Cuando veo a un tipo con una gorra verde de John Deere se apodera de mí un escalofrío. Es el problema de ver tantas películas de género “señor-con-cosechadora-persigue-a-urbanitas-en-campo-de-cereal”. Si hubiera que buscar localizaciones en España para una de estas tramas elegiría Tierra de Campos. Hasta que encuentre un productor que compre mis guiones “Candeal sangriento” o “Sé lo que hicisteis con el último lechazo” ambientados en esta región, hago tiempo visitando Medina de Rioseco, mi pueblo favorito en Valladolid, para atiborrarme otra vez a dulces. Para darle a la visita un toque más cultural aprovecho para visitar la Fábrica de Harinas San Antonio que aún no conocía, pues no solo de bollos vive el hombre.
Es un error pensar que para disfrutar de buena arquitectura industrial solo se puede ir a lugares como Asturias, Vizcaya o cualquier otra localización relacionada con la extracción de minerales y su transformación. El patrimonio industrial está representado en toda nuestra geografía y en Tierra de Campos lo encontrados vinculado con sus plantaciones de cereal y el Canal de Castilla que impulsaron su industria harinera. La Fábrica de Harinas San Antonio data de 1852 y estuvo en funcionamiento hasta 1991. La agradable visita guiada nos muestra el proceso de transformación del grano en harina con las instalaciones y máquinas originales.
El resto de la ruta la empleo en comprobar cómo los reposteros convierten esa harina en dulces y cerrar en mí mismo el círculo que comenzó en una plantación castellana.
Pastelería Marina
La especialidad de este obrador fundado en 1858 son las marinas, un hojaldre rectangular con crema. No esperes encontrar paquetes de “marinas”. Se venden por unidades y se rellenan al momento, no pueden ser más frescas. Advertencia: conviene reservarlas, son muy frágiles y se recomienda consumirlas rápido, aunque esto último, al menos para mí, no es un problema. Siempre que voy camino a León o Valladolid por la N-601 en coche insisto en hacer una parada en Medina de Rioseco para conseguir mi bandeja de “marinas”, ya sea por las buenas, describiendo su insuperable sabor, o por las malas, pateando el salpicadero hasta conseguirlo.
Confitería Cubero
Un 26 de junio de 1963 John Fitzgerald Kennedy pronunció en Berlín su famoso "Ich bin ein Berliner". La leyenda dice que unos asistentes entendieron “Soy un berlinés” y otros “Soy una berlina”. En Valladolid no hay lugar para la confusión porque a las berlinas se las llama abisinios y son la especialidad de la Confitería Cubero. La familia Cubero, natural de Villafrechós, fue distinguida con una medalla de plata de la Exposición Universal de Barcelona de 1888 por sus "almendras garrapiñadas" y están instalados en Medina de Rioseco desde 1944. Toma nota: en su zona de bar el "abisinio" es ofrecido como tapa con la consumición.
Panadería La Flor de Castilla
Finalizo esta ruta del dulce por Medina de Rioseco con una panadería de 1932 fundada por Leoncia Ruiz. Un obrador tradicional con productos castellanos de toda la vida, muchos de ellos ligados a la provincia de Valladolid y sus alrededores como los bollos bañados, las "pelusas" o las "rosquillas de palo". Estas especialidades se encuentran en varios pueblos con alguna que otra variación en sus recetas y cada uno de ellos asume su paternidad sin ninguna duda habiendo siempre varios padres para tan dulce descendencia. Para esta esta ocasión elijo los "bollos bañados", unas de sus especialidades, unos mantecados hechos con base de yemas recubiertos de un baño de azúcar, similares a los portillos pero más dulces.
Tras terminar esta ruta del dulce regreso a mi ciudad de origen con unos cuantos kilos de más prometiéndome a mí mismo una dieta a base de lechuguita y pollo a la plancha hasta mi próxima visita.
La ruta:








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