera vecina de arriba regando las plantas… pero su especialidad si tiene mucho que ver con la tradición marinera de la localidad: las sardinas.

El fundador pensó que el mejor nombre para un establecimiento dedicado a estos clupeidos era precisamente Santurce, protagonista de la popular canción “Desde Santurce a Bilbao” y puerto marítimo más importante del norte de España. No iba desencaminado, en esta localidad se celebra el viernes anterior al 16 de julio una fiesta donde se asan miles de kilos de sardinas y el primer fin de semana de octubre se realiza el tradicional homenaje a las sardineras. 

A punto de cumplir cuarenta años nada a cambiado en este bar desde su fundación: las sardinas, el mobiliario y la decoración se mantienen tan inalterables como el eterno debate entre sus clientes sobre que hacer con la suciedad acumulada en el local. Mientras algunos sueñan con ver entrar al Sr.Lobo al frente de una cuadrilla de limpieza otros defienden que esa mugre es parte de su encanto… el viejo debate madrileño de dónde situar la espinosa frontera entre lo castizo y lo cutre.

Además de sus sardinas, calamares y pimientos lo mejor de este bar son de largo sus clientes. ¡Y ahí sí que hay casticismo a raudales! Aunque el grueso del negocio lo hace los abarrotados días del Rastro elijo disfrutar este bar entre semana cuando se contagia del pausado ritmo de sus calles y es frecuentado sólo por vecinos que te ofrecen gratis un curso de madrileñismo, una forma de ser y vivir que desaparecerá con ellos y que después no podrá encontrarse ni tan siquiera en las laberínticas almonedas del barrio.

Las míticas sardinas a la plancha del Santurce
 
En Madrid no pueden faltar los calamares
 
¿Vintage? ¿Retro? Viejo... y a mucha honra
 
Plaza General Vara del Rey, 14
28005 Madrid