Desde el siglo XIX la esquina de la calle Argensola con
Orellana estuvo ligada a la pastelería. La última que ocupó ese espacio fue la
Pastelería Niza que nació en 1921 cuando el local pasó a la familia Vaquero y
era conocida por sus bizcoletas, sakuskinas, rosquillas de yema, pastas de té,
volovanes y sobre todo por la especialidad de la casa, sus archiconocidos
rusos. Una dulce historia hasta su cierre en enero de 2009. Hoy la familia
Vaquero continúa la tradición en un establecimiento con el mismo nombre en
Majadahonda pero al igual que ocurrió con el Rally Dakar en el traslado perdió
parte de su alma...
Y es que Niza no sólo
surtía de exquisitos bocados a los vecinos del Barrio de Justicia sino que el
local en si era un museo. Su interior cuajado de madera y mármol e
inconfundible estilo decimonónico llamaba la atención tanto o más que las
elaboraciones de su obrador. Si unimos la adicción que crea el dulce a la
belleza del local a buen seguro que de haberlo visitado Stendhal hubiera salido
de allí con los pies por delante. Durante más de un lustro no había vuelto a
ver sus hermosos mostradores y estanterías, ocultos de las miradas melancólicas
tras el velo del cierre metálico. A la vista sólo su fachada de madera,
maltratada por la crudeza del tiempo, el abandono y los aerosoles.
Daba por perdido para
siempre tanto el negocio como el local pero la semana pasada descubrí
movimiento en su interior y la puerta entreabierta. Pude hablar con los amables
nuevos inquilinos que proyectan abrir una tienda de “cupcakes”, otra más. Lo
más importante es que están rehabilitando el local por dentro. Al parecer el
interior estaba muy deteriorado por el abandono y están trabajando duro para
dejarlo tal como la recordábamos, sólo por eso merecerían tener suerte. En unas
semanas abrirá y si bien es cierto que ya no encontraremos sus deliciosos rusos
al menos recuperaremos una parte del patrimonio comercial, artístico y
emocional de Madrid.
Por cierto, si te has quedado con ganas de un ruso prueba el
de la Antigua Pastelería del Pozo.
Estado actual de la restauración en su interior
Fachada de madera de la Pastelería Niza
Detalle de cómo cuidamos nuestro patrimonio
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Actualización 26/10/2015
Desde hace tres meses podemos volver a disfrutar del
rehabilitado interior y exterior de la mítica Pastelería Niza ahora Sugar Factory Madrid. Hay cambios en su distribución, el almacén posterior ha sido
acondicionado como cafetería y en la planta inferior se ha instalado el obrador
(en la anterior etapa se encontraba en otro local en la calle Justiniano).
Su especialidad como adelanté son los cupcakes. Tenía la
esperanza de encontrar algún homenaje al afamado pastel ruso del Niza aunque
fuera en una versión arco iris pero por desgracia no lo elaboran. Dejando mis
deseos insatisfechos a un lado hay que reconocer a los nuevos inquilinos la
meticulosa recuperación de una parte de la historia comercial de Madrid. Sólo
por eso espero que tengan éxito.
Interior felizmente restaurado
Viejo escudo borbónico
Fachada actual
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La burbuja de los cupcakes ha estallado... desde hace un año este local y su espectacular mobiliario es una perfumería.
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Actualización 30/08/2019
Actualización 30/08/2019
El local de Majadahonda también está cerrado.
Pastelería Niza
Calle Argensola, 24 (esquina con Calle Orellana)
Barrio de Justicia (Chamberí)
28004 Madrid