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jueves, 19 de diciembre de 2019

Haciendo bueno a Calamardo

Muerto, rematado y emplatado (XIX)

Como todo buen “gato” soy aficionado a la fritanga. ¿A qué madrileño esta alternativa castiza a la comida rápida no le habrá sacado alguna vez de un buen apuro? Frente a la opción hamburguesa, si el hambre aprieta, dirígete a la freiduría más próxima, pide un bocadillo de calamares y en un plis sales comido y por el mismo precio perfumado si más tarde quedas con la parienta.

Y aunque creo interesante fomentar las bondades de tan tradicional manjar considero totalmente innecesario, por no decir contraproducente, la forma de publicitarlo que encontré en una freiduría cercana a la Plaza Mayor.
En la puerta de este establecimiento se erige un cefalópodo gigante con cabeza de bocadillo de cuya boca sobresalen aros de calamar rebozado, en una especie de orgía antropofágica en tres dimensiones tan inquietante como esos ojos saltones que coronan el conjunto y que te siguen amenazadores por toda la calle.
¿A qué mente perturbada se le ha podido ocurrir esta criatura marina híbrido del Cthulhu  de Lovecraft y un kraken?  No sé  cómo estarán esos bocadillos pero lo único que a mí me apetece cuando paso por esa calle huir despavorido de esta versión macabra de Bob Esponja pasado de anfetaminas.

jueves, 2 de julio de 2015

León de tapas (II)

ESPECIAL TAPAS DE LEÓN: Crónicas cazurras (II) 

Bar El Vestuario

Calle Matasiete, 6
Barrio Húmedo

Si estás obligado a estrenar ese chándal que te compraron por el Día del Padre éste es tu lugar para hacerlo. El Vestuario es un bar ligado al deporte. Su primer propietario fue Héctor Castresana, carismático jugador de balonmano muy querido en la ciudad a partes iguales por sus éxitos con el Ademar y por su rivalidad con el eterno rival: “Ficharía por el Valladolid, para descenderles”, ahí un leonés de pura cepa. El actual propietario mantiene la vinculación deportiva conservando un pequeño altar con fotografías de héroes del deporte leonés: el futbolista Juan Carlos Rodríguez, el boxeador Héctor Moreira, etc. Dispone de cuatro tapas a elegir para acompañar a la consumición: pan tumaca, tosta de morcilla Matachana, tosta de queso Valdeón y sopa de ajo, perfecta ésta última para entrar en calor sin necesidad de ejercitar. 
   
Tapa de sopas de ajo con el mosto
(tapa para una persona)

Interior de Bar El Vestuario
 
Bar La Alpargata
Calle de la Azabachería, 6
Barrio Húmedo

Fernando lleva con una sonrisa dieciocho años al frente de este bar en el Húmedo sirviendo pinchos, raciones y unas tostas llamadas “alpargatas”, que recuerda por su forma al modesto calzado y que da nombre al local. Entre sus tapas destaca la oreja guisada, los garbanzos con callos y el caldo de jamón, que pondrán a prueba tu resistencia cardiovascular. En verano puedes depurar los excesos de ocho meses de duro invierno con la tapa de gazpacho, que sirven cada vez que aprieta la canícula (a partir de veinte grados para un leonés). Si no eres cargo electo puedes atreverte con tapas políticamente incorrectas como los “cojonudos” (huevos de perdiz a la plancha) y las “mariconadas” (pan con atún y mayonesa).
  
Su muy demandada tapa de oreja guisada
(tapa para una persona)

Rótulo de Bar La Alpargata
 
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Actualización 19/02/2026

Cerrado por jubilación en 2022

Cafetería Las Torres
Calle Burgo Nuevo, 58
Barrio Ensanche
 


Su nombre hace referencia a las torres góticas de la Catedral. Está cafetería es un clásico del tapeo leonés. El local lleva abierto desde mediados de los setenta y Eusebio, su actual propietario, está al frente del mismo desde 1981. Su decoración se mantiene fiel a aquellos años. La generación nacida en la década de los pantalones de campana, los flecos y el ante experimentará en “Las Torres” toda una experiencia regresiva hacia su niñez que no tiene que ser traumática a menos que a ti también te dejaran jugar con “Quimicefa” sin la supervisión de un adulto.

La tapa por la que es conocida la cafetería son sus patatas, que depende quién las pida o sirva son rebautizadas como bravas o alioli. En realidad se parecen mucho a las bravas con alioli que sirven en algunos locales de Barcelona, de ahí la falta de unanimidad en su denominación y la confusión a la que se prestan. Su éxito es tal que no es infrecuente entre los vecinos pedir una ración para llevar a casa. Yo prefiero probarlas gratis con la consumición y pasar al siguiente bar de la lista.

Sus famosa tapa de patatas
(tapa para una persona)

Interior descuidadamente "setentero" de Cafetería Las Torres

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Actualización 19/02/2026

Los "cortos" que servían cuando se escribió este artículo han sido sustituidos por las "cañas". 
 
Mona Lisa Vinatería
Plaza Torres de Omaña, 6
Barrio Romántico

Reconozco mi predilección por los bares “buenos, feos y baratos” de toda la vida. La ciudad de León todavía mantiene muchos de éstos templos nostálgicos porque el leonés tiene las prioridades muy claras en cuanto a tascas: lo que alegre la vista no debe ser nunca la decoración sino la tapa. Tanto es así que algunos viejos locales son traspasados tal cual, con barra de aluminio, suelo embaldosado y calendario de “La Bombi” del 84 incluido. Para qué cambiar lo que funciona.

