Me gustan las ciudades abruptas. Partir de un punto bajo para ir al encuentro de la cota más elevada. Subir por calles estrechas y empinadas sin prestar atención a los monumentos en los que ya habrá tiempo de pararse en el regreso porque ahora lo que toca es ascender. Algunas veces la ruta acaba en un mirador, muralla o vértice geodésico, pero en ocasiones no hay nada ahí arriba, un hecho que no produce en mi persona ninguna decepción porque el único objetivo era hacer cumbre.
Jaén es famosa por las cuestas que conducen al castillo de Santa Catalina, tantas que todos sus vecinos deberían poseer unas pantorrillas como las de Dwayne Johnson. Cuando visité la ciudad en 2018 mi plan era salvar los más de trescientos metros de desnivel entre su estación de tren y el castillo. Como albergaba dudas de poder superar con éxito tan escarpado trayecto me dopé con hasta cinco horchatas que me dieron energía de sobra para cumplir mi objetivo y para subir además el Alpe d’Huez, emulando las gestas del ciclista local Manolo Beltrán.
Ocho años después repetir este ascenso me sería más costoso no solo porque los años pesan sino porque tres de las cinco heladerías donde me suministré de horchata, lamentablemente, han cerrado: "La Flor de Valencia" de la Calle San Clemente, conocida por la calle de “Simago” porque en ella había un súper de esta cadena; "Helarte", que fue en su día noticia en los medios locales por su helado de aceite de oliva virgen extra; y "Valenciana", una de las más antiguas, fundada en 1981 por una familia procedente de la heladera localidad alicantina de Ibi.
Las que ya no pueden acompañarnos
Gracias a Dios aún se puede uno abastecer en otros locales:
La Flor de Valencia
La expresión “la flor de” fue antaño muy utilizado por los heladeros valencianos que recorrían la península. La idea era expresar que ofrecían lo mejor de su región, en este caso helados artesanos, seña de identidad de pueblos como Ibi o Xixona. La geografía española está jalonada por varias heladerías con este nombre como es el caso de Almería, Ávila o Jaén. Esta última, situada en la Avenida de Andalucía fue fundada en 1980 y ofrece horchata en los formatos de pequeño, mediano, grande, biberón y para llevar de medio y litro.
Horchata granizada
Mostrador de helados
La Cremería
Está localizada en el Paseo de la Estación. Como se trata se subir cuestas obvia la ruta que ofrece “Google Maps” para hacerlo por la calle Tenor Alfredo Kraus, conocida por los vecinos como la “cuesta de los civiles” porque en ella se encarama el cuartel de la Guardia Civil. En la elaboración de su horchata emplean chufa con el sello del Consejo Regulador de Denominación de Origen. Disponen también de un segundo local en la localidad de Torredelcampo.
Horchata de La Cremería
Ojalá que en la próxima revisión de este artículo no tenga que informar de la desaparición de alguna de estas heladerías. La combinación del aumento de la temperatura por el cambio climático y el descenso de obradores artesanos hace que cada año se me haga más cuesta arriba visitar Jaén, la capital más desconocida de Andalucía, la gran ausente en las guías de turismo y medios de comunicación, abandonada y agraviada por las instituciones y a pesar de todo una ciudad de altura.
La ruta:
Avenida de Andalucía, 11
23005 Jaén
Paseo de la Estación, 35
23007 Jaén
Objetivo cumplido
Localización en mapa de las horchaterías y otros establecimientos que elaboran horchata natural incluidas en la sección ESPECIAL HORCHATA: Me chifla la chufa