Algunos emprendedores, en cambio, apuestan por ofrecer nuevos ambientes sin afectar a lo esencial, el buen yantar. No me sentiré amenazado por estos locales mientras puedan convivir con los de toda la vida, mantengan la filosofía de la tapa leonesa y no se conviertan en franquicias. Uno de éstos es Monalisa Vinatería, que llegó hace cuatro años, y parece que para quedarse. Monalisa es un local amplio, elegante y moderno al estilo “gastrobar” tan de moda ahora en España.

Pero vamos a lo esencial, sus tapas. Ahí todo nos resulta agradablemente familiar y tradicional. Con la consumición podemos elegir entre el bocadillo de chorizo a la plancha, la paloma de ensaladilla, la tosta de morcilla o el sándwich mixto. Mención especial merece su bocadillo de calamares, que viene a ser la mitad de lo que te sirven en El Brillante de Madrid pero por el precio de la consumición y que si eres también madrileño te hará sentir como en la mismísima Plaza Mayor pero con el bolsillo mucho menos dolorido.

Por cierto, también disponen de desayunos entre semana.

Como anécdota os contaré que en mi última visita mientras daba buena cuenta del bocadillo de calamares resonaba en el local esta canción:

"Tu mirada me hace grande y que estemos los dos solos
dando tumbos por Madrid sin nada que decir
Porque nada es importante cuando hacemos
los recuerdos por las calles de Madrid” 

Los ojos se me empañaron de lágrimas y casi pude sentir la familiar sensación del dióxido de carbono entrando en mis pulmones...

Tapa de bocadillo de calamares
(tapa para una persona)

Detalle exterior de Monalisa Vinatería


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Actualización 30/08/2019

En su lugar ahora hay otro local con tapa de tortilla llamado "El gallinero". 



Localización en mapa de los bares de tapas incluidos en la sección ESPECIAL TAPAS DE LEÓN: Crónicas cazurras
 

jueves, 13 de noviembre de 2014

El Bar de los Bocadillos (Madrid)

El bocadillo de calamares rebozados y fritos es tradicional en Madrid. Muchos visitantes consideran este plato resultado de una excentricidad en una ciudad del interior cuando no un atentado por mezclar un producto del mar con pan. Rebatiré estos prejuicios punto por punto:

-¿Comer moluscos debe ser patrimonio sólo de poblaciones costeras? Más allá de que Madrid tenga mar o no (evito entrar en semejante obviedad) la vocación marinera de esta urbe del centro peninsular es innegable: Mercamadrid es la lonja de pescado más grande de Europa, el Museo Naval de la Armada está anclado en el Paseo de Recoletos, la afición atlética celebra sus triunfos con el dios que gobierna los mares y nuestros consejeros autonómicos tienen sus ahorrillos en las islas Seychelles.

-¿Es una perversión rellenar un bocata con productos del mar? Mezclar cosas en apariencia incompatibles es algo muy madrileño, que forma parte de nuestra naturaleza y para ejemplo la Plaza de Castilla: con las dos torres de Bankia, el bloque de viviendas del Asador de Aranda, el concurrido edificio de los Juzgados, el dorado “capullo” de Calatrava, el depósito de agua del Canal de Isabel II y el monumento a un jefe de la ultraderecha. Y sin que ningún madrileño caiga desplomado por el impacto visual del conjunto.

Apuntes históricos sobre el bocadillo de calamares 

No sabemos quién concibió el primer bocadillo de calamares pero seguro que no salió del taller de creación de “El Bulli”, más bien todo indica que es una creación popular. En el Madrid decimonónico las tascas recurrían con frecuencia a la combinación de rebozado, “fritanga” y pan para llenar la barriga de las clases bajas de manera rápida y barata, en otras palabras, para elaborar lo que hoy llamamos “comida rápida”. Los calamares por su versatilidad y precio se hicieron pronto un hueco en las freidurías de la ciudad y a diferencia del popular bacalao, que tiene espinas, pudo dar el salto del plato al bocadillo, la opción gastronómica más económica para muchos madrileños de humilde extracción.

¿Dónde comer un buen bocata de calamares hoy? 

Mi opción es El Bar de los Bocadillos, un clásico del Barrio de Argüelles desde 1947.

¿Cómo es? Es un “bar de paso”, anticuado pero no decadente, con ambiente de tasca. La clientela variada: vecinos del barrio con rutinas fijas, empleados en su hora del bocadillo y chavales que se aprovisionan para salir de marcha. El servicio es vertiginoso: el pedido se “canta” y antes de que la Guardia Civil registre otra Diputación tu bocadillo estará sobre la barra. No hay mesas, sólo dispone de banquetas para sentarse, toda una declaración de intenciones: pide, come y vete.  

¿Qué ofrece? Su especialidad como no podía ser otra cosa es el bocadillo de calamares. Se sirve en un modesto panecillo ancho y blando relleno de siete u ocho aros de calamar. Lo recomiendo porque a diferencia de otros bares la presentación es cuidada, sin “rebabas” en el rebozado y algo muy a tener en cuenta, los calamares no saben a panceta como en otras freidurías. Su precio 3.50 euros. También puedes elegir otras variedades de bocadillos como el de boquerones, chistorra y butifarra, entre otros.
 
 La especialidad de la casa: bocata de calamares

 Relación de bocadillos y raciones

 Azucarillo de El Bar de los Bocadillos

El Bar de los Bocadillos
Calle Marqués de Urquijo, 1
28008 Madrid
Tiene otros dos locales